Estos políticos, que ya no son unos muchachos -como en la época de don Emilio Sánchez Piedras- han de intentar juntarse por enésima vez, primero para  intercambiar experiencias, platicarse secretos, y también para cuidarse las espaldas, no sea que llegue alguien ajeno al grupo y se ponga a investigar sobre el pasado del saqueo, digo, de la riqueza de estos... traviesos...