A través de los siglos, los artesanos mexicanos han creado elaboradas obras que han ganado reconocimiento nacional e incluso internacional, las cuales son resultado de saberes y métodos transmitidos de generación y generación, de allí que no es equivocado señalar a la misma tierra que los ve nacer como la autora principal de sus trabajos.

Con esta idea nació la muestra temporal Caligrafías de la tierra. Arte popular de Tlaxcala, que la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), inaugura este 7 de octubre en el Museo Regional de Tlaxcala.

Conformada por piezas de arte procedentes de comunidades tlaxcaltecas como San Pablo del Monte, San Esteban Tizatlán, Santiago Altzayanca, Contla de Juan Cuamatzi o San Juan Ixtenco, paralelamente es una exposición biográfica en la medida que es producto de los afanes que su curadora, la antropóloga y museóloga Yolanda Ramos Galicia, quien durante décadas ha reunido una extensa colección de arte popular, en la cual se incluyen las más de 260 piezas seleccionadas para esta exhibición.

La particularidad de cada uno de los elementos a presentar, comenta el director del Museo Regional de Tlaxcala, Diego Martín Medrano, es que se trata de obras de carácter etnográfico y poseen una factura especializada que hoy es poco común.

Lo anterior, agrega, se debe a que muchos artesanos han dejado de lado, o bien, sintetizado sus procedimientos ancestrales de elaboración en aras de volver sus creaciones más accesibles al mercado, así como por la errónea concepción de ‘arte menor’ que muchas personas a menudo traslapan desde conceptos como el de ‘artesanía’.

“El trabajo artesanal sale de toda lógica mercantilista, debido a sus técnicas de manufactura y a sus materiales, muchos de los cuales tienen procesos delicados y prolongados de obtención; así como a los tiempos que sus creadores tienen para llevarlo a cabo, pues a menudo combinan su labor con otras actividades cotidianas y familiares. Por todo esto, buscamos sensibilizar a la población acerca de la importancia de valorar este arte, cada vez más escaso en nuestro modelo económico actual”.

Dividida en tres ejes temáticos, cada uno correspondiente a un material distinto de creación, la muestra temporal inicia con el apartado dedicado al arte en madera, y destaca la mueblería de objetos artesanales de comunidades como Tlaxco, Huamantla, Altzayanca y Tizatlán, entre otras, en diálogo con elementos de uso cotidiano del mismo material para actividades como la extracción del aguamiel y el transporte del pulque.

El recorrido continúa con un apartado dedicado al textil, el cual hace una síntesis de cómo este arte sumó los valores tanto del Tlaxcallan prehispánico, como de los saberes que llegaron al territorio tlaxcalteca a partir de 1519; ambos mundos visibles en los huipiles, rebozos, sarapes y otras creaciones que mujeres y hombres de la entidad continúan creando.

El último núcleo aborda la cerámica y se divide a su vez en dos módulos: uno dedicado a la cerámica vidriada, y otro a la talavera tlaxcalteca; esta última manifestación, cuya técnica tradicional de elaboración en Tlaxcala y en Puebla, así como en las localidades españolas de Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo, fue reconocida en 2019 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

El presídium fue integrado por la Secretaria de Cultura, Alejadra Frausto Guerrero, el titular del ITC, Antonio Martínez Velázquez, la Antrop. y expositora Yolanda Ramos, el Dir. del Centro INAH Tlaxcala, Lic, José Vicente de la Rosa Herrera, el Pte. Municipal de Tlaxcala, Jorge Corichi y el titular del Museo Regional, Diego Martín.

Caligrafías de la tierra. Arte popular de Tlaxcala permanecer hasta el 17 de diciembre en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Regional de Tlaxcala (calzada de San Francisco s/n, Centro Histórico de Tlaxcala), de martes a viernes, de 11:00 a 15:00 horas, y podrá recorrerse con el mismo boleto de entrada al recinto. Los aforos están limitados a 40 personas por recorrido, siguiendo todas las medidas sanitarias para prevenir contagios de la COVID-19.