Luego de que la semana pasada pobladores del barrio de Calnahuac, golpearon a dos presuntos ladrones e intentaron quemarlos para darles un escarmiento, ya que supuestamente fueron sorprendidos robando en un domicilio y habrían herido con la “cacha” de una pistola a un menor de seis años, las autoridades municipales decidieron cerrar la alcaldía hasta nuevo aviso para evitar confrontaciones. 

Y es que también los quejosos habrían prendido fuego en la comandancia municipal como muestra de su enojo.

Desde la tarde de los disturbios el presidente Picapiedra Rubén Pluma Morales, no ha dado su postura oficial sobre los hechos. Los quejosos dieron muestras de su hartazgo ante la falta de capacidad de la autoridad.

El inmueble publico luce vacío, las actividades se paralizaron desde que los ciudadanos intentaron hacer justicia por su propia mano ante la incapacidad de la seguridad pública.