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Jueves, 21 de Junio de 2018     |     Tlaxcala.
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Opinión



Se multiplican los indicios que apuntan a un posible acuerdo entre López Obrador y el PRI-gobierno

Domingo, Marzo 11, 2018 - 19:21
 
 
   

Tiempos de Democracia

 

Sería un arreglo que eximiría de responsabilidades penales a los funcionarios del primer círculo de EPN

La otra vía: propiciar una solución no electoral a la sucesión en virtud de la inevitabilidad de la derrota

La fragilidad de los argumentos vs. Anaya y la cercanía de la elección forzarán el desistimiento de la PGR

  Mientras el PRI-gobierno y sus voceros -los formales y los oficiosos- insisten en su campaña de anatemas que tozudamente tienen enderezada contra Ricardo Anaya, más y más hunden en el último lugar de la contienda por la Presidencia de la República a José Antonio Meade, el candidato sin partido que se sacó de la manga Enrique Peña Nieto con la idea un tanto pueril de que un funcionario supuestamente alejado de la corrupción priísta atenuaría el repudio generalizado que existe alrededor de su  imagen, reprobada por el 80% de los ciudadanos, y también de su partido, por el que nunca votaría la mitad del electorado nacional.

Desistimiento en puerta

 Conforme los días transcurren va permeando en el círculo verde -ese círculo donde reside el mayor caudal de votos de este país-, va permeando, repito, la certeza de que los retorcidos argumentos que se lanzan para zaherir al abanderado de la coalición Con México al Frente carecen de sustento jurídico. La prueba de ello es que la PGR, el instrumento institucional elegido -junto con Hacienda y el SAT- para hostilizar a Anaya, no ha procedido en su contra -ni creo que ya lo haga-, máxime cuando, desde ayer domingo, quedó formalmente registrado como candidato ante la autoridad electoral. Y no se atreverá porque, de seguir adelante con esa causa sin fundamento legal, el caso lo perdería irremediablemente ante cualquier instancia internacional de justicia.

Cambios en el tablero

  El asunto se volvió contra el PRI-gobierno a causa de dos variantes en las que sus estrategas parecen no reparar. La primera es que la opinión pública entendió lo riesgoso que es valerse de las instituciones del estado con fines políticos, procedimiento en mucho similar a los que utiliza el venezolano Maduro para deshacerse de fiscales incómodos y para meter en prisión a sus adversarios políticos. La segunda tiene que ver con la rapidez de reflejos de Anaya para hacerse de la bandera que dejó abandonada López Obrador en su afán de congraciarse con tirios y troyanos. Esa bandera, la de la lucha frontal contra la corrupción, hoy por hoy la enarbola el joven queretano.

De frente contra la impunidad

  En tanto, el amoroso candidato de Morena, unido por precaución y conveniencia a los coros antianayistas, olvidó sus antiguas rencillas con la mafia del poder y ahora se dedica a repartir indulgencias a todo el que se le acerca. Por su parte, Anaya abrió un capítulo inédito en nuestra historia contemporánea: la posibilidad de juzgar -y en su caso encarcelar- a cualquier ex presidente de la República al que los órganos de impartir justicia hallaren culpable de aceptar sobornos a cambio de contratos y/o usaren el erario en beneficio propio o de su partido. La propuesta fue acogida con general beneplácito, en razón de que llevamos años preguntándonos por qué México es distinto a otras democracias en las que sí se encausan penalmente a los políticos ladrones, con independencia de su rango o de la importancia de sus cargos.

 “…Así no, presidente…”

  En contraste con la prédica claudicante y pacifista del tabasqueño, Anaya cinceló una frase que merece un lugar en los anales de la política nacional: “…así no, presidente…”, tal fue la advertencia que de inmediato atrajo hacia  el queretano la simpatía de los mexicanos hartos de la impunidad que disfrutan quienes habitan las altas esferas del gobierno. Su lapidaria sentencia apunta al diseño de un renovado sistema de justicia que abrogue las disposiciones constitucionales que impiden sentar en el banquillo de los acusados a esa casta de intocables -del presidente para abajo- que se sienten protegidos por el fuero, y por ese tan ambiguo como mal interpretado concepto de “traición a la patria”.

Esquemas insospechados

  ¿Quién lo habría dicho hace unos meses? Hoy al PRI-gobierno se le cierran los caminos. Si pierde la esperanza de ganar con votos podría optar por alguna de estas dos posibles salidas: 1) buscar una solución no electoral a la sucesión en virtud de la inevitabilidad de su derrota en las urnas o, 2) pactar con López Obrador, el que fuera su más enconado enemigo hasta hace unos días. La primera de esas alternativas nos alejaría del cauce democrático y abismaría a México en un caos impredecible. La segunda no haría más que reunir a quienes hace años Emilio Chuayfett estimó que siempre fueron primos hermanos, ramas de un mismo árbol.

De mi bola de cristal…

  Concluyo con una especulación de corte local y de largo plazo: en el improbable caso de que Meade ganara la elección -los momios están cuatro a uno en su contra- el PRI traería de San Lázaro a Mariano González hijo para hacerlo candidato a la gubernatura en el 2021, lo que entre otras cosas significaría una suerte de reelección de su padre el ex gobernador González Zarur. Pero si Meade y el priísmo en su conjunto fracasa en este 2018, el tricolor afrontaría su cuasi desaparición de la entidad. En esas circunstancias sólo le quedaría una carta para intentar su resurrección: la alcaldesa de Tlaxcala, la eficaz, popular y leal priísta Anabel Ávalos Zempoalteca. Al tiempo.

ANTENA

La mujer en el tercer milenio

 Sólo hasta que el machismo entierre en definitiva su atávica actitud de interponer obstáculos para que la mujer se incorpore de manera plena a los espacios que tan torpe e inequitativamente le hemos regateado los varones, sólo hasta entonces, repito, podremos aspirar a un mundo mejor y a crecer todos juntos en el marco de una convivencia social, laboral y familiar más equilibrada y justa. Por lo demás, ha de reconocerse que los avances en materia de equidad son atribuibles, no a concesiones graciosas de los hombres, sino a reclamos tenaces y en no pocos casos heroicos de mujeres que sacrificaron la individualidad propia en aras de conquistar derechos que, hasta antes de ellas, les estaban vedados a sus colectivos. Y duele admitirlo, pero México está todavía a años luz del progreso que en ese campo se ha alcanzado en sociedades con más altos niveles educativos.

El desigual combate por la igualdad

  Gracias a la organización ciudadana Nosotrxs que dirige el doctor Mauricio Merino he tenido el privilegio de tratar en Tlaxcala a mujeres ameritadas que luchan por reivindicar aspiraciones tan legítimas como la libertad a decidir sobre su cuerpo (lo que incluye por supuesto la despenalización del aborto); la violencia de género (cuya forma extrema es el feminicidio, rubro en el que México es líder); el acoso sexual (hoy puesto en la agenda gracias a las revelaciones de damas de renombre que lo sufrieron) y la brecha salarial entre hombres y mujeres (a igual trabajo, igual remuneración, cuestión que en nuestra entidad se potencia negativamente a causa de la generalizada precariedad que tiene el ingreso de los trabajadores).

 

 


Hubo varias señales del hartazgo de los tlaxcaltecas sobre el clima de inseguridad y violencia que prevalece en la entidad, mismas que fueron minimizadas o ignoradas por las autoridades federales, estatales y municipales, quienes hoy deberán aceptar que ante su pasividad se registró el linchamiento de un presunto ladrón en el municipio de San Pablo del Monte.

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