Desde la entrada de un sótano los policías pudieron sentir el hedor de heces fecales, cuando abrieron la puerta, encontraron a las víctimas

En un domicilio de Filadelfia, se cometieron atroces crímenes en contra de menores con capacidades diferentes que vivieron todo tipo de vejaciones, a manos de un grupo delictivo que los secuestraba, torturaba, violaba y prostituía, además de mantenerlos viviendo en un sótano lleno de sus propias heces y obligándolos a beber su orina.

Autoridades rescataron a cuatro víctimas, después de que un sobreviviente denunciara a Linda Ann Weston, como la líder de una pandilla que secuestraba menores enfermos o con condiciones diferentes, para robarles el beneficio que les da el gobierno.

Tamara Breeden de 20 años, secuestrada por Linda quien la contactó para “cuidar niños” y la mantuvo encadenada durante 10 años, sometida a múltiples torturas, además de ser prostituida.

Tamara llegó a tener dos hijos en condiciones deplorables, escapando del sótano a los 29 años.

Hasta el momento se desconoce el número de niños o personas que pudieron haber estado en estas condiciones, o si algunos de ellos terminaron muertos.

Linda y su hija Jean McIntosh, junto a otros cómplices, reclamaron más de 200 mil dólares en beneficios para sus víctimas a lo largo de los años.

La mujer se acercaba a las familias, se ganaba su confianza y luego se llevaba a sus hijos, fingía que les daría una mejor calidad de vida, ofreciéndoles un hogar con más personas con las que se pudieran identificar, pero ya en sus garras, los familiares no volverían a saber de ellos