Mientras muchos de los trabajadores de la Educación enfrentan una complicada situación derivada de la pandemia de Covid-19, el titular de la Secretaría de Educación Pública del Estado (SEPE) y de la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala (USET) por unas horas más, Roberto Lima Morales ya se encuentra abandonando el barco menista que se hunde y busca privilegiarse hasta el último momento.

El arcaico priísta ha comenzado a guardar sus tiliches y a buscar la jubilación en una de sus plazas como trabajador del sistema educativo, en tanto, que en su otra plaza pretende una reasignación que le permita tener un salario con el que siga manteniendo el nivel de vida al que se acostumbró con el moribundo menismo.

También se sabe que a sus familiares y allegados, los habría beneficiado con la mejora en su situación familiar e incluso con la entrega de plazas federales dentro de este sector y que otras más pudieron haber sido vendidas por un alto costo monetario.

Roberto Lima fue de los ama beneficiados dentro de la feneciente administración local que habría llegado gracias a un fraude electoral orquestado desde el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) con el respaldo del entonces gobernador, Mariano González Zarur.