Inés Y El Culebrón De Las Factureras

Jueves, Octubre 21, 2021 - 07:32

Contracolumna

· INVOLUCRADO TODO UN SISTEMA

Inés Gómez Mont mantuvo siempre la ambición de convertirse en una celebridad a cualquier precio en el mundo de la farándula. Desde muy joven como incipiente actriz comenzó a vivir una vida de fantasía. Su vida dio un vuelco cuando conoció a su actual esposo Víctor Manuel Álvarez Puga quien junto a su hermano Alejandro irrumpieron en la mafia de las llamadas empresas “factureras” donde, según investigaciones de la Fiscalía General de la República y de la Unidad de Investigaciones Financieras de la Secretaría de Hacienda incurrieron en delitos de “lavado de dinero” y defraudación fiscal. La historia de la pareja detonó un escándalo mediático en el que el propio presidente Obrador participa en su papel de verdugo en el linchamiento que suele hacer todos los días desde su púlpito de las mañaneras contra todos aquellos que son mencionados públicamente en actos de corrupción.

Inés y Víctor Manuel se encuentran fugitivos. El fiscal Alejandro Gertz Manero solicitó a la Interpol emitir una “ficha roja” para su búsqueda en todos los confines del planeta.

Ella es una joven madre de familia con siete hijos y pertenece a una dinastía de políticos y reputados abogados.

Inés Gómez Mont solía exhibirse gastando dinero a raudales. Residencias en México y Miami, joyas, ropa, bolsos y zapatos de

diseñador. Para ella todos los días eran como Santa Claus. Regalos para ella, su familia y sus amigos. Se sentía como una estrella de cine empantanada en una frivolidad asfixiante. Un bolso de su colección tiene el precio de un Ferrari. Algunas joyas para adornar sus brazos podrían costar más de medio millón de dólares. En su adormecida conciencia los regalos que hacía a sus comadres les provocaban estupor. Devorada por el hastío de la inutilidad se volvió una compradora compulsiva.

En las divas o las buchonas como ella la inteligencia es un artículo de escaso consumo. Estaba siempre rodeada de lobos perversos. Políticos que como piltrafas prometen el encumbramiento a las personas anodinas y brincan de basurero en basurero. Viajes, fiestas y restaurantes de lujo, una vida en busca de un final feliz pero que ella misma se encargó de derrumbar por sus ambiciones. Una vida que cansa y deja un vacío. Se hacía maquillar a la perfección para aparecer sonriente y radiante en una rutina insustancial. El fastidio de la belleza la llevó a un tren de grosería. No puede decir que actuaba con ingenuidad infantil. Ahora a sus amigos cercanos les despierta compasión. El negocio de las “factureras” le otorgaba a su pareja Víctor Manuel Álvarez Puga fabulosas ganancias, al igual que a todos los miembros de ese cártel de la farandulización de la política. Dinero que embrutece a los que ponen en él su destino. A ella le gustaba escuchar a los miembros del círculo social donde se movía. Muchas de las esposas de los políticos le decían al oído: “Qué hermosa eres. Siento que es un honor estar a tu lado”. Ahora mismo la famosa pareja de Inés y Víctor Manuel se esconden en la penumbra mientras una lista interminable de políticos se mantiene intocable. El presidente Obrador dice que no va a ver impunidad. Veremos en qué acaba

este cuento, en tanto el tabasqueño se alista para ir a la ONU a dar una “cátedra” de la lucha contra la corrupción en su gobierno.

La trama de este culebrón involucra a una “lista negra” de políticos, incluidos algunos ex gobernadores como el actual presidente del PRI Alejandro Moreno Cárdenas, a Rubén Moreira, a los Murat, de Oaxaca, a Juan Sabines Guerrero y Manuel Velasco Coello, quien es uno de los principales líderes del Partido Verde y cercano al presidente Obrador. Entre los implicados aparece también el ex secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, muy ligado al ex presidente Peña Nieto.

Sin duda se trata de una historia de sexo, dinero y poder.

Uno de los involucrados en este episodio, el poblano Juan Melquiades Vergara quien edificó un imperio mediante actividades criminales con el apoyo de varios gobernadores, incluido Carlos Joaquín González –hermano de Pedro Joaquín Coldwell, también involucrado en otros actos de corrupción por Emilio Lozoya– envió un mensaje de reclamo a la Contracolumna por haber sido exhibido en sus corruptelas en el texto “El hombre que sabe demasiado”, “Carlos Joaquín la mafia de Quintana Roo” (http://facebook.com/465159753525098/6241522062555476/?sfnsn=scwspmo).

Ofrecí a Vergara el derecho de réplica e incluso la posibilidad de debatir públicamente, él mismo se definía en su reclamo como un sacristán limpio y puro de pecados. Vergara es una pieza clave en el entramado de las “factureras”, es uno de los maestros que enseñó el camino a los hermanos Álvarez Puga, se hicieron socios y convivían en fiestas a las que asistía Inés Gómez Mont.

Además de los políticos antes señalados, en la trama de las “factureras” y en los negocios con Juan Vergara y los hermanos

Álvarez Puga se encuentran involucrados una lista variada de socios que incluye políticos, funcionarios públicos y empresarios, entre ellos: el exgobernador Joaquín Ernesto Hendricks Díaz, Gabriel y Enrique Reynaldo Guiza Montiel, Jonathan Perlo Kurian, Ricardo Peña Fernández, Mario Augusto Alfredo Cárdenas Rodríguez, Daniel García Durán, Jesús Juan Pérez Pacheco, José Naime Germenos, Jorge Javier Navarro Carrillo, Jesús Obregón Salazar, Benjamín Salvador Almaguer Mora, Jorge Carlos de la Peña Peniche, Musthapa Bolizio Medina Arab, Víctor Manuel Mohamed Cacho, Francisco Javier Rodríguez Cantú, Mario Álvarez Puga, Miguel Ángel Valle Torres y Gustavo Marcelo López, Gabriel Río de la Loza Castillo, Rolando Antonio Aguirre Cervantes, Carlos Rafael Pérez Bello y Óscar Mera Saade, entre otros.