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Opinión



Se multiplican los indicios de la penetración del crimen organizado en las instituciones del Estado

Domingo, Abril 9, 2017 - 20:03
 
 
   

El caso Nayarit mostró al desnudo lo que parece ser un acuerdo de connivencia con un cártel de la droga

Tiempos de Democracia

 

Penoso que, para no variar, hayan sido autoridades estadounidenses las que evidencien el contubernio

Indispensable investigar en serio el papel de todos los elementos involucrados en el pacto con crimen   

 Quizá es el caso Nayarit el que mejor ilustra la colusión entre el narco y personajes de la política. De resultar ciertos los indicios con que se cuenta, tal contubernio constituiría un grave daño al pacto social que hasta el calderonato había permitido a los mexicanos una convivencia aceptablemente tranquila. Por lo pronto, lo acontecido en esa entidad del occidente del país es el caso más reciente y el que aporta mayor cantidad de datos para el trazado de una hipótesis espeluznante que pudiera no estar distante -ni ser diferente- de la realidad que se vive en varios otros estados y municipios de la República. Acerquémonos pues a esos sucesos que, debidamente entrelazados, pudieran configurar un confiable expediente probatorio de la presunta alianza entre capitostes del crimen organizado con autoridades de alto rango.

Los datos preliminares

 La primera pieza de este sugerente rompecabezas vino a ser el espectacular ataque aéreo nocturno llevado al cabo el 9 de febrero pasado por la Marina Armada en una colonia de Tepic, la capital nayarita. Sí, amigo lector, en efecto, trátase de la operación que originó la crítica de López Obrador respecto de que el ataque podría haber causado la muerte de menores. Y es que las imágenes difundidas en la TV más parecían grabadas en alguna ciudad de la martirizada Siria que en un tranquilo barrio de la provincia mexicana. El ametrallamiento fue de tal intensidad que hacía difícil creer que la lluvia de balas que cayó en el lugar hubiera podido discriminar a blanco alguno. No obstante, el vocero de la Presidencia de la República precisó que sólo fueron abatidos siete delincuentes, entre los que estaba el “H2”, a la sazón líder por prelación del Cártel de los Beltrán Leyva a la aprehensión o aprehensión de sus parientes. Operado por la Marina y dirigido en tierra por el Fiscal de Nayarit -un tal Edgar Vieytia-, la contundencia del golpe pareció justificarse por el descabezamiento de una de las más peligrosas bandas dedicadas al tráfico de enervantes prohibidos.

Primera sorpresiva aprehensión

  Lo que en ese entonces ignoraba la opinión pública es que la plaza nayarita había sido liberada de los Beltrán Leyva…, pero para dejarla en manos del Cártel de Jalisco Nueva Generación, cuyos integrantes son amigos y socios del dicho Fiscal y de quién sabe cuántos funcionarios más, empezando por el propio gobernador del estado y acabando… ¿acabando dónde, alguien lo sabe? La trama quedó al descubierto cuando Edgar Vieytia fue detenido en la frontera Tijuana-San Diego por el FBI. El Departamento de Estado estadounidense y el fiscal del distrito este de Nueva York lo acusaron de introducir en el país vecino cocaína, heroína, marihuana y metanfetaminas. No es coincidencia que precisamente es en ese distrito neoyorkino donde está sujeto a proceso Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder histórico del Cártel de Sinaloa.

Inesperada entrega

  Pero no paró ahí la cadena de sucesos que está poniendo al descubierto la profundidad e importancia de la penetración del narcotráfico en las estructuras gubernamentales mexicanas. Un día antes, un policía federal mexicano -Iván Reyes Arzate- que actuaba como enlace de alto nivel entre la PGR y la Agencia Antidrogas -la DEA- se entregaba en Chicago a las autoridades estadounidenses acusado de haber sido informante de los Beltrán Leyva desde el año 2009. El tipo debió ser hábil para engañar durante todo ese tiempo -¡8 años consecutivos!- a los agentes de aquel país, duchos en interceptar espías. Y lo que tampoco se puede explicar es que, en la corporación policíaca a la que pertenecía en México dicho sujeto pasara desapercibido su ilícito quehacer. Concluyamos: tamaña fuga de información clasificada de una agencia de inteligencia sólo es posible por la existencia de una compleja red de complicidades.

Nayarit… ¿estado seguro?

  Cabe advertir que Nayarit no era un estado que llamara particularmente la atención por tener problemas con el crimen organizado. Al contrario; el ahora detenido Fiscal General Edgar Vieytia y el mandatario del estado Roberto Sandoval presumían de haber disminuido la incidencia delictiva hasta en ¡un 90%! El dato abona a favor de la teoría, revelada hace algunos años por el ex gobernador de Nuevo León Sócrates Rizzo, por la que, a cambio de permitir al narco hacer su trabajo sin interferencia policíaca, las calles de las ciudades se pacifican y transcurre sin sobresaltos la vida comunitaria. La diferencia con Vieytia era que no sólo toleraba el libre tránsito de los estupefacientes hacia Estados Unidos, sino que él era, además de socio del cártel, un introductor activo de las drogas.

