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Opinión



¡La Feria de Apizaco: un evento que ha dejado de cumplir con su cometido desde hace muchos años!

Lunes, Marzo 4, 2019 - 20:01
 
 
   

La verdad no peca pero…

   

 

En esta ocasión, estimado lector, hablaré de la celebración de la feria que cada año se realiza en la ciudad de Apizaco. Esta festividad, como muchas ferias mexicanas de prestigio nacional e internacional, tiene un origen de carácter religioso.

La Feria de Apizaco está relacionada con la veneración a la Virgen de la Misericordia, que es considerada la Santa Patrona de los apizaquenses que profesan la religión católica. La fecha en la que se inició dicha celebración fue el 12 de mayo de 1964, cuando la imponente iglesia del municipio fue erigida Basílica Menor, a través del exdelegado apostólico LUIGI RAYMONDI, mediante decreto del Papa PAULO XI.

Por lo tanto, la Feria de Apizaco se celebraba cada 12 de mayo en el centro de la ciudad y frente a la Basílica. Las festividades iniciaban con una procesión de la imagen de la Virgen de la Misericordia por diferentes calles de la cabecera municipal, previamente adornadas con los colores blanco y azul, que eran el distintivo para el recorrido.

Como en este caso, el origen de la mayoría de las ferias que se realizan en diferentes ciudades y poblaciones del país está relacionado con la veneración a los santos patronos de la localidad. Así ocurre con los más importantes eventos de este tipo a nivel nacional, como la Feria Nacional de San Marcos, en Aguascalientes; la Feria de las Sonrisas, en León, Guanajuato; y la tradicional Feria de Huamantla, aquí en Tlaxcala.

Incluso, en muchos casos, las festividades se llevan a cabo en el exterior o cerca de las iglesias. Así ocurrió con la Feria de Apizaco durante muchos años, hasta que se decidió cambiar su sede al Centro Expositor EMILIO SÁNCHEZ PIEDRAS.

Esta medida, polémica y cuestionable en muchos aspectos, originó cierto descontento entre gran parte de la población, pues la lejanía y el costo de la entrada -que al principio se cobró- dio como resultado un fracaso total del evento. El cambio de sede jamás tuvo aceptación por parte de la ciudadanía, a pesar de que las autoridades municipales ofrecieron transporte gratuito del centro de la ciudad a las instalaciones de la feria.

Durante la administración municipal que tuve la oportunidad de encabezar, en los años 2005, 2006 y 2007, se buscó devolver a la Feria de Apizaco su origen e identidad, ya que nuevamente se llevó a cabo en el centro de la ciudad. La amplia participación de la sociedad y la activación del comercio durante los días de feria, fueron un reflejo claro de que, con esta medida, se recuperó su cometido.

En esos años, la población disfrutó de la diversidad de eventos que de manera gratuita se ofrecieron para beneplácito de los apizaquenses, sobre todo de los bailes populares que se organizaron con artistas reconocidos internacionalmente y que permitieron momentos de sano esparcimiento para los asistentes.

Considero que el hecho de haber cambiado, al día primero de marzo, la fecha de realización de la Feria de Apizaco para hacerla coincidir con el aniversario de la fundación de la ciudad, rompe con el origen de la celebración y distorsiona un evento que dotaba de identidad a los habitantes nacidos y avecindados en el municipio.

Si bien es cierto que los asuntos religiosos deben quedar alejados de los actos de gobierno, este simple cambio de fecha de la feria municipal niega el origen de la misma y da por terminada una tradición que durante muchos años sirvió como vínculo de identidad de una sociedad cosmopolita, que después de su origen ferrocarrilero no encuentra muchos puntos de coincidencia.

Mi punto de vista, amigo lector, puede ser solo eso. Pero hoy en día es evidente que existe falta de interés entre la población por acudir a su feria, lo que da como resultado que cada año se repita la misma historia de fracasos a los que nos han acostumbrado autoridades insensibles y mediocres.

Como siempre, mi total agradecimiento y respeto a quienes me brindan un momento de su tiempo. Hasta la próxima, si Dios lo permite.


Más allá de quién resulte ganador del proceso interno del PAN para encabezar la dirigencia del partido en Tlaxcala, la división será la constante y la peor enemiga del futuro representante de ese instituto político, ya que las descalificaciones y la guerra sucia que ha prevalecido durante el proceso de campaña impedirán que haya reconciliación y unidad entre los grupos que al parecer su intención es destruirse para nunca convertirse en una oposición fuerte y organizada.

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