Rasgarse las vestiduras. -Manifestar gran pena, dolor o vergüenza, generalmente de forma exagerada ante una situación que no lo amerita, eso fue lo que exactamente hizo Antonio Pulido, de oficio fotógrafo, que actualmente se desempeña como reportero y columnista a las órdenes de la asesora de la Coalición “Unidos por Tlaxcala”, Gisela Rubach.  

Basándose en la denostación, el reportero gráfico y ahora columnista Pulido se “ofende” y en una clara farsa editorialista, pide respeto a la memoria de Joel Molina, sólo porque Gilberto Flores Maldonado, Secretario de la Organización Movimiento por la Esperanza en Tlaxcala menciona que el difunto senador fue “priista recalcitrante hasta el final”, esto vino a colación debido a que los priistas disfrazados de morenistas aparentan sumarse al proyecto de Anabell Ávalos cuando nunca se fueron, sólo regresan a casa una vez que no se les cumplieron sus caprichos.  

En realidad, Gilberto Flores jamás le falta el respeto al finado Joel Molina, nunca una grosería, una ofensa que dañara la imagen de este destacado y polémico personaje, quien supo que la política es y será una negociación, donde la suma de capital político es siempre un estira y afloja de acuerdos entre partidos, y él lo sabe, sus inicios fueron precisamente con Héctor Ortiz, ex priísta, convertido a panista, quien gobernó a Tlaxcala del 2005 al 2011 y donde Pulido encontró cobijo.  

Sin embargo, el columnista aparte de poseer una memoria corta y que el drama telenovelero se les da bien, Pulido sí puede ofender, dándose el lujo de escudarse en palabras del filósofo Umberto Eco para escribir en su columna que existe “una invasión de idiotas” por internet, lo realmente divertido es que el se convierte en ofensor y ofendido, con ello, descubrimos que brillante no es.