Juan Manuel Cambrón Soria y José Gilberto Temoltzin Martínez diputados locales por la vía plurinominal, exigen que haya mejores condiciones de seguridad a la administración a 50 días de que asumiera el mando la gobernadora, Lorena Cuéllar Cisneros, mientras que cuando fungieron como dirigentes estatales del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Partido Acción Nacional (PAN) respectivamente, callaron con un silencio cómplice de la mala administración de Marco Mena Rodríguez.

Envalentonados por su posición ganada gracias a un lugar otorgado por sus partidos y no por el voto popular, ambos diputados hoy exigen que se mejore la seguridad, tras la desastrosa gestión de Marco Mena en la que prácticamente se dispararon todos los delitos en la entidad, siendo los más sensibles para la sociedad los que tuvieron un mayor aumento.

Delitos como el homicidio doloso tuvo un aumento considerable, siendo el ejercicio 2019 el que más violencia tuvo al registrar 152 casos, lo que implica un promedio de 12.6 ilícitos por mes, mientras que el año que menos asesinatos tuvo en el pasado gobierno fue 2020 con sólo 110 homicidios.

Durante los 4 años y 8 meses que duró el gobierno de Marco Mena, producto de un fraude electoral, se tuvieron 579 homicidios, evidenciando que en todo momento se careció de una estrategia pero los hoy diputados, convenenciaramente callaron como dirigentes de la oposición.

Y mientras el gobierno de la 4T comienza con acciones prometidas por la gobernadora, existen conflictos en los que evidentemente hay falta de capacidad para resolver, como el caso de violencia que estalló en Xicohtzinco y Tenancingo o las muestras de ingobernabilidad en Mazatecochco, algo que se le salió de las manos al "experimentado", Sergio González Hernández.

Pese a estas fallas de servidores emanados de la "mafia del poder", las intenciones de la gobernadora y el trabajo en áreas muy sensibles, ha permitido comenzar a vislumbrar el cambio que espero Tlaxcala y que habrá de comenzar a aterrizar el próximo año, ya con un presupuesto propio y sin las deudas heredadas por los priístas.