El informe o la rechifla que viene

Jueves, Noviembre 20, 2014 - 12:56

Aquí Xicohténcatl

Nunca antes en la historia de Tlaxcala un gobernador fue abucheado de manera vergonzosa y de tal forma que ni siquiera le permitieron hablar, sin embargo desde la óptica de la mayoría de los medios de comunicación impresos, electrónicos o digitales (salvo honrosas excepciones), en Tlaxcala no pasa nada.

Las fotos que se difundieron, vía millonarios convenios, fueron las de un sonriente gobernador entregando premios y reconocimientos, pero para quienes fueron, esa  rechifla de grandes y chicos fue histórica.

Queda atrás  por ejemplo la que se dio durante la Carga del Sable en Apizaco, cuando vino Peña Nieto y otras muchas más que ya se han vuelto costumbre y que gracias a “los amigos” de los medios  no han trascendido.

Pero en esta ocasión, fue el grial de los abucheos, vaya ni siquiera dejaron escuchar el mensaje alentador de una feria que causó mucho enojo y esa es una forma de manifestarse del pueblo, ese “héroe anónimo” que encumbra, pero que también condena y rechaza.

La verdad quienes presenciaron el hecho de pena ajena se dieron cuenta el fallo y la inutilidad de esos súper asesores de la imagen y la comunicación que tantos  millones de pesos nos ha costado mantener a los tlaxcaltecas, ya durante cuatro años.

A la hora de los fregadazos, es decir, a la hora de la vergüenza y de la forma apurada en que salió su jefe, lo que hicieron fue hacerse los loquitos, voltearon para otro lado y se desentendieron, dejaron solo a su patrón, a la mano que les da de comer.

Pero en este, como en otros casos, no tiene la culpa el indio (también llamado el último de los mohicanos), que de lobo estepario acabó en perra flaca y pulguienta repudiada por quienes lo encumbraron.

Pero en esta vida nada es gratis, ese rechazo popular se lo ganaron, conste que nada tiene que ver lo que pasa a nivel nacional, porque si analizamos con detenimiento, esa rechifla fue de rechazo, descontento y es por lo que pasó en la feria.

Una feria que tradicionalmente era, hasta antes de las democracias, los cambios y alternancias, una feria familiar de a deberás, un escaparate para admirar y mostrar con orgullo lo nuestro.

Ahora se tiene que pagar por entrar a un recinto ferial que fue y funciona para los ricos, donde las familias de escasos recursos se conforman con ver desde afuera las luces de los juegos mecánicos, cuyos precios son inalcanzables para el pueblo.

Sin embargo seguramente los integrantes del patronato le pusieron espejitos frente a los ojos, para que viera que todo estaba a pedir de boca, que su feria había sido un éxito y que el pueblo estaba muy agradecido, ajá.

Seguramente en esos sesudos análisis de medios o en esas costosas e inútiles carpetas desinformativas que le llevan todos los días a su mesa para desayunar, le ocultaron las golpizas en los antros.

Seguramente no le dijeron que a una mujer la patearon, la humillaron y discriminaron por el color de su piel,  tampoco le dijeron que sus muy allegados fueron los beneficiados con la administración de los carísimos restaurantes.

Es seguro que estaba ignorante de que los accidentes en las carreteras se multiplicaron por la venta incontrolada de alcohol en los antros, ahí están las estadísticas, los sepulcros.

Mucho menos le informaron que el abuso en 500 metros a la redonda para estacionarse ocurrió de día y de noche y que los visitantes sufrieron para encontrar un lugar, eso irritó a miles de padres de familia.

Que las poses arrogantes y prepotentes de quienes otra vez se hicieron cargo de organizar la feria son y han sido los  mismos desde hace cuatro años y que lejos de hacer de esta la feria de los tlaxcaltecas un evento para las familias, es una feria para ricos y borrachos.

La verdad es muy triste presenciar y escuchar esas rechiflas ante la máxima autoridad de quien se dice “coordinador de los esfuerzos de los tlaxcaltecas”, nunca antes, por muy malos que han sido los gobernantes el pueblo los ha rechazado de esa forma tan vergonzosa.

Nunca antes un gobernante en Tlaxcala había logrado tal unidad, pero en su contra, y todo esto pasa también porque ahora hasta sus funcionarios le quieren pegar a la gente, si no que hablen los campesinos del CAP.

Ahora el espanto es de los asesores, es de la legión extranjera que  no vino por lana, sino para llevarse la borrega, no comen, ni duermen porque viene el informe de gobierno, no vaya a ser la de malas que otra vez el pueblo les repita la dosis.

Ya falta poco tiempo para otro informe y constatar que por ese rechazo, es la hora en que en las giras o los eventos importantes no se invita a los medios de comunicación, para que no se informe de esta triste realidad y que el rechazo ya se va generalizando… AL TIEMPO.