Los desafíos altos, como este valen la pena, porque es mucho a lo que se aspira, tanto como el tamaño de las necesidades cuya solución  requiere de una continuidad sostenida, de un dinamismo y una energía mediante los cuales sea posible sortear obstáculos y superar retos como este que vemos, en plena preparación para lo otro... ¡porque ya viene lo bueno!