Ya se llegaron los tiempos, los mapaches y su mapacha llegaron ya

Jueves, Octubre 9, 2014 - 16:18

Aquí Xicohténcatl

 Hay una leyenda veracruzana, dice que el gobernador Rafael Hernández Ochoa hizo tanto equipo con los jóvenes políticos, que éstos ayudaban a los priístas en otros estados como en Tlaxcala, en donde el tricolor tenía problemas.

Pocos saben que el término “mapache” nace en Veracruz.

Estos jóvenes priístas eran tan buenos, que era suficiente mandar a los estados de la república un contingente de jóvenes veracruzanos para cambiar las tendencias electorales. Claro, que los “mapaches” tenían un jefe y a ése le decían “la mapacha”, la madre de los “mapaches”.

Conste que eso paso en Veracruz, y no tiene nada que ver con los más de nueve súper operadores con que cuenta el tricolor en tierra de Xocohténcatl, ya que en dependencias tanto estatales como federales donde los enlaces u operadores, por supuesto tambien tienen a su “mapacha”.

El mes de octubre marca la fecha en que se da cuerda al reloj electoral, aunque todo parece indicar que de entrada tanto el Instituto Nacional Electoral, como los representantes de los partidos así como también los candidatos y candidatas, deberán estar muy atentos para evitar que esta sea una elección de estado en Tlaxcala.   Son tiempos en que a los huérfanos políticos les aflora el instinto familiar, y como la mejor defensa es el ataque, ahora resulta que los representantes de los medios de comunicación son unos “chismosos”, tal y como lo comentara recientemente el adoptado que se dijo huérfano de madre y padre políticos.   “No reconocen los logros, los aciertos”, reclama, pero pierde de vista que ellos, la clase política se dicen servidores públicos, por lo tanto esos logros no son más que su obligación.   Su trabajo no es gratis, ellos cobran miles de pesos cada quincena, y lo menos que pueden hacer es dar resultados, sin aplausos, sin porras, simple y llanamente es su obligación y por eso el pueblo les paga, no es gratis.   Por eso se marcan los errores, los abusos, las tranzas que hay por todos lados, que bueno que en Tlaxcala aún exista esa prensa, que no obedece a prebendas, o a ooscuros convenios y que se ocupa porque los administradores de nuestro dinero nos den explicaciones, están obligado a eso.   Ahora se recrudecen esas interminables giras, donde avientan besos y sus corazones, donde se inauguran las obras, para que votemos por ellos, “no se equivoquen de nuevo”, dicen en sus mensajes, escupiendo al cielo.   Es lamentable que a estas alturas de la democracia, se piense que en Tlaxcala a los perros se les puede amarrar con longaniza, pero afortunadamente los tiempos han cambiado y ahora se tiene que buscar el voto puerta por puerta.   Lejos quedaron los tiempos en que la entrega de despensas, de programas sociales, de ver que tan buenos funcionarios son, mejores gobernantes ya quedaron atrás, lo mismo que obtener una curul federal solo por el apellido de rancio, muy rancio abolengo.   Deben someter sus actos al escrutinio del pueblo, pero más de justificfar sus marranadas que son ventiladas en los medios de comunicación, es un reto para los periodistas tlaxcaltecas hacer públicas todas y cada una de las anomalías que cometan los gobernantes y sus operadores, barberos y corifeos.   Sobre todo en el caso que nos ocupa de prepotencia y de querer que todo el mundo vea bajo una misma óptica que los tlaxcaltecas vivimos en otro mundo, donde no hay violencia, solo unos cuantos muertos, otros descuartizados, crímenes sin aclarar, pero eso es normal y nada de gravedad.   Robos a cada rato, secuestros, y la trata de personas que dicen que quienes abordan el tema “solo quieren el mal paraTlaxcala”, les escupen en la cara, eso sí presumen de resultados y no ven la viga que representa que en una treintena de municipios se tenga la presencia de padrotes.   No ven que son tantos y tantos cierres de antros, que tal pareciera que Tlaxcala es un gran congal, aunque se ha detectado que eso de las suspensiones de giros negros es puro negocios, con eso de los entres y el arreglo de los documentos.   Por supuesto que desde la óptica comodina de los de arriba, en Tlaxala no hay pobres, no se dan cuenta que hay miseria, no hay trabajo, los apoyos sociales federales y estatales son para los cuates, es la misma gata pero revolcada.   Viene más de lo mismo, gente que ni estaba en Tlaxcala va a parecer de pronto, todos quieren su curul, aunque sea de pluris, dicen que se la han ganado, que ya les toca y eso es una burla para el pueblo.   A estas alturas es una  ofensa que nos digan que nos miran de frente, a los ojos, que son los mejores, que todo va a cambiar que va a haber empleo, progreso, avance y el pueblo sigue igual o pero que hace cuatro años.   Viene el negocio para los “comunicadores”, que vía pasquines improvizados cobrarán las perlas de la virgen por publicidad a los candidatos, sin importar que sus medios no se vendan o que apenas si entregan un par de ejempaleres para que la gente los vea en los puestos, no hay penetración.   Ya se frotan las manos los que elaboran las mantas, los pasacalles, la publicidad impresa y electrónica, viene una derrama que tanta falta hace al pueblo y que se ha negado por las vias oficiales.   Ya comenzó el circo electoral, los principales actores no tardan en dar la cara, aunque les salga caro, van a buscar por todos los medios de convencer a los elctores,para volverlos a engañar, es el mismo circulo vicioso, pero así es nuestra sociedad.   Lo cierto es que hay nuevas reglas, una veda que ya inició y el problema no es sólo para el INE, lo es también para los otros actores de la elección.   Los magistrados tendrán que sentar nueva jurisprudencia y volverán los litigios sobre sus interpretaciones, los medios perderán los referentes a los que mal que bien se habían ajustado.   Los partidos y candidatos tendrán que acomodar su normatividad interna sin la certeza de estarse apegando a las nuevas reglas. los ciudadanos veremos un nuevo y más complicado formato de boletas electorales que harán más difícil la emisión del voto.   Los remedios electorales en los últimos años no han correspondido con las dolencias.   Nos quejábamos de un IFE con demasiadas funciones y ahora está más recargado que nunca.   Nos quejábamos de tener elecciones caras y ahora cuestan mucho más.   Nos quejábamos de la deslegitimación del INE y se contribuye a su desprestigio.   Nos quejábamos de la abundancia de litigios electorales y se sientan las condiciones para multiplicarlos.   Así las cosas, Tlaxcala va a una elección intermedia donde hay que agarrar de todo, al fin y al cabo que es dinero que nos regresan, sin embargo queda de toda este cochinero que lo rescatable es saber elegir a tiempo, en la soledad de la urna…  ES DONDE SE CASTIGA O PREMIA.