Ante la cercanía de las elecciones en las que se elegirá al titular del Poder Ejecutivo, diputados federales, diputados locales, presidentes municipales y presidentes de comunidad, el líder marianista del sindicato 7 de Mayo, Edgar Tlapale Ramírez ya adelanta la entrega de este gremio al Partido Revolucionario Institucional (PRI) con tal de mantenerse en el poder y seguir manejando las cuotas sindicales que supuestamente le han cambiado la vida.

Trascendió entre los agremiados a el tercer más sindicato más numeroso del estado que Tlapale Ramírez ya se encuentra listo para ofertar el voto colectivo en favor de la candidata del PRIAN y de los abanderados tricolores a pesar de que existe un malestar generalizado entre la base trabajadora para apoyar al partido que hoy gobierna con muy poca aceptación ciudadana.

Y mientras hay rechazo por parte de los trabajadores, existe precariedad y tratos preferenciales en los servicios de salud que ofrece el sindicato, ya que para los agremiados hay limitaciones e incluso falta de atención en tanto que amigas de Tlapale Ramírez como lo es la titular del Comité de Vigilancia del 7 de Mayo, Julieta Berruecos Rodríguez reciben trato preferencial.

El personal que labora en el sindicato recriminó los tratos discriminatorios por órdenes de Tlapale Ramírez y la atención preferencial para enfermo de COVID-19 como es el caso de Julieta Berruecos a quien le cubren todos los gastos de la enfermedad con las aportaciones que todos los trabajadores hacen al sindicato y el resto de los burócratas tiene que hacerlo por cuenta propia.

Asimismo, lamentaron que se oculte la información sobre el COVID-19, ya que los quejosos aseguraron que dentro del Comité del que es dueño Edgar Tlapale ya ha habido
contagios y el líder sindical los ha ocultado, lo que representaría un riesgo para la clase trabajadora.

Ante esta situación, los trabajadores afirmaron que no apoyarán los intereses personales de Edgar Tlapale al quererlos vender con el tricolor como lo ha hecho desde su llegada que fue gracias al apoyo de Mariano González Zarur, uno de los gobernadores más odiados de Tlaxcala.