El feminicida serial además podría haberse comido parte de sus cuerpos y habría filmado los destazamientos

Este fin de semana Andrés Filomeno “N”, de 72 años, fue arrestado por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, después de que fueron encontrados al menos cuatro cuerpos de mujeres en su casa de Atizapán de Zaragoza, pero según su versión podrían ser alrededor de 30 asesinatos los que habría cometido.

Durante por lo menos 20 años, Andrés “M” asesinó y descuartizó a mujeres. Él mismo afirmó que también se las comía.

Tras la desaparición de Reyna González, el 15 de mayo la policía municipal de Atizapán de Zaragoza, Estado de México, ingresó a la casa del sujeto en su domicilio localizado en la colonia Lomas de San Miguel. Al realizar el cateo encontraron los restos de Reyna, de 34 años, e indicios de restos de al menos otras cuatro personas.

Dilcya García, fiscal de Delitos de Género en el Estado de México, explicó en un video difundido por el periodista Antonio Nieto que hallaron restos que corresponden a varias mujeres y otros elementos que indican que el sujeto sería un feminicida serial.

“En el cateo que se realiza en la casa del sujeto imputado, hemos encontrado desgraciadamente diferentes indicios humanos: restos óseos, ropa de mujer, credenciales de elector y otros elementos que nos hacen suponer que pudiese ser un feminicida serial”, aseveró.

Sin embargo, tras el paso de los días y de las investigaciones, el horror sigue destapándose ya que se ha descubierto la terrible obsesión por las mujeres más jóvenes que él, la mayoría de treinta y tantos años, el trastornado sujeto las haría que se quedaran con él para siempre de una u otra forma: desolló sus caras y cuero cabelludo y los guardó, como una enferma e inaudita colección.

Reyna, de 34 años

Andrés “N”, de 72 años, fue arrestado por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México luego del feminicidio Reyna González, ella desapareció el vienes tras dirigirse a la casa de este sujeto, lamentablemente fue hallada asesinada en el lugar.

El feminicida serial la mató y sus restos aún estaban en una mesa de comida común, sin embargo ya le había cercenado las extremidades.

Reyna rentó en diferentes lugares de la colonia Lomas de San Miguel en Atizapán de Zaragoza, Estado de México y alrededores, como en la colonia Emiliano Zapata, de acuerdo con documentos en posesión de Infobae México.

Sus vecinos informaron a este medio que González presuntamente tenía una pareja que era o es policía de Tlalnepantla, en el Estado de México; cuando la visitaba, lo hacía abordo de su patrulla, e incluso en uniforme oficial.

Para ganarse la vida, la mujer administraba un local de accesorios para celulares como fundas, cargadores, chips, etcétera, negocio que además, le permitía obtener ingresos para mantener a sus dos pequeñas hijas.

Meses más tarde de comenzar a vivir en Lomas de San Miguel, fuentes anónimas revelaron que percibieron constantes visitas de Andrés “N” a la casa de Reyna González, pero no se trataba de un acoso, pues parecían ponerse de acuerdo para las mismas.

Al tratar de indagar sobre su relación, Andrés únicamente declaró a sus vecinos que se trataba de su sobrina, y al tener acentos parecidos (“se comían letras”, sic), la gente lo recibió como una verdad.

Sin embargo, las visitas comenzaron a ser más frecuentes, hasta el grado de parecer una relación sentimental, pero la diferencia de edades lo hacía poco creíble para los vecinos.

Una de las primeras indagatorias de las autoridades señalan que Reyna rechazó mantener una relación con su agresor, por lo que éste la acuchilló al interior de su casa.

Por otra parte, vecinos aseguraron a Infobae México que se trataba de una mujer muy seria y que únicamente se dirigía con las personas para tratar los asuntos necesarios, luego volvía a sus actividades cotidianas.

Rubicela Gallegos, 32 años

Entre las identificaciones se encontró la de Rubicela Gallegos Castillo, con domicilio en Monterrey, Nuevo León.

En nombre y las características coincidieron inmediatamente con la ficha de búsqueda AF/1093/2019 que la Fiscalía de la Ciudad de México activó desde el 27 de julio de 2019.

Desapareció desde el 20 de julio de ese año, cuando tenía 32 años. El último lugar donde fue vista fue en la colonia San Javier del municipio de Tlalnepantla de Baz, Estado de México. Vestía mallas negras, chaleco café, blusa negra y zapatillas negras.

Sin saber que sería una víctima de Andrés “N”, Rubicela salió de Monterrey para mudarse a la Ciudad de México con la esperanza de desarrollarse y crear un mejor futuro para ella y su hijo quien en ese entonces tenía cinco años.

De acuerdo con el medio digital CCN, quería estudiar Petroquímica, sin embargo, antes consiguió un trabajo en un banco y en sus tiempos libres repartía comida con la aplicación de Uber para poder sostener su nuevo proyecto de vida.

El 20 de julio de 2019 desapareció tras recibir el pedido de un restaurante en la colonia San Javier del municipio de Tlalnepantla. Fue constatado en grabaciones de cámaras de seguridad y con la aplicación de Uber.

Rubicela había quedado de pasar por ella al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, ya que estaría de visita por unos días, pero nunca llegó, así que optó por ir directamente a la vivienda donde estaba quedándose con su sobrino. Al llegar encontró al menor abandonado.

Tras ello el padre, Armando Gallegos Vázquez, dio cuenta a la Fiscalía de su desaparición, al no ver avances de parte de las autoridades, comenzaron a buscar su paradero sin éxito.

Durante un tiempo el padre de Rubicela y su ex pareja estuvieron en la capital realizando labores de búsqueda, pero al no contar con recursos para hospedarse regresaron a Monterrey con la esperanza de volverla a ver.

Flor Ninive Vizcaíno, desapareció en octubre de 2016 en la colonia Tejabanes, en Tlanepantla, nadie la volvió a ver.

Ella vivía con sus dos hijas adolescentes, el fin de semana de su desaparición, ellas se habían ido con su papá, ya que ambos vivían separados, pero a su regreso ya no estaba en casa.