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Miércoles, 24 de Octubre de 2018     |     Tlaxcala.
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Opinión



Si el tema es la corrupción… ¿porqué permitimos como sociedad que se burle el Sistema que la combatiría?

Domingo, Abril 8, 2018 - 20:30
 
 
   

Tiempos de Democracia

 

El Sistema Nacional Anticorrupción -y sus espejos en los estados-, vía efectiva para vencer la enfermedad 

Trump devolvió a Peña los tres puntos porcentuales que este le regaló con aquella invitación a Los Pinos  

La Sierra de Guerrero, sufrido trozo de la Patria en el que no hay otro poder que el de los cárteles del narco

  Como asiduo lector que es de nuestro diario, usted está al tanto de que no fue sino hasta mediados del pasado mes de febrero cuando el Congreso de Tlaxcala aprobó la iniciativa que -en teoría- debía darle vida al Sistema Estatal Anticorrupción. Y se sirvió hacerlo con considerable retraso respecto de las fechas pactadas para su cumplimiento. La tardanza no se debió al afán de perfeccionar sus contenidos para alcanzar metas más altas y mejores; no, no fue así, el tiempo que en exceso se tomaron los ciudadanos diputados se empleó para desvirtuar la esencia del documento y asegurar su inoperancia.

Mas que engaño, fue una burla grosera

 Tal como fue votado por los legisladores, al Sistema Estatal Anticorrupción de Tlaxcala se le augura la más absoluta y onerosa inutilidad. El bodrio resultante gravará la hacienda pública, duplicará funciones y, peor aún, en nada contribuirá a elevar la baja calidad de la procuración e impartición de justicia que se sufre en una entidad que, por lo pequeño de su territorio y lo moderado de su demografía, bien podría ser la más transparente de la República. Es penoso admitirlo; se perdió una estupenda oportunidad de dar un paso importante en la lucha contra la corrupción.

Simulación pura

El Sistema Nacional Anticorrupción y sus organismos espejo de las entidades federativas, se concibieron apartados de la órbita del Poder Ejecutivo y para ser tutelados -que no manejados- por comités de personas independientes y socialmente reconocidas que trabajarían en sincronía con organizaciones de la sociedad civil Esas condiciones no se cumplieron en el caso tlaxcalteca: al Fiscal Anticorrupción lo designará el titular de la Procuraduría, y su rango será el de un subprocurador, en tanto que, al prescindirse de la figura intermedia de un ente seleccionador integrado por gente ajena ajenas a grupos políticos, los nombramientos ciudadanos -y los demás del sistema- quedarán totalmente en manos de los partidos representados en el Congreso.

Legisladores encubridores

  Mas las cosas no ocurren por designio divino sino por circunstancias terrenas. En el criterio de este opinador, lo sucedido en Tlaxcala tiene una explicación: al gobernador Marco Mena, un político con notables timbres académicos e impecable trayectoria profesional como funcionario de alto rango, tanto en organismos internacionales como nacionales -el IFE el último de ellos-, al gobernador Mena, repito, le fue heredada una Legislatura comprometida con los intereses de Mariano González Zarur, su antecesor, un priísta elemental y autoritario que por razones obvias era al que menos convenía que se aprobara una herramienta eficiente contra la corrupción.

Los responsables del engaño

  De esa Legislatura -que está por concluir el corto periodo para el que fue electa- forma parte Mariano González Aguirre, hijo homónimo del ex mandatario mencionado y proyecto de mediano plazo para que, tras el interregno de Marco Mena, fuera el vehículo a través del cual se hiciera de nueva cuenta de la gubernatura tlaxcalteca. El joven González Aguirre ha venido comandando, no sólo la bancada priísta compuesta íntegramente por diputados afines a su padre, sino también las de sus socios electorales y, ocasionalmente, las de una oposición dócil a sus ordenamientos. Entre ese grupo de tricolores está Enrique Padilla, sobrino de Beatriz Paredes, a cuyo cargo estuvo la conducción del proceso que resultó en la tergiversación de los principios del Sistema Anticorrupción.