Interrogantes inevitables

  Son muchos los actores comprometidos en esta obscura historia. Desde luego están los traficantes propiamente dichos, pero también -y esto es lo alarmante- un fiscal procurador, un ejecutivo estatal, un policía federal de alto rango y, a saber con qué grado consciente de involucramiento, los miembros de la Marina que pusieron su capacidad de fuego al servicio de un colectivo de intereses vinculados directa o indirectamente al cártel de la droga que en los últimos años ha observado un mayor crecimiento. El silencio oficial no puede ser la respuesta a tantas y tan inquietantes evidencias. Dejar correr el asunto ignorando la gravedad de los hechos, limitándose a delegar en las autoridades estadounidenses las averiguaciones que tocan al gobierno federal sería tanto como reconocer la propia impotencia y, peor aún, alimentaría la especie de que México va camino de convertirse en un narco-estado en toda la extensión de la palabra.

ANTENA INTERNACIONAL

La pobre Siria

 ¿Qué pecado cometió esa sufrida nación para que sobre su pueblo caiga el fuego apocalíptico de la irracionalidad religiosa y política? ¿a quién ofendió para que sus hijos hallen la muerte envenenados con armas químicas empleadas por su propio presidente-dictador, o para que perezcan bajo el poder destructivo de bombas teledirigidas a cientos de kilómetros de sus fronteras desde aviones de potencias militares europeas como Francia y otras más? ¿qué pueden haber hecho esos millones infelices que migran huyendo del infierno en que se convirtió su milenario país? Son seres humanos con hambre y frío a los que el mundo civilizado (¿) les regatea la posibilidad de acogerse a un asilo misericordioso y salvador. 

ANTENA NACIONAL

El canciller Videgaray

 Diplomáticamente es impecable el reclamo que el canciller mexicano Luis Videgaray formuló al gobierno de Estados Unidos. La protesta fue en respuesta al impertinente pronunciamiento de John Kelly, el secretario de Seguridad Nacional de ese país, en el sentido de que un presidente de izquierda en México “…no sería bueno para Estados Unidos ni para México…”. Las palabras del influyente funcionario fueron pronunciadas durante el interrogatorio al que lo sometía el legislador demócrata John McCain en el marco de su comparecencia en el Senado, por lo demás un contexto político harto significativo.

Candil de la calle…

  En conferencia de prensa Videgaray fue claro al precisar -cito textual- que “…sobre las elecciones del año que entra en México y nuestra relación con otros gobiernos, las decisiones electorales corresponden solamente a los mexicanos y lo que esperamos de Estados Unidos es que se respete el proceso electoral mexicano…”. Lo que uno se pregunta es por qué Videgaray no tuvo el mismo prurito cuando él personalmente movió cielo y tierra para llevar a Los Pinos al candidato Donald Trump, en una intromisión -esa sí- flagrante, grosera, inoportuna y políticamente costosa en el proceso electoral estadounidense.

ANTENA ESTATAL

El acercamiento con China

  Habrá quien no lo vea así. Allá ellos. Este opinador es, en cambio, del parecer que fue acertado y oportuno que el gobernador de Tlaxcala Marco Mena decidiera comenzar en China la siembra de expectativas de futuros negocios con ese enorme país asiático que es, lo subrayo, el que tiene mayor cantidad de capital disponible para invertir ahí dónde le ofrezcan facilidades y trato amable. Aunque a los escépticos de siempre la apuesta de Mena les haya parecido riesgosa y hasta inútil, estoy seguro que con el tiempo acabarán reconociendo su equivocación. Que en el actual difícil escenario planteado por la intransigencia hostil del presidente de los Estados Unidos hacia México -principal y diríase que nuestro casi único socio comercial-, que en ese escenario, repito, el mandatario tlaxcalteca haya decidido invertir una -¡sólo una!- de las 240 semanas en las que estará al frente del Poder Ejecutivo de la entidad para explorar una alternativa de desarrollo más para la entidad es, sin lugar a dudas, un acto digno de encomio y apoyo. Además, este era el momento de hacerlo, justo al comienzo de su gestión.

 

Para la Primera Plana:

 

El silencio oficial no puede ser la respuesta a tantas y tan inquietantes evidencias descubiertas en el caso Nayarit. Dejar correr el asunto, ignorando la gravedad de los hechos y limitándose a delegar en las autoridades estadounidenses las averiguaciones que tocan al gobierno federal, sería tanto como reconocer la propia impotencia y, peor aún, alimentaría la especie de que México va camino de convertirse en un narco-estado en toda la extensión de la palabra

 


En una realidad que al gobierno federal lo que menos le importa es conservar, al menos en Tlaxcala, los inmuebles con un valor histórico, porque ya es común ver que se pierdan construcciones sin que haya alguna consecuencia para nadie.

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