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Opinión



Grava y arena: la riqueza oculta de México

Domingo, Septiembre 30, 2018 - 19:16
 
 
   

Es común que en los ríos y arroyos de la república mexicana haya constantemente extracción de materiales para construcción (grava y arena).

 

Y también resulta frecuente que haya poco conocimiento sobre las ganancias que esta actividad genera. Eso sí, es posible prever que se trata de una industria rentable pues hay un buen número de personas que están involucrados directamente en esta actividad. La mayoría de las personas involucradas son personas de buena fe que ni siquiera tienen conocimiento del posible alcance ilícito de dicha actividad, pues son los comercializadores finales, quienes aseguran una mayor ganancia y con menor riesgo de ser sancionados.

Explica Waldo Terry Carrillo, integrante de Amigos del Río San Rodrigo, A.C., que “En 2016, el valor de la producción nacional de minerales para la construcción fue de $83,424 millones de pesos corrientes y la producción total nacional fue de 914.8 millones de toneladas equivalentes a  dos    terceras partes de   la   producción minera del    país ;   éste fue    además el   recurso natural sólido más consumido”[1]. Sin embargo, debe destacarse que el valor real de la producción minera de los materiales pétreos puede ser cuatro veces superior a lo que se maneja en cifras oficiales, con lo cual lo colocaría como uno de los negocios más rentables en México.

Paralelamente a su amplia cobertura comercial, las empresas de materiales pétreos tienen como característica común una serie de deficiencias que acarrean una grave problemática para México. El propio Gobierno Federal, a través de la Secretaria de Economía, en el documento denominado Estudio de la cadena productiva de materiales pétreos, reconoce como problemática las siguientes: empresas sin registros contables, ausencia de sistemas informáticos, extracción de material a través de convenios poco formales, muchos involucrados en la cadena de sustracción hasta la comercialización que impide generar una responsabilidad directa.

Además de las situaciones ya enumeradas, existen otras irregularidades: las sanciones penales que regular la sustracción ilegal de materiales pétreos no son claras y tampoco están ampliamente difundidas. La Procuraduría General de la República no cuenta con una base de datos sobre el número de carpetas de investigación iniciados por motivo de este delito. La Suprema Corte tampoco cuenta con información pública sobre los casos sancionados por este delito.

Recientemente, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, emitió el “Estudio sobre protección de ríos, lagos y acuíferos desde la perspectiva de los derechos humanos” y aunque revisa temas de mucha importancia, no dirige un apartado especial a la protección de los productos pétreos.

La norma más utilizada para sancionar la explotación de estos recursos lo encontramos en los artículos 149 y 150 de la Ley de bienes nacionales que disponen entre otros puntos los siguientes: ARTÍCULO  149. Se sancionará con prisión  de  dos  a  doce años y  multa  de  trescientas  a  mil  veces el salario mínimo general diario vigente para el Distrito Federal a quien, vencido el término  señalado en la concesión, permiso o autorización que se haya otorgado para la explotación, uso  o  aprovechamiento  de  un  bien  sujeto  al  régimen  de  dominio  público  de  la  Federación,  no  lo  devolviere a la autoridad correspondiente dentro del término de treinta días naturales siguientes  a la fecha de notificación del requerimiento administrativo que le sea formulado

ARTÍCULO 150. La pena señalada en el artículo anterior se impondrá a quien use, aproveche o explote un bien que pertenece a la Nación, sin haber obtenido previamente concesión, permiso o autorización, o celebrado contrato con la autoridad competente.

Dentro de todo este panorama es importante visualizar que la arena y grava bien regulada sería la base de una fuente importante de crecimiento económico. Hoy lo es; aunque su beneficio no es democrático. La regulación de este tema sin duda sería un acierto para nuestra economía, pues dicha riqueza oculta pasaría a ser transparente y benéfica.

 

 

[1] Puede consultarse su texto completo en Las actividades extractivas en México: minerías e hidrocarburos hacia el fin del sexenio”. Anuario 2017, editado por FUNDAR. P.


Los nuevos diputados del Congreso Tlaxcalteca, hundiéndose y consumiéndose en sus pasiones por poder y dinero, no tienen la mínima idea de la oportunidad que la historia les ha brindado, acaso sin merecerla, digo yo.

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