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Opinión



Abril, Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo

Domingo, Abril 8, 2018 - 16:00
 
 
   

La reconocida filosofa Martha Nussbaum, en su libro las Fronteras de la justicia, en el capítulo II denominado las discapacidades y el contrato social, narra el siguiente caso:

 

“mi sobrino Arthur es un niño guapo y fuerte de 10 años. Le encantan las máquinas de todo tipo, y ya sabe mucho sobre cómo funcionan. Podría hablar con Arthur todo el día sobre la teoría de la relatividad, si la entendiera tan bien como él. Mis conversaciones telefónicas con Art van directamente del <hola tia Martha> a la última novedad mecánica, científica o histórica que le tenga fascinado en aquel momento. Pero Art no ha ido nunca a clase a una escuela pública, y no puede quedarse solo ni un minuto cuando va de compras con su madre. Tiene pocas competencias sociales, y parece incapaz de aprenderlas. Es un niño cariñoso en casa, pero siente pánico cuando entra en contacto con algún extraño. Inusualmente desarrollado para su edad, también es muy torpe, y es incapaz de jugar a juegos que no suponen ningún problema para la mayoría de su edad, o más jóvenes. También tiene llamativos tics corporales y hace ruidos extraños. Arthur tiene el síndrome de Asperger, que es probablemente un ipo de autismo leve, combinado con el síndrome de Tourette”[1].

Después de esta narración la profesora de la Universidad de Chicago dedica sus siguientes páginas para justificar por qué el Estado debe preocuparse por generar un medio idóneo para las personas con autismo. Concretamente su argumento es el siguiente: la dignidad humana como elemento inherente a cualquier persona se constituye a través de una lista de capacidades. El Estado debe velar porque esas capacidades se constituyan, desarrollen y fortalezcan a través de políticas públicas de inclusión.  Pero particularmente, en el caso de las personas con autismo, que no se les prive del ejercicio de su autonomía. Por ello, legislaciones como Israel, Suecia o Alemania, explica la filósofa, han creado modelos para coadyuvar en el desarrollo de las capacidades de las personas con autismo. Leyes que promueven la autonomía.

Ciertamente, hay muchos mitos que siembran prejuicios en la sociedad y como tales afectan directamente en la autonomía de las personas con autismo. Por ejemplo, se dice falsamente que las personas con autismo no pueden aprender, no pueden sentir afecto, o que no hablan, o que no son aptos para trabajar.  La historia de la humanidad ha demostrado que las personas con autismo, con el impulso adecuado, desarrollan una vida plena. Solo por tener algunos referentes históricos recuérdese el caso de Albert Einstein, Isaac Newton, Amadeus Mozart.

Todo lo anterior viene a propósito de que en este mes, particularmente en el pasado 2 de abril se celebró el Día mundial de Concienciación sobre autismo.  En la resolución de la Asamblea general de naciones unidas (A/62/435) se determinó que “el autismo es una discapacidad permanente del desarrollo que se manifiesta en los tres primeros años de edad y se deriva de un trastorno neurológico que afecta al funcionamiento del cerebro, de que afecta principalmente a los niños de muchos países, con independencia de su sexo, raza o condición socioeconómica, y de que se caracteriza por deficiencias en la interacción social, problemas en la comunicación verbal y no verbal y patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos y repetitivos”.

 En México contamos con la Ley general para la atención y protección a personas con la condición del espectro autista.  Y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (Incidente de suspensión 316/2015 y la Acción de Inconstitucionalidad 33/2015. DOF 27-05-2016) ya ha empezado a pronunciarse respecto del tema del autismo. Esperemos que en próximos años, México cuente con una política pública fortalecida para el respeto de los derechos de las personas con autismo.

 

 

[1] Nussbaum, Martha. Las fronteras de la Justicia. Editorial Paidós. 2006, Barcelona.


Casi 16 meses tuvieron que pasar para que las autoridades estatales reconocieran parcialmente el grave problema de inseguridad que se vive en Tlaxcala. Conforme pasan las semanas la situación se complica más, al grado que no se percibe alguna acción efectiva de las policías federal, estatal y municipal para enfrentar con efectividad a los delincuentes.

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