Aún cuando la anterior delegada del Bienestar, Lorena Cuéllar Cisneros mantuvo en dos años cero privilegios en el desempeño de su labor como representante del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), esa imparcialidad quedó en el olvido al haber privilegiado al exgobernador Alfonso Sánchez Anaya y a su familia al otorgarle la vacuna contra el COVID-19 en un municipio y momento en el que no le correspondía.

Fue el bohemio subdelegado del tercer distrito, Jorge Atristain quien habría armado todo para favorecer a su patrón mejor conocido como el :guerito de rancho” y olvidar los principios de la 4T para darle trato privilegiado al gobernador del sexenio de los secuestros.

Y el ingenuo Carlos Luna Vázquez buscaría quedar bien con el mañoso exmandatario y aceptó darle esos privilegios de los que según la 4T, no debe haber para algún político o funcionario y la muestra la puso el presidente López Obrador.

Mientras Lorena Cuéllar dejó una delegación en la que los privilegios eran para los más vulnerables, su sucesor regresa a las viejas formas para beneficiar a un exgobernador.