La inseguridad que se ha disparado en Tlaxcala capital recae en la falta de experiencia policíaca y la nula formación en este ámbito por parte del titular de la dirección de Seguridad Pública, Francisco Javier Carreto Gámez, quien tras ser el jefe de guaruras de la candidata del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Anabell Ávalos Zempoalteca a la gubernatura, fue premiado por el presidente municipal de Tlaxcala capital, Jorge Corichi Fragoso.

En la etapa electoral, Javier Carreto fue quien coordinó el desvío de recursos públicos para favorecer a la candidata priísta con 8 guardaespaldas asignados con unidades oficiales y 2 más para la entonces aspirante al gobierno del estado, Liliana Rojas Becerril, labor que le valió para que Corichi Fragoso hoy lo tenga como jefe de “mordidas” en la capital tlaxcalteca.

Este mismo personaje, fue el que emprendió una “cacería de brujas” en contra de todos los elementos de la policía municipal que manifestaron su apoyo a la hoy gobernadora, Lorena Cuéllar Cisneros, hecho que la mandataria no sabe hasta el momento, pero el alcalde capitalino conoce y premia.

A su vez, este malandrín nombró a otros policías acusados de corruptos como al transa Armando Paredes Nophal que ha sido señalado de dedicarse a pedir mordidas y hacer lo propio con los elementos a su cargo, todo ello según por instrucciones del jefe de la policía que a su vez se reportaría monetariamente con el edil.

A ellos se suma su amiga cercana a quien le denominan la “licencia Monse”, personaje que sería responsable de no haber monitoreado los separos en los que resultó fallecida una persona en semanas pasadas.

Otro no menos importante es Salo Romero, quien acosó a los policías que simpatizaban con Lorena Cuéllar y ahora se burla de ellos gracias a que su jefe el supuesto ingeniero y jefe policíaco le hizo muy buenos trabajos al exdirector de la policía municipal.

Esta situación en la que la corrupción e inexperiencia son los principales ingredientes, han permitido que la inseguridad sea cada vez más frecuente, siendo el robo a autopartes un delito que sucede todos los días y que da indicios de que estos elementos policíacos estarían coludidos con los delincuentes.