El gobernador Mena después del 1º de julio

 Termino. Hasta donde tengo entendido, las leyes relativas al SEA aún no han sido promulgadas por el Ejecutivo, pese a que le fueron remitidas hace alrededor de cuarenta y cinco días. Cabe aquí, amigo lector, la siguiente digresión: la visión que como comentarista político dije tener desde el momento que Marco Mena fue declarado gobernador electo es la misma que hoy sostengo y que en seguida sintetizo: Será hasta que se sepa: 1) quien será el nuevo inquilino de Los Pinos y 2) cómo se integrará el Congreso de la Unión y el del Estado será hasta entonces, insisto, cuando Marco Mena esté en condiciones de poder imprimir su impronta personal al ejercicio del poder, ese que le dieron los tlaxcaltecas y no su antecesor en el cargo. Quizá entonces el SEA se revise y recupere su sentido original.

 

ANTENA INTERNACIONAL

Trump y el presidente Peña

  De bola a bola, como le gustaban al emperador Carlos V que le dejaran sus adversarios la carambola. Así le puso la jugada Mr. Trump a su homólogo mexicano al fintar que militarizaría la frontera con nuestro país. Y aunque al final todo quedará en agua de borrajas, en una auténtica tormenta en un vaso de agua, el presidente Peña Nieto supo aprovechar el regalo pronunciando un discurso elegante, bien escrito y mejor articulado. Lo ideal habría sido que lo hiciera antes que el Senado de la República y los candidatos a sucederle fijaran su posición, pero…

Agradecible empujoncito

 …pero no todo se le puede exigir a un mandatario que lleva cuatro años de encadenar un desacierto tras otro. El colmo, es verdad, hubiera sido que no se valiera del obsequio que en bandeja le sirvió el imprevisible hombre de la Casa Blanca -la de Washington, no la de aquí- para recuperar aunque fuera una pequeña parte del mermado respaldo que le dan sus gobernados, añadiendo así -en su provecho y en el de su candidato- algunos de esos puntitos porcentuales que tan esquivos se les están a ambos mostrando y que tanto necesitan para no desaparecer de los puestos competitivos en las encuestas.

 

ANTENA NACIONAL

El Obispo de Chilpancingo-Chilapa

  No pasaron ni dos meses para que otra vez volvieran a ser noticia nacional las andanzas en Guerrero de Salvador Rangel, un sacerdote de alto rango que, por designación del papa Francisco, es titular de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa. Resulta, estimado lector, que ante la ausencia del Estado -si usted prefiere llamarle claudicación, abdicación, deserción o total inoperancia puede hacerlo porque, en los hechos, en esa zona serrana de Tierra Caliente, tales términos son equivalentes-, las circunstancias han obligado al obispo Rangel a tratar con quienes ejercen la autoridad real en ese territorio.

  El poder del narco

  Los voceros del régimen -los formales y los oficiosos- de inmediato prorrumpieron en ayes desgarrados, lamentando que se violentara letra y espíritu de la norma constitucional. Los exaltados demandaron castigo para el clérigo infractor que se atrevía usurpar funciones de la competencia exclusiva del Estado. Pues sí, en eso llevan razón, mas lo que no dicen es que ese Estado declinó hace tiempo de su obligación de realizar una política de conciliación social efectiva, optando por emprender una batalla militar de la que salió derrotado en toda la línea.

Estado fallido o ausente… ¡es lo mismo!

   La cuestión hoy es que, en ese espacio donde el buen obispo Rangel ejerce de pastor de sus feligreses, sólo impera un poder: el del narco…, y con él hay que tratar. No hay de otra. Si el secretario de Gobernación Alfonso Navarrete Prida tiene una solución distinta que vaya a Juliantla -el poblado donde le mataron a dos sacerdotes al Obispo Rangel- y la implemente. Celebraríamos que tuviera éxito.

 


Sin cuidar las formas y los plazos, el hoy arrogante magistrado Fernando Bernal Salazar intentó ayer tomar por asalto la Sala Civil del Poder Judicial donde aún se encontraba despachando la malhumorada marianista Leticia Ramos Cuahutle, quien no soportó que le pidieran su oficina que ocupaba como integrante del pleno del Tribunal Superior de Justicia en el Estado.

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