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Opinión



Aquí Xicohténcatl… El fuero llegó para quedarse en Tlaxcala

Viernes, Agosto 25, 2017 - 09:38
 
 
   

En Tlaxcala, “Cuna de la Nación”, también lo es del fuero que goza la clase política en los albores de un nuevo milenio, aunque a la llegada de los españoles en 1519, a principios del siglo XVI trajeron consigo también su bagaje de leyes que impusieron en la llamada Nueva España.

Hernán Cortes trajo el llamado “Fuero Indio”, que a la distancia de los siglos ahora nos puede parecer extraño, pero habitualmente se ha entendido que el fuero en América se refería sobre todo a determinados  cuerpos sociales.

Cuando los españoles llegaron a territorio tlaxcalteca, los señores tlaxcaltecas hicieron una elección esencial para el resultado de la conquista española: fraguaron una alianza.

Capitanes y soldados tlaxcaltecas se distinguieron subsecuentemente en muchas conquistas españolas proveyendo lo que era necesario para la victoria.

A cambio, los tlaxcaltecas fueron recompensados con títulos, tierras y privilegios en una alianza estratégica que continuaría hasta bien entrado el siglo XVIII, podían montar a caballo y portar armas.

La fuerza de la alianza hispano-tlaxcalteca se formó en un marco de opresión mexica y guerra interminable en los límites de Tlaxcala.

Los españoles buscaban un aliado poderoso en su conquista de Tenochtitlan y territorios más apartados; los tlaxcaltecas, la sobrevivencia y la oportunidad de vencer a un viejo enemigo.

Grandes ejércitos salieron de Tlaxcala por décadas, y con otros aliados indígenas resultarían cruciales para el éxito de la conquista española de Mesoamérica, si bien en ese momento, evidentemente, no eran conscientes de sus desastrosas consecuencias.

Sin embargo, estudios como el de la provincia de Tlaxcala, muestra que, al igual que en la parte europea de la monarquía, también se dieron escenarios de formalidad territorial.

Con características muy peculiares que marcan notables diferencias respecto a los territorios forales europeos (provincias vascas, reino de Navarra, territorio de la colonia de Aragón).

La provincia de Tlaxcala presentó rasgos que la similaban a estos cuerpos políticos.

Tanto fue así que en varias ocasiones  fue referida como “una nueva Viscaya” americana, pues, al igual que los viscaínos, pudo consolidar un relato sobre la identidad territorial que presentaba la provincia como una antigua república adherida a la Corona de Castilla.

Dotada de unas instituciones particulares y un derecho propio.

Se trataba de una provincia india y no solo indígena, en el sentido de que ese fuero o derecho propio se refería exclusivamente a los indios y su gobierno.

Esa condición de provincia foral, sirvió para resistir con notable éxito el proceso de imperialización de la monarquía operado desde 1787 y llegar a la crisis de la monarquía y al surgimiento del primer constitucionalismo.

Con una asentada corporeidad política, al igual que las provincias vascas, del otro lado de la monarquía.

En el tránsito de la monarquía imperial española a la república nacional mexicana, Tlaxcala quedará finalmente de 1824 y hasta 1856, como territorio de la federación.

Se trata de un interesante caso de supervivencia territorial, derivada de una previa condición jurídico-política foral, que debe de verse desde una perspectiva atlántica y así hasta llegar a la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Tlaxcala, para llegar al 16 de septiembre de 1918.

En su articulado establece la protección constitucional para los Diputados, Gobernador, Magistrados integrantes del Tribunal Superior de Justicia del Estado y en la época moderna se extiende también para el Presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, y consejeros del Instituto Electoral solo en tiempos de elecciones en el estado de Tlaxcala

En lo que va de este 2017, la eliminación del fuero cobra fuerza en las legislaturas locales y el tema va de la mano con la implementación del Sistema Nacional Anticorrupción, que al final de cuentas se aprobó, al igual que con éste el tema avanza a ritmos dispares en el plano local en todas las entidades del país.

 

LA INICIATIVA EN TLAXCALA

 

En Tlaxcala el diputado panista Juan Carlos Sánchez García presentó una iniciativa de ley para eliminar el fuero constitucional, pero al igual que en la mayoría de los casos las legislaturas han postergado ese tema en sus agendas locales, al grado de congelarlo por no ser prioritario pese al respaldo ciudadano a las propuestas.

En su presentación en el pleno de sesiones, dijo que las medidas locales seguirían supeditadas a una reforma federal en la materia, pues los delitos federales tendrán que pasar por el tamiz de las autoridades de ese nivel.

Fue el 22 de marzo del presente año cuando el diputado de la bancada del PAN, Juan Carlos Sánchez García presentó su iniciativa para eliminar en Tlaxcala el fuero constitucional.

En parte de su exposición de motivos expuso que bajo el concepto de “fuero constitucional”, existe una auténtica inmunidad procesal que otorga privilegios a determinados funcionarios públicos durante su encargo, por acusaciones surgidas de manera previa a la toma de investidura o que se formulen mientras ostente ésta.

En tribuna advirtió que una de las principales inconformidades de la ciudadanía es porque existen ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda, dado que en términos de justicia cuando se encuentra substanciando un procedimiento o proceso de índole penal contra algún servidor público que posee fuero, es casi imposible que este responda por los hechos imputados, más aun cuando han sido debidamente probados y se encuentra vigente alguna causa penal u ordenamiento de aprehensión, es allí que inicia la impunidad.

Dijo que de acuerdo con un sondeo de opinión realizado por Estudios jurídicos HERT, la mayoría de los participantes  se pronunciaron por eliminar esta inmunidad constitucional por considerar que es una fuente de impunidad y de corrupción.

En su conjunto un 68.99% consideró que debe eliminarse.

