Opinión

Las pugnas entre Salinas – Slim por Telmex: Pérez Simón

Viernes, Marzo 11, 2022
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Secretos del Grupo Carso
Las pugnas entre Salinas – Slim por Telmex: Pérez Simón

 

Si en un momento se hiciera una verdadera investigación financiera sobre las privatizaciones en el gobierno del expresidente Carlos Salinas de Gortari sería como destapar una caja de Pandora, se exhibirían todos los males del neoliberalismo salinista. Sobre cómo se entregó el patrimonio nacional a un puñado de empresarios dando paso a una nueva clase social y política: los plutócratas. El caso de Carlos Slim y el Grupo Carso es un ejemplo de ello.

En una especie de “arrepentimiento” el expresidente Salinas escribió en el periódico El Financiero (15/12/2014) un texto donde cuestiona la privatización de Telmex con motivo de los primeros 25 años de la entrega del Título de Concesión a Carlos Slim y por otra parte el principal socio de Slim, Juan Antonio Pérez Simón da cuenta en sus memorias (Telmex, el imperio de la mente) sobre las pugnas de Salinas con Slim acusando al expresidente de hacer maniobras para quitar a Slim el control de la telefónica.

EL MONOPOLIO

En el “diagnóstico” sobre los “errores” de la privatización de Telmex Carlos Salinas escribió en El Financiero a manera de justificación que en su gobierno “los bienes públicos se usaron para remediar los males sociales; nunca se privatizó por razón ideológica”. Sin embargo, aduce que pese a que la de Telmex fue un “privatización exitosa”, terminó severamente cuestionada.

Para Salinas Telmex es una empresa con poder dominante en todos los segmentos del mercado (redes fijas, móvil, banda ancha) y en todas las regiones del país.

Salinas comparte la visión de la OCDE sobre Telmex, la que según dicho organismo “tiene márgenes de utilidad que duplican a los de la OCDE, y a cambio ocupa los últimos lugares en penetración y el último en inversión per cápita. Altos costos, precios elevados, mala calidad, pocas opciones actúan contra el bienestar de todos los mexicanos”.

Sobre la fortuna de Slim, Salinas asegura que Slim no heredó su fortuna de Telmex, sino que aprovechó la falta de regulación neoliberal para consolidarse en el surgimiento de un nuevo sector, la telefonía móvil.

Salinas concluye que “los hechos duros comprueban que el deterioro actual de Telmex proviene de la ausencia de regulación

durante el neoliberalismo, y no de la privatización bajo el Liberalismo Social. Después de la privatización y durante la instrumentación de esta reforma, el régimen neoliberal permitió durante casi 20 años que Telmex abusara de su posición dominante de mercado. Repetidas violaciones y abusos no tuvieron sanciones graves, como regulación asimétrica ni se exigió separación estructural, de funciones o contable, a pesar de su condición de dominante. La autoridad tampoco exigió que respondiera a las solicitudes de interconexión como establecía el Título de Concesión. El señor Slim resultó un empresario hábil que aprovechó la débil regulación del Estado para establecer la posición dominante de Telmex. También tuvo suerte al entrar al mercado Latino Americano de telefonía móvil cuando estaba barato. Su fortuna descomunal exhibe a gobiernos neoliberales permisivos que durante años mantuvieron una regulación ausente que facilitó su acción monopólica”.

LAS PUGNAS SALINAS - SLIM

 

Desde las entrañas del Grupo Carso, Juan Antonio Pérez Simón descorre el telón para exhibir las pugnas entre el expresidente Salinas y el magnate Carlos Slim por el control de Telmex:

“En la relación con Carlos Salinas de Gortari, que fue medular para el país y para el desarrollo del Grupo, nos jugamos el todo por el todo. De hecho, la mayor diferencia de criterio que tuve con Carlos Slim era que yo percibía que la sociedad establecía una liga entre él y Carlos Salinas. Yo sentía que Carlos Salinas nos iba a causar mucho daño. Pero Carlos Slim me decía que no fuera pesimista. Sin embargo, había empezado a percibir esta intención desde el año 92, y ya en el 93 y parte del 94 yo sentía que para Salinas acabar con nosotros era su pase histórico, aquel en el que tanto había invertido.

