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Lunes, 29 de Mayo de 2017     |     Tlaxcala.
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Opinión



Los Maestros Comunitarios; "Héroes Anónimos Olvidados"

Lunes, Mayo 15, 2017 - 07:06
 
 
   

La vocación inquebrantable del maestro, pilar y sostén de la sociedad, vínculo sagrado con el desarrollo de los pueblos, ha sido olvidada por los gobiernos y por pueblos enteros, que jamás podrán redituarles las horas, los años y vidas enteras dedicadas a cambiar historias.

Templos humanos del saber, son ellos quienes ante las exigencias políticas, económicas y sociales, se comprometen y en la mayoría logran cambiar y trazar el futuro de las generaciones en ciernes. Sobre todo, aquellos maestros rurales, que a través del ejemplo y enseñanza, han logrado la superación de los individuos por generaciones.

Cuántas historias exitosas de niños que emergieron de la pobreza extrema hacia un mejor estadío gracias a la exigencia, aliento y apoyo de los docentes. Son muchas, recuerdo por ejemplo el caso de Benito Juárez García, de maestros como los hermanos Flores Magón que impulsaron la Revolución Mexicana.

Ellos, nuestros maestros, en especial aquellos que llegan a las comunidades más alejadas, privados de servicios y comodidades, llevan hasta allá su sacerdocio por la docencia, con el sueño de generar un cambio verdadero a favor de las futuras generaciones a través de la enseñanza.

 En Tlaxcala, tenemos cientos de historias de éxito. Niños que en su momento recibieron enseñanza de nuestros maestros rurales, algunos incluso, de los líderes de educación comunitaria del Consejo Nacional de Fomento Educativo, que aprendieron a leer y con ello, fueron guiados a conocer la puerta al mundo como lo es el saber.

Pese a la escasa retribución que oscila entre los mil pesos y los 4 mil pesos al mes, nada comparada con aquella que obtiene la burocracia, en especial, la enquistada en el sindicalismo y que quizá nunca ha estado frente al grupo, nuestros maestros rurales y líderes de educación comunitaria tienen firme e incólume su vocación.

En Tlaxcala, de los 22 mil 361 docentes que existen registrados en el Sistema Nacional Educativo, aunque la cifra puede ser inmensamente superior,  465 son líderes educativos que laboran en comunidades rurales, esas a donde no llega el maestro sindicalizado y que atienden a 4 mil 269 alumnos. Son maestros, directores y a veces, hasta guías espirituales de los menores y de sus familias y hasta de la comunidad completa.

Ellos y muchos más, se incorpora a la profesión no porque quiera fama, dinero o un trabajo simple. La docencia, bien practicada, es diametralmente opuesta al trabajo ideal. Es en realidad un "antitrabajo": difícil, demandante, poco reconocido y no muy bien remunerado, pero que deja la satisfacción de ser un ente que modifica historias y muchas de las veces son éxitos porque a través de ellos y por ellos, superan sus realidades, siempre complejas.

Para todos ellos, parafraseando a Abraham Lincoln, en una carta escrita a un maestro, gracias a todos por enseñarnos que no todos los hombres son justos ni todos son sinceros, pero enseñarnos también que por cada canalla hay un héroe y que por cada político egoísta hay un líder dedicado. Gracias por enseñarnos que por cada enemigo hay un amigo y por enseñarnos que más vale una moneda ganada que cinco encontradas.

Gracias por enseñarnos a perder y también a disfrutar correctamente de la victoria y por mostrarnos que vale más una derrota honrosa que una victoria vergonzosa, por enseñarnos a confiar en nuestras propias ideas, aunque los demás le digan que estamos equivocados.     

Gracias por enseñarnos a sonreír cuando estamos tristes y a explicarnos que no hay indignidad en las lágrimas. Gracias por enseñarnos el valor y el coraje, pero también paciencia, constancia y sobriedad.

Gracias maestros, que anteponen su vida por el desarrollo de los demás. Que no es lo monetario lo que les interesa sino el desarrollo de su sociedad y en espera que algún día, la gobernanza moderna en verdad les llegue a hacer justicia por su noble e invaluable labor.

 Desde aquí le mando un fuerte abrazo aquellos maestros que me permitieron con su sabiduría salir adelante en mi educación. (Lulio Galindo Retama, Crisoforo Hernández Arriaga, Martin Hernández, Etelberto Jimenez, Inocente Hernández, Matilde Pilotzi, Eduardo Vazquez Paul, etc. entre muchos más, Dios los bendiga)


Me parece que Hervé Hurtado Ruiz, flamante comisionado estatal de Seguridad Pública, simplemente no pudo con el paquete y para tapar su ineficiencia ahora trata de presumir que Tlaxcala ya tiene una división para combatir los delitos en el ciberespacio, lo cual resulta de risa porque según el funcionario ya podrá realizar patrullajes en las redes sociales.

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