¿Por Qué Ebrard?

Lunes, Diciembre 6, 2021 - 07:27

Contracolumna

México podría tener un presidente que se llama Marcelo Ebrard, aunque el candidato de Morena “podría ser cualquiera”.

Con Morena y sin Morena, Ebrard ha consolidado su perfil presidencial.

Hasta ahora no se puede afirmar quién será el próximo Presidente de la República.

Habría que examinar la fuerza real de los aspirantes en el contexto interno y externo.

Claudia Sheinbaum actúa como si estuviera ya decidida la candidatura. Tiene la anuencia del presidente Obrador para actuar como tal pero carece de la mínima formación para cumplir su anhelo. Ni siquiera tiene un discurso coherente. Ricardo Monreal, por su parte, no tiene ninguna posibilidad. En palabras de Obrador, Monreal es un simple “aspiracionista”. Ni siquiera es tomado en cuenta como una segunda opción. Teóricamente está descartado. Él lo sabe, por más que quiera aparecer en la boleta.

Sheinbaum es un capricho de Obrador, quien ve en ella la prolongación de su mandato. El tabasqueño ha dado señales de

pretender establecer un “Maximato”, al viejo estilo de Plutarco Elías Calles.

El 2022 va a ser un año crucial para Ebrard. Más de una vez ha señalado que su meta política es la Presidencia de la República. Lo ha dicho sin rodeos. Obrador lo sabe. En 2012 Marcelo pudo haber descarrilado la trayectoria de Obrador pero cedió la candidatura presidencial en favor del tabasqueño, conforme a los resultados de una encuesta interna del PRD. Ambos se refugiaron en ese partido después de haber pasado por el PRI.

Obrador no perteneció a ninguna de las tribus perredistas, pero desde el PRD, construyó la base de Morena como una asociación civil y en 2014 la autoridad electoral le otorgó su registro como partido político. En el PRD, Ebrard tenía su propio grupo “Equidad y Progreso” y alianzas con Nueva Izquierda (los Chuchos) y Foro Nuevo Sol, con lo que se mantenía muy afincado.

Pero ha llegado el momento de definiciones personales, políticas y de grupo.

Desde el PRD ambos establecieron un pacto político. Hasta ahora el canciller se ha mostrado ecuánime pero no ajeno a sabiendas que Sheinbaum no representa ningún problema sino un estorbo, incluso para Morena. Ahí está el tropezón de las pasadas elecciones que le abrieron un boquete a Morena entre el electorado de la capital del país y el Valle de México.

Ebrard como ningún colaborador de Obrador, ha desempeñado múltiples tareas al asumir responsabilidades de otros ámbitos. Lo mismo jugó un papel clave en la negociación de las vacunas contra el Covid que el manejo de la crisis migratoria, el combate contra el tráfico de armas y el narcotráfico, además de las responsabilidades propias de su cargo y representar al presidente Obrador en foros internacionales, para los cuales el propio tabasqueño no está capacitado para negociar ni para departir con sus pares en un asunto que es tan elemental.

En buena medida Ebrard lleva la batuta del gobierno, sabe interpretar las partituras del presidente y eso le da una ventaja sobre cualquiera que se asuma como su contrincante.

Ebrard a anulado a los funcionarios del equipo negociador del T-MEC, su presencia es las negociaciones trilaterales ha sido determinante. Por ejemplo, el papel de la secretaría de Economía Tatiana Clouthier en el acuerdo comercial ha sido solo testimonial.

El canciller Ebrard es visto en Estados Unidos como el hombre fuerte del gobierno de México, incluso más que el propio Obrador.

Saben que con Ebrard se puede dialogar y pactar, con Obrador es perder el tiempo en circunloquios. Para los funcionarios estadounidenses de alto nivel, Obrador habla mucho y dice nada.

En las parcelas del poder ante la falta de figuras y liderazgos en la oposición hasta Sheinbaum se siente como la flor más bella del ejido pero carece de un discurso que la posesione. Su narrativa la

pretende construir a base de propaganda mediática como la entrevista pagada en la revista semanal del periódico El País.

