El importante incremento del número de casos positivos por COVID-19 en Tlaxcala, ha puesto en evidencia la ineficiencia con la que opera la Secretaría de Salud (SESA) a pesar de que su titular, René Lima Morales presume una alta eficacia con el tratamiento TNR4 que maneja cuatro medicamentos que aunque se otorgan de manera gratuita, habrían sido adquiridos en dudosas licitaciones y a supuestos sobreprecios.

Los pacientes que resultan positivos luego de que la “brigada cuídate”, son abandonados a su suerte y sin un seguimiento real, una vez que les dan su dizque tratamiento TNRA, el cual consta de aspirinas, montelukast, ivermectina y azitromicina.

En la realidad los dos medicamentos que se siguen tomando después de dos días según su receta es la aspirina, una diariamente y dos montelukast, evidenciando la burla y a lo que se tiene que someter el 60 por ciento de la población que vive en pobreza, eso si bien les va.

Y aunque prometen checar los avances de los pacientes, la realidad es que en la mayoría de los casos, los enfermos llegan a recibir una llamada y de ahí se olvidan, dejando a la deriva a cientos de tlaxcaltecas que resultaron contagiados.

Mientras esto sucede con la población de a pie, los privilegios no se hacen esperar con la gente allegada a la regordeta dirigente de la sección 27 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (Sntsa), Blanca Águila Lima, quienes fueron los primeros en recibir la vacuna de COVID-19.

Ha habido denuncias por parte de diversos trabajadores de la SESA que han denunciado este abuso por parte de Blanca Águila y del timorato secretario de Salud, René Lima Morales quien ha fungido como figura decorativa, lo que ha dejado demostrado con sus torpes acciones.

De esta manera, un tlaxcalteca debe considerar contagiarse de COVID-19 y caer en manos de la SESA, ya que es garantía de que no habrá atención y sólo recibirán unos chuchulucos a sobreprecio para inflarle los bolsillos a la coalición del PRI.