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Domingo, 21 de Julio de 2019     |     Tlaxcala.
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Opinión



¡¡Aplicar la pena de muerte en nuestro país, imperativo e inaplazable!!

Martes, Junio 18, 2019 - 07:28
 
 
   

La verdad no peca pero…

 

 

México, estimado lector, es uno de los países en los que la pena de muerte ha sido abolida. Para 1975, ya la totalidad de los estados de la república la habían prohibido, pero aún existió en el texto constitucional hasta el año 2005. En agosto de 1961 murió la última persona que recibió la pena capital en nuestro país.

A casi 58 años de distancia, hoy en día parece necesario reactivar este castigo ejemplar que se aplica en diferentes partes del mundo. Considero que esta medida, polémica por naturaleza, pudiera ser una alternativa para frenar de manera inmediata el altísimo grado de violencia que nos afecta, día con día, a lo largo y ancho del territorio nacional.

Aunque la pena de muerte es considerada una sanción violatoria de derechos humanos, la severidad de esta medida, sin duda, inhibiría la comisión de delitos que hoy parecen estar protegidos por el velo de la impunidad.

Además, la pena capital tendría que aplicarse en casos específicos, de forma casi excepcional, bajo procesos rigurosos y transparentes, y solo durante el tiempo necesario para revertir la descomposición social que ha provocado las altas tasas de criminalidad que padecemos.

Sobra decir que es innumerable la cantidad de los delitos que a diario se cometen en la república mexicana, por ejemplo, acoso sexual, robo en trasporte público, extorsión, violación, trata de personas, narcomenudeo, fraude, robo a negocio, feminicidio, robo a transportistas, etc. 

Para nadie es un secreto que el grado de impunidad para castigar los delitos que se cometen en México es altísimo y que junto con la corrupción son dos elementos que alientan a delinquir con la certeza casi total de que no se recibirá castigo.

El grado inseguridad que azota al país, por desgracia, va en aumento día a día. Así lo demuestran los datos. El año 2018 fue el más violento en la historia de México; sin embargo, si la tendencia de crímenes registrada durante los primeros meses de 2019 se mantiene, este año superará, por mucho, las cifras del año pasado.

Entre los principales delitos graves que a diario se cometen en el país, los asesinatos ocupan el primer lugar; seguidos del robo en todas sus modalidades, y del secuestro, que se ha incrementado notablemente en los últimos días.

De acuerdo con cifras oficiales, 2014 fue el año en el que hubo más secuestros, con 553; pero en lo que va de 2019, ya se han denunciado 463 plagios. Los números del presente año, estimado lector, son alarmantes; sobre todo si consideramos que, de acuerdo con el INEGI, no se denuncian 94 de cada 100 delitos que se comenten.

Según datos del portal ANIMAL POLÍTICO, entre diciembre de 2018 y marzo de 2019 -es decir, durante los primeros cuatro meses del presente sexenio- se han registrado 11 mil 372 víctimas de homicidio doloso. Esta cifra coloca a México como el segundo país más violento del mundo, solo por debajo de Siria, nación enfrascada en una guerra civil desde hace ocho años.

En los últimos días se han dado a conocer a través de los medios de comunicación y sobre todo en las redes sociales, casos como el de Norberto Ronquillo, un joven estudiante que fue asesinado a pesar de que sus familiares pagaron el rescate exigido. Este hecho, con razón, causó indignación y coraje en la sociedad mexicana.

Por lo tanto, estimo necesario e indispensable poner sobre la mesa de discusión el tema de la aplicación de la pena de muerte para quienes han construido una forma de vida a partir del sufrimiento de quienes han sido víctimas de sus delitos, tanto de manera directa como indirecta.

Como siempre, mi total agradecimiento y respeto a quienes me brindan un momento de su tiempo. Hasta la próxima, si Dios lo permite.

 


Más allá de quién resulte ganador del proceso interno del PAN para encabezar la dirigencia del partido en Tlaxcala, la división será la constante y la peor enemiga del futuro representante de ese instituto político, ya que las descalificaciones y la guerra sucia que ha prevalecido durante el proceso de campaña impedirán que haya reconciliación y unidad entre los grupos que al parecer su intención es destruirse para nunca convertirse en una oposición fuerte y organizada.

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