Con este método, la enfermera trató de calmar a una mamá que se encontraba contagiada con el virus

Lidiane Melo, es una enfermera que permanece al frente en la batalla contra el coronavirus, trabajando con distintos pacientes que tienen síntomas graves.

Los ayuda en su recuperación y a otros tuvo que despedirlos; pero uno de los casos que más la conmovió, fue el de una madre que suplicó volver a ver a sus hijas.

Todo lo que la mamá pedía era no ser anestesiada, quería estar consciente para recuperarse y volver a ver a sus pequeñas: temía que al dormir no volviera a despertar. Además, se sentía angustiada y tuvo varias crisis, pero Lidiane descubrió cómo hacerla sentir segura.

Debido a las restricciones, la enfermera no podía sostener la mano de la mujer por el riesgo que existe al contagio, así que llenó 2 guantes quirúrgicos con agua tibia y los amarró uno sobre otro.

“Hice la manita, ella se calmó y me dijo que parecía que yo estaba sosteniendo su mano; le dije que no era la mía, que pensara que era la mano de Dios que la iba a ayudarla a salir de ahí”, dijo la trabajadora de la salud.

El método fue llamado “mano de Dios”: les enseñó a otras enfermeras a utilizarla para que sus procesos médicos fueran más sencillos