¿Quieren pozole?...¡Hay pozole!

Miércoles, Enero 13, 2016 - 20:30

De Alta Prioridad

La palabra es un poderoso instrumento de la política, puede ser usada en el buen y en el mal sentido, hábil o torpemente. Por medio de las palabras se tiene comunicación entre los hombres. De ahí que los políticos tengan que hacer un uso consciente y responsable de su lenguaje. Medio fundamental para el ejercicio del poder.

En días pasados la opinión pública escucho las respuestas que el Gobernador Mariano González Zarur dio a diversos medios de comunicación sobre el acontecer político del Estado de Tlaxcala. La credibilidad de sus respuestas genero escepticismo, abrió espacio a más dudas, a dudas que se vinculan entre sí y que al enfrentarse a nuevas preguntas se pueden encontrar respuestas parciales y a veces contradictorias, veamos: 

“En el Estado no hay identidad partidista fuerte”. “Hay un voto switcher volátil, es quien decide la elección” ¿Será la anticipación de sorpresas desagradables para su candidato? Indica que es posible que ocurra algo diferente a lo que espera su partido. A partir de 1998 en Tlaxcala se han presentado los fenómenos de la Alternancia y Gobiernos Divididos, en el ámbito municipal, legislativo y estatal. Esta elección no sería la excepción.

“En 1988 y 1998 YO defendí a la gente de Tlaxcala” ¿De qué la defendió? ¿Cuáles eran las amenazas? ¿De un voto diferenciado?

“La ciudadanía es muy inteligente y consciente” ¿Por qué la ciudadanía gano las elecciones en 2010? ¿Las otras elecciones quién las ha ganado?

“YO soy producto de la democracia” “A mí no me puso el partido, el presidente del partido, el Presidente de la República, el Gobernador”  “YO no gane la elección” “La ganaron los ciudadanos” Es terrible cuando el azar coloca en el poder a hombres con un profundo resentimiento. Usted no le debe nada a nadie, más que a la ciudadanía que creyó en el proyecto que encabeza. Hay una falta de congruencia entre lo que se ofreció y lo que se hizo. ¿Tlaxcala es antes y después de su Gobierno? Un Estado con crisis económica, con problemas de desempleo, de salud, de turismo, con problemas en el campo, pero sobre todo es la entidad con más problemas de trata de personas. Es un Estado estancado en todos los rubros de la administración pública, especialmente en la falta de transparencia y nepotismo. ¿Este es el destino de Tlaxcala? ¿Esto es lo que Usted ha hecho por Tlaxcala?     

“YO los hice… yo los impulse… a los seis y uno de ellos es el candidato”. Es muy típico de un hombre con poder y con un profundo resentimiento tener la incapacidad de agradecer a los demás. Tiene la facilidad de transformar el favor y la ayuda que le hacen los demás en combustibles de su resentimiento. Es cauteloso e hipócrita, casi nunca manifiesta a los que lo rodean su acidez interior. Estas mujeres y hombres ¿Usted cree que en verdad le deben su formación y carrera política? ¿Creé qué sin su apoyo no hubieran alcanzado un cargo de elección popular? ¿Usted los eligió, los designó y voto por ellos? ¿Sin Usted no serían nada? ¿Usted cree justo el trato que les ha dado? ¿Cómo explicar que no conozca el proyecto de su candidato, pero si sabe que es un hombre preparado, pero sin militancia partidista?

“No conozco los estudios de opinión, pero se me ha dicho que el PRI está arriba de los otros partidos” ¿Usted es un hombre de Estado desinformado? ¿A caso no lee periódicos?

“YO me tarde 24 años para ser el conductor de los destinos de Tlaxcala”. El resentimiento es pasión de reacciones tardías de larga incubación entre sus causas y consecuencias sociales.  Es terrible cuando el azar lo coloca en el poder.  El triunfo  cuando le llega puede tranquilizarlo, pero no le cura jamás. Ocurre por el contrario muchas veces que, al triunfar, lejos de curarse, empeora. El triunfo es para él como una consagración solemne de la justificación de  su resentimiento y esta justificación completa la vieja acritud.

Sus respuestas hacen ver la historia política de un hombre con un profundo resentimiento y paranoia frente a su visión de Estado.