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Domingo, 17 de Noviembre de 2019     |     Tlaxcala.
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Opinión



Aquí Xicohténcatl… Pasarela política y banderazo de salida

Viernes, Junio 14, 2019 - 10:08
 
 
   

La media tarde de ese 13 de junio de 1981, corrió en Tlaxcala como reguero de pólvora la noticia sobre el terrible accidente sobre la autopista México-Puebla; el Grand Marquís negro en el que viajaba Don Emilio Sánchez Piedras quedó desecho ante el impacto de un camión carguero que brinco la barrera de contención.

 

El resultado fue la muerte del ex mandatario de Tlaxcala,   quedó muy mal herido su chofer, surgieron muchas especulaciones, porque en Tlaxcala nadie dudaba de que Sánchez Piedras era presidenciable, por su partido, el PRI.

La verdad de lo que pasó se ha perdido en la noche de los tiempos, ahora en los albores de un nuevo milenio,  vemos fructificado el sueño del Estadista, quien visualizó el desarrollo moderno de Tlaxcala y lo definió como “un pueblo en marcha”.

De ahí, el actual gobernador Marco Mena ha reconocido la visión futurista de  Sánchez Piedras, quien además de ser un destacado jurista, fincó los cimientos de la moderna Tlaxcala de nuestros días, ahora llegan las inversiones, los empleos, se multiplican las universidades y sobre todo la infraestructura carretera es envidiable, funcional y en crecimiento.

En la ceremonia de este jueves en Apizaco, otra vez, como ya es tradición, el aniversario luctuoso de Don Emilio tiene varias lecturas en el mundo de la política local, sirve de encuentros, desencuentros y para escudriñar lo que pasa en las entrañas del poder tlaxcalteca.

Para nada pasó desapercibida la presencia del exgobernador Mariano González Zarur, quien estrechó la mano de su sucesor Marco Mena, fue un saludo cordial, pero a su alrededor la verdad es que este acto cívico se convirtió en pasarela.

Es evidente que los que aspiran a obtener algún cargo de elección popular, desde alcaldías hasta la gubernatura, procuraron placearse y no faltar en este 38 Aniversario Luctuoso, algunos y algunas no llegaron.

Ahora a la distancia. en Tlaxcala es muy grande la mazorca del poder, basta desgranar un poco para descubrir que si se levanta una piedra en cada uno de los 60 municipios, sin duda ahí está un líder, listo y presto para defender a su gremio

En estos momentos se vive otra situación, luego de que Tlaxcala votó parejo por López Obrador, quien arrasó totalmente y desconfiguró el mosaico político tradicional.

Pero, han bastado solo seis meses, para que se configure un nuevo escenario, ante la actuación visible de los diputados locales, en especial los de MORENA, además de otros factores y cambios que ya desatan el desencanto de los electores.

Tlaxcala conforma ese tapete multicolor, donde históricamente han prevalecido los colores del Revolucionario Institucional, y son ellos -los priistas- los que cambian de camiseta política, según pinten las oportunidades de hacerse de poder, al grado de que la entidad es considerada también “Cuna de los chapulines de la política”.

Con la muerte del ex gobernador, Emilio Sánchez Piedras en junio de 1981, diecisiete años después, el grupo del poder  que creció bajo su sombra se desintegra, no así las aspiraciones de cada uno de éstos pupilos por alcanzar la gubernatura de Tlaxcala.

Situación que puso en tensión el ambiente electoral de 1998, para la elección del candidato a Gobernador de Tlaxcala de parte del PRI, para ese entonces la contienda política se concentra en los tres pupilos de Sánchez Piedras:

Joaquín Cisneros Fernández, hijo de Joaquín Cisneros Molina; Mariano González Zarur y Alfonso Sánchez Anaya, sobrino de Sánchez Piedras fueron decisiones tomadas por el dedo presidencialista de Ernesto Zedillo Ponce de León, favorecía a Joaquín Cisneros y excluyó a los otros dos contendientes.

Sin embargo, Sánchez Anaya expriista, identificado con el beatricismo,  se convierte en candidato del PRD y desde esa plataforma política gana la gubernatura de Tlaxcala.

Hace cuatro sexenios, al dejar el poder el ex priista y ahora neo morenista de nuevo cuño, José Antonio Álvarez Lima, obligó a puerta cerrada a los integrantes del Congreso local, para que aprobaran las alianzas y coaliciones entre partidos.

El 15 de enero de 1993, José Antonio Álvarez convoca a los actores políticos y ciudadanos, a participar en la reforma electoral.

Mediante Decreto número 59 de fecha 12 de julio de 1994, el Congreso del Estado de Tlaxcala reforma el artículo 10 de la Constitución Política del Estado en el cual se crea el Instituto Electoral de Tlaxcala.

