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Opinión



¡¡El distribuidor vial del Molinito: una obra costosa en lo económico y en las afectaciones que causa!!

Martes, Mayo 28, 2019 - 07:30
 
 
   

La verdad no peca pero…

 

La “modernización” de la carretera Apizaco-Tlaxcala está resultando demasiado costosa no solo por los más de 500 millones de pesos que el Gobierno del Estado ha destinado a su construcción, sino por todas las horas-hombre que diariamente pierden las decenas de miles de personas que se ven en la necesidad de transitar por esta vía.

Trasladarse por el tramo carretero en proceso de “modernización” significa circular a “vuelta de rueda” en una distancia aproximada de dos kilómetros. Esto ocasiona una considerable pérdida de tiempo para los 70 mil vehículos ligeros y de carga que a diario circulan por el lugar, lo que repercute necesariamente no solo en la economía sino también en la productividad de los pasajeros de esos automotores.

Por lo tanto, estimado lector, es indispensable que al ser concluida esta obra (que algunos han calificado como de “primer mundo”) cumpla con creces su objetivo y beneficie de inmediato a las miles de personas que a diario utilizan esta importante vía de comunicación.

Es necesario puntualizar que la carretera de referencia inicia en la salida de Apizaco y concluye en lo que hoy conocemos como “el Trébol”, que es la entrada a la capital del estado. Lo anterior nos indica que la muy publicitada y presumida “modernización” de la carretera Apizaco-Tlaxcala es solamente una primera etapa de las que se deberán realizar para concluir en su totalidad la obra. 

De lo contrario, se corre el riesgo de formar los llamados “cuellos de botella”, pues trasladarse de la capital del estado a la ciudad rielera (o viceversa) será un viaje por un camino de dos carriles que de momento se ampliará a cuatro, en un pequeño tramo, y nuevamente se reducirá a dos. Esto, sin duda, resulta inconcebible.

Lo peor del caso es que culminar una obra planeada tan a largo plazo necesariamente implica que los próximos gobiernos estatales tengan la disponibilidad de continuar con tan importante y necesaria infraestructura. Además de la voluntad de nuestros próximos gobernantes, es evidente que será necesario disponer del tiempo y el dinero suficiente para hacer realidad algo que en este momento parece imposible.

Desafortunadamente, en el pasado reciente, en Tlaxcala no tenemos casos exitosos de continuidad de grandes proyectos de infraestructura. Es un hecho que hemos padecido las consecuencias de contar con gobiernos mediocres e inservibles que solo han afectado el progreso y desarrollo de la entidad. 

Un ejemplo claro es lo que sucedió con la llamada Plaza Bicentenario, una obra que jamás se concluyó y en la cual se invirtieron más de 400 millones de pesos sin beneficio alguno para la ciudadanía. Otro lamentable caso, que aún avergüenza, es lo que ocurrió con la llamada Central de Abasto de Tlaxcala, una obra que se detuvo a pesar de habérsele invertido 175 millones de pesos, por un capricho y un afán vengativo del exgobernador González Zarur contra Ortiz Ortiz.

Volviendo a la obra de modernización de la carretera Apizaco-Tlaxcala, estimado lector, uno de los aspectos más importantes que se tomaron en cuenta y que fue fundamental para llevar a cabo este proyecto, es la gran cantidad de accidentes que se registran en este tramo carretero. 

Sin embargo, de acuerdo con los datos proporcionados por las autoridades competentes, el 90 por ciento de los percances son ocasionados por el consumo de alcohol, el exceso de velocidad, la imprudencia de los conductores, la falta de señalamientos y la ausencia de vigilancia por parte de elementos de la Policía Federal, quienes solo hacen acto de presencia cuando hay un accidente.

Ahora bien, quienes realmente se han visto afectados, incluso con el riesgo de perder su patrimonio, son los propietarios de los negocios y viviendas ubicados en las orillas de la carretera. Esto es consecuencia de que jamás se respetó el llamado “derecho de vía”. 

De acuerdo con las normas de la SCT, derecho de vía es la “franja de terreno que se requiere para la construcción, conservación, ampliación, protección y en general para el uso adecuado de una vía general de comunicación cuya anchura y dimensiones fija la Secretaría, la cual no podrá ser inferior a 20 metros a cada lado del eje del camino”.

A partir de lo anterior, queda perfectamente claro que la normatividad de la SCT es “letra muerta”, pues nadie respeta esta disposición y tampoco existe autoridad que lo haga valer. Estas son las consecuencias de vivir en un “Estado ausente de derecho”.

Como siempre, mi total agradecimiento y respeto a quienes me brindan un momento de su tiempo. Hasta la próxima, si Dios lo permite.


Más allá de quién resulte ganador del proceso interno del PAN para encabezar la dirigencia del partido en Tlaxcala, la división será la constante y la peor enemiga del futuro representante de ese instituto político, ya que las descalificaciones y la guerra sucia que ha prevalecido durante el proceso de campaña impedirán que haya reconciliación y unidad entre los grupos que al parecer su intención es destruirse para nunca convertirse en una oposición fuerte y organizada.

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