Josefina Alburquerque Arroyo, presidenta interina de Tlaxco va por una hazaña en tiempo récord. Pretende, a toda costa, formar a todos los contratistas de obra pública que trabajan para el municipio de Tlaxco para que, uno a uno, les pida compromisos y mochadas para que en dos meses pueda sacar todo el dinero posible; además de esto, ha hecho una alianza perversa con el síndico municipal, José Amador Márquez López, para perder los juicios laborales y cobrar, ambos, los laudos millonarios que afectarían a las arcas del Pueblo Mágico.

Asesorada por el síndico municipal, José Amador Márquez López, quien busca cobrarse la revancha por haber sido exhibido por negociar los juicos laborales en contra del ayuntamiento, ha engatusado a la presidenta interina, quien al igual que el dinosaurio priista, sólo cuenta con secundaria trunca. Pretenden en dos meses sacar todo el recurso posible.

Aprovechando la disidencia política, suscitada porque en la mega coalición Unidos por Tlaxcala, ninguniaron, desdeñaron y pretendieron cerrar la aspiraciones políticas de la presidenta con licencia, Gardenia Hernández Rodríguez, quien al estar ubicada en las preferencia electorales y al recibir las puertas abiertas en el proyecto de Morena, optó por liderar una desbandada de ciudadanos priistas, panistas y perredistas de la megacoalición que representa el continuismo de los dinosaurios y hacendados que se creen dueños de Tlaxco.

Ya tiene en el bolsillo al compadre del candidato del PRD a la presidencia municipal, el regidor Eliverio González Herrera, al transportista y regidor de obras públicas José Alejo Rodríguez, y al colmilludo dinosaurio el regidor Felipe Ramírez Mote, quienes a cambio de su apoyo en el cabildo, le solicitaron a Josefina Alburquerque Arroyo que le den las obras públicas a ellos, las del año 2021, así como las direcciones de seguridad y el juzgado municipal (para cobrar las multas e infraccionar a diestra y siniestra).

Con el pretexto, de hacerle contrapeso a las aspiraciones de Hernández Rodríguez, así como desviar recursos para las campañas de Armando Flores y Diana Torrejón Rodríguez, el dúo de dinos (interina Josefina y síndico José Amador), se piensan servir con la cuchara grande. El cuento que pretenden venderle al cabildo es que denunciaran anomalías de la administración de la candidata a diputada por Morena en el distrito dos, Gardenia Hernández Rodríguez.

Algo que han dejado de ver estos dos personajes y sus compinches regidores, es que en cuatro años, la administración de Gardenia Hernández Rodríguez, las cuentas públicas de 2017 han sido aprobadas por el Órgano de Fiscalización Superior y por la Auditoria Superior de la Federación, y en los años subsecuentes han disminuido las observaciones y todo pinta a que no habrá nada qué señalarle.

Además, Gardenia Hernández Rodríguez, que tiene grandes posibilidades de obtener el triunfo el próximo 6 de junio y muy probablemente llegará al Congreso del Estado, llegará a una curul en donde los papeles podrían cambiar en relación a las observaciones de la corta gestión de la presidenta interina, Josefina Alburquerque Arroyo, quien en su ignorancia profesional y corto alcance de visión política, es presa fácil para la manipulación del síndico, Diana Torrejón, Silvestre Velázquez, Rosalinda Muñoz y todos los buitres que se siguen sintiendo dueños y hacendados de Tlaxco.

Por lo pronto, ya cometió su primer gran error y acaba de destituir al secretario del ayuntamiento, Evodio Sampayo Lechuga, con el pretexto de que no se hizo una entrega-recepción para darle todo el poder, según Josefina Alburquerque Arroyo y el flamante síndico José Amador Márquez López, al recibir el interinato como presidenta. 

Hay que recordarle dos cosas a la ingenua y manipulable presidenta interina: el secretario del ayuntamiento es nombrado por el cabildo, en sesión de cabido, por lo cual no puede destituirlo como pretende hacerlo; segundo, el cargo que ostenta es derivado de una licencia indefinida por la presidenta municipal, votada en una elección popular, que es Gardenia Hernández Rodríguez, motivo por el cual, a razón de los resultados de la contienda electoral de junio, podría regresar, por lo que la entrega recepción, como lo solicitan, está fuera de lugar.