Cabe destacar que de alguna manera los políticos tlaxcaltecas han sentido la pesada mano de la ex gobernadora Beatriz Paredes Rangel, quien fue la alumna más destacada de Sánchez Piedras y la encargada de aplicar las reglas para la postulación de candidatos.

En las alternancias, ella fue y es la que siempre gana, aunque su partido el PRI pierda, son los mismos, siempre los mismos, ellos siempre ganan y muertos de risa no se bajan de la cúpula.

Esto abrió la puerta a las alianzas entre partidos, para que el expriista Alfonso Sánchez Anaya conjuntara a las izquierdas donde nacía el PRD, que arrebató su primer triunfo al ganar la elección municipal en Contla de Juan Cuamatzi.

Mariano González Zarur, lo volvió a intentar con  el PRI-PVEM, pero ésta vez esa alianza sufrió una nueva ruptura encabezada por el expresidente municipal de Tlaxcala, Héctor Ortiz Ortiz.

HIOO se convirtió en el candidato del PAN-PT-PCDT-PJS. En una elección muy cerrada, Ortiz obtuvo 34.85% de los votos, contra 33.93% de González Zarur, apenas 0.92% de ventaja.

Finalmente, el 4 de julio de 2010, “El Ultimo de los Mohicanos”, mejor conocido como “Lobo Estepario”, Mariano se González Zarur convierte en Gobernador, derrota a la panista Adriana Dávila quien había sido impuesta desde los Pinos, por Felipe Calderón Hinojosa, ante ésta imposición el “orticismo” se desmorona.

El candidato natural de la maquinaria “orticista” era Julián Velásquez Llorente, finalmente y después de varios jaloneos y cabildeos, surge el nombre de Perla López Loyo, maestra universitaria ligada a Héctor Ortiz y finalmente viene la decisión del CEN del PAN: era Adriana Dávila, la candidata.

Perla López Loyo se revela y se une al ‘marianismo’, “es un bazucazo al cerebro del orticismo, se oía decir en el equipo ‘marianista’. Mariano González Zarur contó con el apoyo de Alfonso Sánchez Anaya, Tulio Hernández Gómez, Beatriz Paredes Rangel, mientras que José Antonio Álvarez Lima, se mantuvo distante; y Samuel Quiroz de la Vega refugiado en la UAT. Mariano González Zarur había triunfado en las urnas.

En Tlaxcala llego el fin de que “gobernador no pone gobernador”,  el ex presidente estatal del partido en el poder con licencia indefinida  y diputado al congreso local, Marco Antonio Mena Rodríguez, se alzó con el triunfo de manera contundente.

Lo que no se dice es que coincidentemente o no, la ceremonia del sanchezpiedrismo marca una nueva ruta electoral, los mensajes entre líneas, los secretos a voces enmarcan el banderazo de salida a la clase política local para buscar escaños en diversos frentes.

En el hándicap tlaxcalteca figuran por su intensa actividad, Anabel Alvarado Varela, Manuel Camacho Higareda, Florentino Domínguez Ordoñez, Anabell Avalos Zempoalteca, Ricardo García Portilla, por ejemplo en el caso de lo que queda del tricolor.

Ya se mencionan algunos nombres entre panistas y morenistas, mientras que los perredistas se encuentran en proceso de desaparecer y su carta más fuerte sería su líder Manuel Cambrón Soria y deje de contar.

 Donde el agarrón esta bueno es en MORENA, con Ana Lilia Rivera, Lorena Cuéllar Cisneros, y este jueves causó notoriedad la presencia del senador de ese partido Joel Molina Ramírez, quien además fue apapachado por AMLO en su reciente gira y eso no pasó desapercibido.

Como pueden arrastran la cobija los diezmados panistas y otra vez quieren Adriana Dávila, Minerva Hernández y hasta los temerarios como el exdiputado local Juan Carlos Sánchez García “El Saga” y ni se diga algunos funcionarios como es el caso del actual alcalde de Apizaco, Julio César Hernández Mejía y hasta el exalcalde Jorge Luis Vázquez, eso sin contar a los candidatos independientes que ya les comen las ansias por meterle mano a las prerrogativas de campaña…Y LA LISTA SE ALARGA CADA DÍA MÁS Y MÁS.


Más allá de quién resulte ganador del proceso interno del PAN para encabezar la dirigencia del partido en Tlaxcala, la división será la constante y la peor enemiga del futuro representante de ese instituto político, ya que las descalificaciones y la guerra sucia que ha prevalecido durante el proceso de campaña impedirán que haya reconciliación y unidad entre los grupos que al parecer su intención es destruirse para nunca convertirse en una oposición fuerte y organizada.

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