Han pasado más de tres meses desde que el espurio presidente municipal de Xicohtzinco, Luis Ángel Barroso Ramírez arribó al poder y hasta el momento no ha tenido la capacidad ni sensibilidad para arreglar el asunto que tiene a un pueblo dividido y en el que la violencia se ha hecho presente.

Los detractores que son la mayor parte de quienes no votaron por él, afirman que no hay apertura al diálogo por parte del perredista y que, por el contrario hay cerrazón que en nada abona a qué se termine este conflicto que se derivó de una elección desaseada en la que ganó por un mínimo margen.

El edil se encuentra perdido y no se le puede localizar, lo que ha ido alejando poco a poco a quienes en su momento lo respaldaron que ahora le dan la espalda en respuesta a la desatención que ha tenido el yerno del exalcalde prófugo.

Y mientras no se resuelve el conflicto, los servicios que otorga el Ayuntamiento a la población son deficientes y dan muestra del error de aquellos que en las urnas apoyaron a este improvisado sujeto perredista.

De mantenerse igual, el Congreso del Estado podría tomar cartas en el asunto y pensar seriamente en remover a Barroso Ramírez que anda más ocupado haciendo negocios que respondiendo a las necesidades del pueblo.