Ebrard está a años luz de Sheinbaum.

En México, el canciller tiene la cercanía y el respaldo del empresario más rico y poderoso del país: Carlos Slim Helú, con quien Ebrard ha colaborado directamente como el número dos del proyecto del Centro Histórico.

Sabe que deberá poner mayor énfasis en su promoción interna. Ebrard es uno de los políticos más conocidos pero necesita revitalizar su presencia en los estados del país. Su trayectoria ha sido más centralista.

En Estados Unidos ha tejido una red de relaciones con republicanos y demócratas. Se puede asegurar que tiene resuelto el factor Estados Unidos.

Como jefe de la diplomacia mexicana ha logrado establecer un Diálogo de Seguridad de Alto Nivel de “reciprocidad y corresponsabilidad” modificando la Iniciativa Mérida en un acuerdo de cooperación bilateral.

El secretario de Estado Antony Blinken ha resaltado la labor de Ebrard y como un gran logro de sus relaciones reslata la liberación del ex secretario de la Defensa Nacional Salvador Cienfuegos, quien fue acusado de vínculos con grupos criminales por la DEA.

Su papel como canciller ha sido crucial para frenar el tráfico de armas ilícito ha presentado incluso demandas a nombre del gobierno de México en contra de las compañías fabricantes de armas. La Corte Federal en Massachusetts aceptó el litigio presentado por el gobierno de México contra 11 empresas por un comercio "negligente" de armas.

Asimismo se ha reconoció la estrategia mexicana en materia de migración, con resultados positivos y un descenso del flujo migratorio, cuya reducción es de 58.7%. De acuerdo al canciller Ebrard, México está decidido a que, al obligar a cumplir nuestras leyes, lo hagamos respetando plenamente los derechos humanos y la dignidad de todas las personas, incluidas aquellas que traten de ingresar a los Estados Unidos como migrantes irregulares.

Una tarea decisiva de Ebrard como canciller fue invocar el capítulo laboral del T-MEC con el fin de que trabajadores mexicanos que residen en Estados Unidos pudieran recibir la vacuna anti COVID-19.

Además hay que tomar en cuenta los antecedentes de Ebrard con los demócratas con quienes trabajó para la campaña de Hillary Clinton en 2016.

Ebrard fue el impulsor del voto latino en la campaña pro-Hillary. Ebrard determinó que el populismo de extrema derecha del republicano Donald Trump representaba un riesgo para México y

optó por apoyar a la demócrata Hillary Clinton, excandidata a la Presidencia de la Unión Americana.

Ebrard participó activamente en Estados Unidos en la organización de redes de votantes mexicano-estadounidenses, pues algunos de ellos tienen doble nacionalidad. Trabajó con la organización 'Voto Latino', así como con otros grupos de inscripción y participación de votantes en California, Arizona, Florida, Chicago, entre otros estados.

No estuvo directamente involucrado con la campaña de Clinton, sino con aquellas agrupaciones que colaboraron con la entonces candidata. También apareció en un video difundido en redes sociales en el que se dirigió a los potenciales votantes mexicano-estadounidenses, al impulsarlos a votar por la candidata y esposa de Bill Clinton el 8 de noviembre de 2016.

Sus vínculos con los actores políticos del Partido Demócrata se han extendido más allá de los Clinton. Mantiene un trato cordial con el presidente Joe Biden y la actual gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul quien desempeña un papel determinante en la política interna de Estados Unidos.

En un momento dado los caminos de Kathy Hochul y Marcelo Ebrard podrían cruzarse si ambos contienden en 2024 como candidatos presidenciales en sus respectivos países. Kathy Hochul por el Partido Demócrata y Marcelo Ebrard por Morena o alguna alianza fuera de este partido.

Por su edad, Joe Biden es imposible que se lance a la reelección lo cual abre muchas posibilidades de Kathy Hochul como una de las más fuertes aspirantes, por encima de Kamala Harris. Y Marcelo Ebrard figura hasta ahora como uno de los aspirantes más fuertes a suceder a Andrés Manuel López Obrador.