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Opinión



Disquisiciones de un opinador fantasiosamente constituido en consejero áulico de los partidos

Domingo, Enero 7, 2018 - 21:03
 
 
   

Tiempos de Democracia

 

  Parte 1

Una eventual derrota tricolor traería secuelas poco halagüeñas para el presidente y sus colaboradores

En pos de una victoria que no se visualiza sencilla, el PRI-gobierno acudirá a todos los medios imaginables

El peligro: riesgo de enfrentamientos si se violenta el voto en perjuicio de alguno de los frentes opositores

 En estas pasadas vacaciones de fin de año -fenecidas ya desafortunadamente- hubo tiempo para meditar acerca de los distintos escenarios en los que se está desarrollando el proceso electoral de este recién llegado 2018. Seguí para el efecto el poco original procedimiento de ponerme en el lugar de sus actores para así tratar de entender sus intereses, lo que en esta elección se juegan, y lo que harán para salir airosos de la contienda. Ponerse en la piel de tan complejos personajes supone un esfuerzo de imaginación para el que no estoy entrenado; veremos pues adonde lleva este intento de asumirme estratega de una campaña que debe tener sólo un desenlace: el triunfo del candidato… cualquiera que este sea. (1)

Asumir la realidad…, aunque incomode

 Empezaré por el partido en el poder, el PRI, el presidente de la República, su círculo de colaboradores y, claro, con su candidato. Y luego, en sendos artículos, mudaré de camiseta para asesorar (¿?) a los dos frentes opositores. Pero retomo el hilo desde el comienzo: yo aconsejaría al líder de ese grupo tricolor, y al grupo mismo, que cobraran conciencia del rechazo popular que con su gestión han provocado, de la fama de corruptos que a pulso han ganado, y de la vorágine de violencia criminal en la que van a dejar al país. Si yo, repito, pudiera hacérselos saber -Perogrullo… ¡auxíliame!- les tendría que decir que la elección tienen que ganarla sí o sí, a como dé lugar o, como reza el clásico, sea como sea. Se los tendría que decir, insisto…, aunque intuyo que lo saben muy bien.

Las barbas de tus vecinos…

  Y es que, de no retener la presidencia, tanto el mandatario como varios integrantes de su equipo serán llamados a cuentas. Esa perspectiva -hasta hace poco impensable en México- puede volverse realidad si el 1º de julio se rinde la plaza ante cualquiera de las dos fuerzas a las que enfrentan. Basta mirar al resto del subcontinente para advertir que no son pocos los ex presidentes procesados, como que tampoco es rara avis que acaben tras la rejas. Mal que le pese al partido, se ha tenido que entregar a varios ex gobernadores -y a un buen número de ex alcaldes y ex regidores- que en su momento abonaron a la causa. Verdad es que no había otra salida, pero…

Ciudadanía exigente

  A pesar de las reticencias, lenta pero inexorablemente se avanza en la implementación de leyes que hacen más difícil perpetrar delitos en perjuicio del erario y/o de un electorado que exige limpidez y transparencia. Y aunque se ha procurado entorpecer la aplicación de esas nuevas normas democráticas con la acción obstruccionista en cámaras e instituciones de personeros que se manejan desde Los Pinos, la presión ciudadana no cesa y ya no se podrá eludir con las engañifas habituales. El problema radica en que, aún burlando leyes que maliciosamente se han deturpado, las encuestas demuestran que es real la posibilidad de sufrir una derrota si antes no se evita que el voto opositor los avasalle en las urnas.

La táctica entorpecedora

 Desde la óptica pues del priísmo del que -sólo para efectos de este artículo- estoy provisional, oficiosa e hipotéticamente convertido en su estratega, soy de los convencidos que es necesario seguir posponiendo y/o estorbando la operación de esos organismos cuya función es conocer -autónoma e independientemente- las presuntas ilegalidades cometidas en la esfera del Ejecutivo. Por eso hay que seguir dando largas a la designación del fiscal general, del fiscal anticorrupción y de los magistrados que juzgarán esos delitos. Son nombramientos que no deberán definirse hasta que estén negociados nombres a modo, aunque ello suponga que el gobierno, el partido y el candidato tengan que resistir toda suerte de críticas. Para contrarrestar esos ataques se cuenta con el apoyo de los medios de comunicación que viven del PRI, y con las voces de los opinadores que se tienen a sueldo.

De las bases priístas y de los órganos alineados

 Fracasado el intento de fragmentar la oposición, esta se presenta organizada en dos frentes que tienen, cada uno por sí, tanta fuerza como la que tendrá el PRI, una vez puesto en juego todo el arsenal de recursos disponible. Lo que sí resulta difícil anticipar es si la labor de los operadores a favor de un abanderado que se declara no priísta tendrá la eficacia deseada, sobre todo el día de la elección. Por fortuna, las disposiciones de un órgano electoral probadamente timorato no atemorizan, pues no hará cosa distinta que emitir inocuos exhortos. Bien está que así sea, porque el gobierno tendrá que allegar a esta campaña fondos que multiplicarán por cien los límites legales. Se tiene a favor que las impugnaciones frentistas contra tales excesos se neutralizarán en el muy amigable Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. 

Los posibles escenarios

  ¿Bastarán todos esos esfuerzos para conquistar la victoria? Si el margen de la misma es amplio, la oposición encajará la derrota. Sin embargo, ni en el más optimista de los supuestos se piensa que eso ocurrirá. Lo probable es que las diferencias en uno u otro sentido serán pequeñas. De serlo a favor del PRI, habrá que contener la reacción opositora recurriendo a la negociación. Ya lo hizo una vez Salinas y pienso que, llegado el caso, podrá imitarse la estrategia. Pero si lo es a favor de cualquiera de los dos frentes opositores, no habrá más alternativa que falsificar los resultados electorales y declararse unilateralmente vencedor de la contienda.

La alternativa que nadie desea

 Lo que siga al fraude ni yo mismo lo sé, pese a mi virtual condición de oráculo de la política oficialista. Quizá se desencadene la violencia pero…, ¿en dónde, en qué medida y por cuánto tiempo? La respuesta a esa vicisitud habrá que adecuarla a la actitud que a su vez asuma el candidato del frente despojado. Tendrá necesariamente que invocarse la lealtad de las instituciones -las fuerzas armadas principalmente- a su presidente y al candidato, un tecnócrata no curtido en este tipo de situaciones. Cabría preguntar al interesado: ¿estaría dispuesto a llevar al país a un enfrentamiento violento? Lo dudo; esa posibilidad no casa con su formación; él está hecho para otras cosas y otros escenarios; creo que antes renunciaría. De lo que estoy seguro es de que, antes de eso ocurra, este estratega telenovelero habría tomado las de Villadiego, y estaría ya camino a un país con el que México no tenga suscrito acuerdo de extradición ninguno.

 

(1): En política, como en otras disciplinas de la vida, lo virtual e imaginario puede confundirse con lo real y cierto. Lo contrario también ocurre, incluso con mayor frecuencia.  


Desde anoche los equipos de todos los candidatos presidenciales que participaron en el primer debate mantienen la cantaleta de que ganaron, sin embargo ese ejercicio dibujó con claridad a la clase política mexicana que aspira a gobernar el país. Todos en su momento fueron ligados a asuntos de corrupción, nepotismo, de mantener nexos cuestionables y de proponer falacias con tal de ganar simpatías.

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