*

Domingo, 25 de Junio de 2017     |     Tlaxcala.
Suscríbete


Opinión



Estiaje, contaminación y sobreexplotación se acaban el agua en Tlaxcala

Viernes, Abril 14, 2017 - 15:17
 
 
   

El estado de Tlaxcala, alejado de las costas y carente de grandes ríos, enfrenta cada año una temporada de estiaje cada vez más cruda y agresiva que merma sus recursos naturales, principalmente el agua, recurso que cada día se agota más y más.

Una vez alterado el ambiente por el cambio climático, los hombres del campo ubican la temporada de estiaje desde su inicio en octubre-noviembre y su conclusión con la temporada de huracanes a partir de los meses de abril-mayo.

Incendios, una imparable contaminación y la sobreexplotación de los mantos acuíferos profundos como resultado del abuso humano y el crecimiento demográfico desordenado abaten los pozos para el suministro.

Paralelamente la contaminación de los cuerpos de agua y la sobreexplotación por el surgimiento de nuevos asentamientos humanos desordenados ya tienen efectos en la naturaleza.

La laguna de Acuitlapilco, donde se bañó la Malinche se ha secado, solo quedan remanentes de su grandeza, su abatimiento ocurre por la perforación de pozos a su alrededor que han succionado al agua de los mantos profundos.

La muerte de miles de peces en Santa maría Texcalac y la muerte de ganado en la zona de San Cosme Xaloztoc son otros efectos del estiaje, los animales desesperados toman agua envenenada y mueren en el campo.

Es relevante la muerte de miles de peces en Texcalac, por causas que no se han aclarado pero que de una u otra forma desembocan en la contaminación del agua a partir de procesos industriales.

El campo de Tlaxcala depende en gran medida del temporal, pero el factor del cambio climático alteró de manera importante el reloj biológico, de tal suerte que la temporada de estiaje se prolonga.

La tala inmoderada en los bosques de la montaña de la Malintzi, en la zona de la sierra nevada del Ixta-Popo en territorio de Calpulalpan y Nanacamilpa y la deforestación en la Sierra Norte de Tlaxco son la causa de la sequía.

Junto con las heladas de fin de año, los campos se tornan secos y las prácticas ancestrales de la quema de pastizales, para limpia de las tierras de labor de maleza son la principal causa, son incendios provocados.

Además existe la creencia de que al quemar la hierba, esta aporta en la ceniza nutrientes que sirven a los nuevos cultivos, pero lo cierto es que si en la actualidad no se aplican fertilizantes, simplemente los cultivos se malogran.

EL DESTINO YA NOS ALCANZÓ

Estudios realizados por especialistas de la UNAM advierten que en cinco años los mantos freáticos de Tlaxcala se verán abatidos de manera importante; si no se toman medidas al respecto.

Se puede constatar que en la región sur de Tlaxcala, donde existen las mejores tierras de riego, el agua se encontraba a flor de tierra, no menos de cincuenta centímetros y se obtenían pozos.

Pero el agua se acaba, el gobierno de Mariano Piña Olaya en Puebla perforó un pozo profundo junto a la empresa Hylsa en el municipio de Xoxtla y cada día se lleva a la capital poblana miles de metros cúbicos del subsuelo de Tlaxcala.

Los efectos a largo plazo ya se registran con el abatimiento de los pozos artesianos y la más grave señal de alarma ha sido el abatimiento de la laguna de Acuitlapilco.

En los últimos 25 años se ha extinguido 80 por ciento de los 230 manantiales que existían en Tlaxcala, lo que responde, entre otras causas, al incremento de 600 por ciento en la demanda de agua para consumo humano y a los elevados índices de contaminación.

Pero sobre todo al descuido de las autoridades y mal manejo que hace la población del recurso, aseguró José Luis Oropeza Mota coordinador del programa de manejo de cuencas del Colegio de Posgraduados, institución de enseñanza e investigación en ciencias agrícolas.

El especialista -quien fue invitado por el Congreso local para hablar sobre el tema con motivo del Día Mundial del Agua- insistió en que "al ritmo que vamos, se prevé que en el futuro inmediato este recurso sea cada vez más escaso y esté más contaminado".

Lamentó que, a pesar de ser un asunto trascendental, las autoridades ni siquiera se preocupen por diseñar y poner en marcha políticas adecuadas para el cuidado de este recurso natural.

Según sus cálculos, entre junio y septiembre se registra en el país una precipitación pluvial equivalente a mil 528 kilómetros cúbicos, que serviría para satisfacer hasta ocho veces el consumo nacional, pero 72 por ciento de esa cantidad no se utiliza.

"Si aprovecháramos el porcentaje que se pierde por evaporación y escurrimientos, México tendría alrededor de 14 mil metros cúbicos extras al año por persona", refirió.

En Tlaxcala, las precipitaciones anuales se ubican en 2 mil 740 millones de metros cúbicos en promedio, pero tres cuartas partes de ese volumen se evaporan y sólo 365 millones de metros cúbicos se filtran y llegan a mil 100 pozos que suministran el líquido para todos los usos.

Reportes oficiales indican que los altos niveles de morosidad en el pago por el servicio, el incremento en la demanda, los elevados índices de contaminación en los afluentes.

La falta de infraestructura y la obsolescencia del equipo existente, que provoca un desperdicio de 40 por ciento del agua, pero sobre todo la carencia de una cultura para cuidarla han colocado a Tlaxcala en una situación "altamente preocupante" que, de no atenderse, derivará en escasez del líquido en poco tiempo.

A ello se suma que los 112 sistemas "formales" de tratamiento de aguas negras que hay en la entidad tienen deficiencias de operación por falta de mantenimiento.

Esa situación se refleja en los bajos niveles de saneamiento de las aguas residuales, que en las zonas urbanas del estado se ubica en 40 por ciento y en las áreas rurales apenas en 17 por ciento.

Todo eso repercute en que 60 por ciento de las aguas residuales tengan como destino final el río Zahuapan, que se ha convertido en un gran drenaje a cielo abierto, al que se vierten aproximadamente 32.5 millones anuales de metros cúbicos de aguas negras.


Casi se cumplen seis meses de este nuevo gobierno y habrá elementos para llevar a cabo un análisis del desempeño de los funcionarios que integran el gabinete. Hay quienes sí trabajan, otros que simulan y unos más que se la pasan entregando distintivos como si esa fuera la estrategia a seguir en los próximos años para atraer turistas a Tlaxcala.

Encuesta