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Miércoles, 12 de Agosto de 2020     |     Tlaxcala.
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Opinión



¡¡La supuesta alianza PRI-PAN-PRD, un ridículo acto de desesperación!!

Lunes, Julio 13, 2020 - 21:19
 
 
   

La verdad no peca pero...

 

 

Tras la debacle electoral que vivieron en 2018, las dirigencias nacionales de los Partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) saben que en 2021 no solo se disputan 500 diputaciones federales, 15 gubernaturas, 30 congresos locales y más de mil 900 ayuntamientos. Lo que en realidad está en juego para estos institutos, estimado lector, es la supervivencia política.

Por eso desde ahora tanto MARKO CORTÉS como ALEJANDRO MORENO, dirigentes nacionales del PAN y el PRI, ya han manifestado abiertamente su intención de conformar una alianza opositora -que también incluye al PRD- para enfrentar a Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en las elecciones del próximo año.

Esta posible alianza corrobora parcialmente la hipótesis del Bloque Opositor Amplio (BOA), que vincula a grupos empresariales, medios de comunicación, actores y partidos políticos en un frente común cuyo propósito es debilitar a MORENA y al presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR de cara a las elecciones del 2021 y la revocación de mandato del 2022.

Para el caso de Tlaxcala sabemos que si hoy fuera la elección a la gubernatura, MORENA arrasaría en las urnas de acuerdo con las encuestas publicadas no solo recientemente sino desde el año pasado. Por eso PRI, PAN y PRD buscan desesperadamente una alianza que los libre de una vergonzosa derrota.

Aunque una coalición de este tipo es aberrante, PRI, PAN y PRD persiguen la subsistencia política y están desesperados por sobrevivir. Los dirigentes nacionales y estatales de estos institutos políticos saben a la perfección que contender solos puede significar una sentencia de muerte y el fin de sus privilegios.

La principal motivación para conformar este frente común es simplemente no perder los beneficios y las prebendas que les ha brindado el poder. La realidad es que los priistas, panistas y perredistas no están dispuestos a dejar la ubre del presupuesto que durante largos años los ha amamantado.

En Tlaxcala ya sabemos lo que son los gobiernos del PRD, el PAN y el PRI. Los tres partidos políticos nos han gobernado y lo han hecho mal. Con los tres hemos padecido de gobernantes intransigentes, autoritarios o timoratos. Los tlaxcaltecas hemos sufrido de mandatarios con aires de virreyes o caciques, envueltos en escándalos de nepotismo y corrupción. Aún estamos a la espera, por ejemplo, de que se aclare el destino de los millones de pesos que tuvieron un tratamiento similar al de la ESTAFA MAESTRA en la administración de MARIANO GONZÁLEZ ZARUR.

Por eso afirmo que quienes hoy se suman a la alianza PRI-PAN-PRD no están interesados en el desarrollo y la prosperidad de Tlaxcala. Ellos solo piensan en sus propios beneficios. Solo quieren repartirse el pastel, en el remoto caso de ganar la elección a la gubernatura. Lo que buscan estos vividores de la política es colocarse y colocar a sus familiares en puestos públicos porque “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.

Imagine, estimado lector, un gobierno de coalición entre el PRI, el PAN y el PRD. Recuerde todos sus excesos, su frivolidad, su corrupción y su ineptitud.  Visualice a todos esos mercenarios de la política juntos, en un solo gobierno, dirigiendo el destino de nuestro estado sin un proyecto claro, definido y viable.

Entre quienes pretenden encabezar esta alianza se encuentran ANABEL ÁVALOS ZEMPOALTECA, quien como alcaldesa de Tlaxcala tiene a su municipio entre los que registran más contagios de Covid-19 a nivel nacional; JUAN CARLOS SÁNCHEZ GARCÍA, un aprendiz de político con una muy pobre trayectoria; ADRIANA DÁVILA FERNÁNDEZ, que nunca ha ganado una elección; y MINERVA HERNÁNDEZ RAMOS, quien como candidata perredista a la gubernatura se prestó a una vergonzosa declinación a favor del PAN, en 2010.

Así que, pese a los pronósticos optimistas de algunos, considero que el BOA TLAXCALTECA no tendrá éxito porque las alianzas no siempre suman como, de manera simplista, pudiera pensarse. A veces vuelven más fácil la decisión del ciudadano al reducir las opciones de voto. Por si fuera poco, López Obrador ha contado siempre con un amplio respaldo de los votantes locales. La semana pasada comenté en este espacio que, en 2006, el tabasqueño obtuvo en Tlaxcala el 44% de la votación total; en 2012, el 40%; y en 2018, el 66%.

Además, la elección de 2021 significa para los tlaxcaltecas la oportunidad de elegir un gobernante que comparta el proyecto de la Cuarta Transformación y que traslade a nuestro estado sus beneficios. La visión del actual gobierno federal es llevar desarrollo económico a las zonas del país que durante décadas han sido relegadas. Desde ese punto de vista, Tlaxcala tendrá la oportunidad histórica de enfrentar sus rezagos ancestrales.

Como siempre, mi total agradecimiento y respeto a quienes me brindan un momento de su tiempo. Hasta la próxima, si Dios lo permite. 


Más allá de quién resulte ganador del proceso interno del PAN para encabezar la dirigencia del partido en Tlaxcala, la división será la constante y la peor enemiga del futuro representante de ese instituto político, ya que las descalificaciones y la guerra sucia que ha prevalecido durante el proceso de campaña impedirán que haya reconciliación y unidad entre los grupos que al parecer su intención es destruirse para nunca convertirse en una oposición fuerte y organizada.

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