En contraparte un 5.04% consideró que debe conservarse; mientras que un 17.05% estimó que debe limitarse y otorgarse de manera restringida a determinados servidores públicos y bajo reglas muy estrictas.

De los encuestados, un 4.65% opinó, que con o sin fuero los servidores públicos seguirán actuando con impunidad.

Sólo un 0.39% consideró que la inmunidad debe extenderse para proteger a los servidores públicos de ataques injustificados. Por último un 3.88% no emitió parecer al respecto.

A fin de cuentas, una cifra de 68.99%, nos da un mensaje claro. El mensaje de que México ya cambió, pero que toda su clase política, sin excepción de signo o partido, no puede ni quiere entender que así es.

Sobre este tema, en palabras sencillas, simplemente podría decirse que la inmunidad procesal conocida como “fuero”, ya no corresponde a la realidad que la vio nacer.

¿Pero, cuál debe ser nuestra postura como representantes de la voluntad popular de los Tlaxcaltecas?

La iniciativa comprende la reforma constitucional a los artículos que otorgan la inmunidad procesal denominada fuero, suprimirla como condición para proceder penalmente.

En el esfuerzo como Legislatura para recobrar la credibilidad, la confianza de la ciudadanía en sus representantes, y combatir la corrupción, debemos pues, diseñar y aprobar iniciativas eficaces, que ubiquen a nuestra entidad como un Estado que tenga un marco normativo a la vanguardia y acorde a la realidad que se vive en nuestro país.

Debemos dejar atrás la idea de que ser titular, parte de uno de los tres poderes de gobierno, o bien ser nombrado al frente un órgano autónomo constitucional, son privilegios que nos ubican en otro nivel como ciudadanos para poder actuar de manera discrecional y sin consecuencias.

Por el contrario tenemos una gran responsabilidad en las manos, de la cual debemos ser muy cuidadosos para llevar a Tlaxcala a mejor destino; por ello la presente iniciativa elimina la protección constitucional para los Diputados, Gobernador, Magistrados integrantes del Tribunal Superior de Justicia del Estado y el Presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en el Estado de Tlaxcala.

Es decir permitir, que los servidores públicos que gozan constitucionalmente de esta figura, puedan ser sujetos a proceso penal sin que deba existir procedimiento previo sustanciado ante esta Soberanía, logrando con ello una verdadera igualdad como ciudadanos ante la ley.

Advirtió que como diputados “tenemos una responsabilidad primordial que es desempeñar el cargo de manera vertical, tomando en consideración la imagen que de manera poco honrosa se ha construido de los legisladores, así como de los servidores públicos, por lo tanto las y los Tlaxcaltecas debemos obedecer y respetar las instituciones, leyes y autoridades del Estado; así como estar sujetos a los fallos y sentencias de los tribunales”.

El fuero se traduce en abuso del ejercicio de la función pública, la cual afecta de manera directa a grupos vulnerables y personas en condición de desigualdad social para acceder a la tutela judicial y a la justicia, supuesto que se convierte en una violación grave a los Derechos Humanos de los tlaxcaltecas.

Eliminemos esas barreras de la igualdad, acerquémonos a la ciudadanía, tal y como lo previó el espíritu del Constituyente, no somos personas de primera, ni la ciudadanía-son personas de segunda.

Todos somos mexicanos y tlaxcaltecas, debemos emprender una férrea lucha contra la corrupción y la arbitrariedad en cualquier nivel de la administración púbica, “por lo que esta iniciativa se presenta como un pilar de la actualización del marco normativo que regule la actuación de los servidores públicos”.

 

EL FUERO ESCUDO DE CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD

 

Al inicio del mes de agosto, también comenzó el segundo periodo ordinario de sesiones de la LXII Legislatura local, ninguno de los 25 diputados siquiera mencionó la intención de abordar el tema del desafuero.

Pese a una propuesta del PAN para eliminarlo no toman en cuenta que el fuero constitucional perdió su esencia y terminó por convertirse en un escudo protector de la impunidad, corrupción, abusos, excesos y arbitrariedades de quienes lo detentan.

En Tlaxcala tienen fuero en materia penal, según el artículo 115 de la Constitución local, el gobernador del Estado, los diputados, magistrados y el presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, así como los consejeros electorales, aunque solo en el tiempo que dura un proceso electoral.

En la actualidad el fuero se ha convertido en un privilegio que usan los políticos para actuar abusiva y prepotentemente, además de violar los derechos de las personas.

En las últimas legislaturas, incluyendo la actual, los diputados se han acusado abiertamente no solo de cínicos, sino de corruptos por supuestamente haber aceptado dinero del titular del Ejecutivo estatal en turno, para modificar las leyes y ser “tapadera” de quienes han usado el dinero público con fines patrimonialistas.

Nadie, hasta ahora, ha sido denunciado.

A la propuesta del diputado del PAN, Juan Carlos Sánchez García, la presidenta del Poder Judicial de Tlaxcala, Elsa Cordero Martínez, estableció que para que exista un Sistema Estatal Anticorrupción eficaz, es necesario hacer adecuaciones a las normas y, entre otras cosas, “es tiempo de acotar la figura del fuero”.

Es la hora que nadie en Tlaxcala hace mención de la posibilidad de retirar el fuero que dados los antecedentes históricos, desde tiempos de la conquista, es indudable que el fuero llegó para quedarse.


Más allá de quién resulte ganador del proceso interno del PAN para encabezar la dirigencia del partido en Tlaxcala, la división será la constante y la peor enemiga del futuro representante de ese instituto político, ya que las descalificaciones y la guerra sucia que ha prevalecido durante el proceso de campaña impedirán que haya reconciliación y unidad entre los grupos que al parecer su intención es destruirse para nunca convertirse en una oposición fuerte y organizada.

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