“Con toda su brillantez como operador y con su pericia en el manejo del país, Salinas creía que ya estaba del otro lado, que tenía al país en las manos, que lo podía secuestrar. Entonces, con mayor razón, debía trabajar en su pase histórico, que sería transexenal. Por eso sacó de la jugada a Colosio, para sustituirlo por Jaime Serra Puche, ya que Pedro Aspe no era manejable.

“Yo tenía la convicción de que para Salinas era imprescindible deslindarse de Carlos Slim, aunque Carso fuera el grupo empresarial más importante del país. No es que yo fuera pesimista, sino que tenía razones para pensarlo. Hubo señales muy claras de ello, tantas que es posible que Carlos Slim tuviera cierto temor a hablar siquiera de eso, dado el secuestro de su primo, Alfredo Harp

Helú, por ejemplo, que fue un movimiento contra los libaneses y los españoles. También podían atacarme a mí, ya que ir contra Carlos Slim directamente habría sido demasiado riesgoso.

“Creo que se armaron muchas jugadas y sus resultados no fueron repentinos ni sorpresivos. Fui testigo de acciones muy concretas mediante las cuales Salinas buscaba su pase transexenal y quedarse con el control del país.

“Cuando se firmó el TLC hubo una primera manifestación de que los acuerdos a los que se estaban llegando serían contraproducentes para Telmex, según los estaba negociando Serra Puche. En el caso de la telefonía celular, por ejemplo, se estableció en el TLC que los estadounidenses podrían entrar al 100% en un ramo en donde realmente iba a verse crecimiento, dados los enormes valores agregados que tenía al no ser telefonía social. En contraposición, Telmex no podía acceder a su mercado.

“Cuando hablé de esto con Serra Puche, Aspe y Farell -los miembros del comité del Pacto- y presenté mi queja ante el secretario de Comunicaciones y Transportes, Emilio Gamboa Patrón, quien de antemano tenía instrucciones de perjudicarnos, me dijo: ‘Nos metieron un gol, Juan Antonio’.

“Sin duda, el gobierno había cedido a las presiones de Estados Unidos, que iba tras el mercado de Telmex, el mercado rico al que

ahora finalmente están entrando. Recuerdo que Gamboa Patrón alguna vez habló conmigo, tibiamente al principio y luego en un tono más fuerte, del proyecto que tenían para adelantar la apertura de todos los servicios, yendo así en contra de lo que se había establecido en el Título de Concesión, en el que se definían los tiempos de apertura necesarios para madurar y calcular las inversiones. Gamboa me habló de abrir estas opciones antes de tiempo, violentando el Título. Su explicación fue: ‘De que ustedes se caigan a que yo me caiga ...’ De ese modo, empezaron a elaborar el proyecto durante abril, mayo y junio de 1994.

“Eso significaba una baja de las acciones de Telmex y se me indicó que la negociara con Aspe porque su valor ya no estaba garantizado. Mi respuesta en la prensa fue intensa. Convoqué también a una reunión del Consejo de Administración a principios de julio de 1994 pidiendo el apoyo del Consejo para, en dado caso, ampararme. El Consejo me apoyó. Cuando Salinas se enteró, dijo: "Ah, Slim quiere darse un balazo en el pie". Carlos Slim tenía claro que las intenciones eran adelantar la apertura, pero en el fondo no lo creía.

“Tuve que salir al extranjero y al quinto o sexto día de mi viaje me enteré de que Carlos Slim convocó a otra reunión de Consejo, aproximadamente quince días después de la que yo había

convocado y que no había sido una junta extraordinaria. En la reunión que convocó Carlos Slim, se retractó diciendo que nos habíamos precipitado, que había que reconsiderar eso del amparo. A esa junta no asistieron muchos de los consejeros. Aunque él me decía que no fuera pesimista, yo seguía siendo' partidario de buscar el amparo porque tenía que defender a los inversionistas. Fue por eso que regresé del extranjero y cuando oí a Carlos retractarse pensé: ‘Ya le pusieron la pistola’. Mis diferencias con Carlos Slim se hicieron públicas por así convenir a la empresa.

“Si no se hubiera dado el desastre político que se desencadenó con el asesinato de Mario Ruiz Massieu, estoy seguro de que nos habrían demandado. Nos habrían dejado sin las ventajas de exclusividad que nos otorgaba el Título de Concesión, todo esto obedeciendo a un plan muy bien orquestado”.

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