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Miércoles, 22 de Noviembre de 2017     |     Tlaxcala.
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Opinión



La designación de Anabel Alvarado cuestiona el llamado a la concordia política del gobernador Marco Mena

Domingo, Marzo 19, 2017 - 17:45
 
 
   

Inevitable presumir la injerencia de su controvertido predecesor en un puesto clave de la administración

Su presunta intrusión en la Secretaría de Gobierno a través de interpósita persona reavivó viejos rencores

La lealtad política no se comparte: o Anabel Alvarado está con Marco Mena… o con Mariano González Zarur 

 Los entendidos del acontecer tlaxcalteca tenían asumido que la decisión del gobernador Marco Mena para encaminar al profesor Florentino Domínguez a la dirección estatal del PRI obedecía a la lógica de hacerse del control de su partido. Dejando de lado las candidaturas federales que el tricolor tiene por anticipado perdidas, la estrategia del mandatario estaría orientada a que las postulaciones para las diputaciones locales que se dirimirán el primer trimestre del 2018 -dentro exactamente de un año- llevaran ya la impronta de la corriente que bajo su liderazgo gobernará hasta el 31 de diciembre de 1921. Oportuno, realista e inteligente, el primer paso hacia la ampliación y fortalecimiento de su propio grupo político.

Había alternativas menos polémicas

  Es cierto que el movimiento realizado por Mena suponía prescindir de los servicios de Domínguez en la atención de los complejos asuntos de la política interior del estado. Mas no obstante que con ello abría una vacante difícil de cubrir en un puesto clave del gabinete, también es verdad que, dentro del mismo, disponía de gente apta y con experiencia que bien podía haber entrado al relevo del profesor. Con sinceridad pienso que el gobernador tuvo ante sí un interesante abanico de alternativas, cualquiera de las cuales habrían contribuido lealmente a la paulatina pero firme consolidación política del menismo, tarea en la que este opinador sigue teniendo la impresión de que el mandatario está empeñado.

Perplejidad generalizada

 La designación de Anabel Alvarado en la Secretaría de Gobierno introdujo dudas y -lo reconozco- trastocó mis anteriores hipótesis. El nombramiento en cuestión reencendió los rescoldos de resentimiento heredados de la pasada administración que trata de apagar Marco Mena. El nombre de la elegida alteró significativamente el panorama de la política en Tlaxcala, sembrando desconcierto y confusión, particularmente entre los sectores vinculados al gobierno e incluso en los del propio priísmo. Y es que, al modificarse el reparto de actores, el libreto cambia… aunque formalmente continúe el mismo director de escena. ¿Cambiará también el planteamiento general? En todo caso, la observación deberá ahora realizarse desde otra perspectiva y, consecuentemente, el analista tendrá que revisar su enfoque original. Inevitable preguntarse: ¿se trata de un gesto amable hacia su predecesor, pactado en el marco de una transición políticamente razonable? ¿o estamos simple y llanamente ante una imposición de quien se siente autor y dueño de la obra?

Curriculum académico de la designada

  ¿Fue una nominación a bote pronto? A juzgar por las primeras declaraciones de la ex diputada federal ese fue el caso o, por lo menos, eso se infirió de sus palabras:

“…en este momento estoy tomando  […] conocimiento de los temas…”

 Por lo visto, a ella también la sorprendió su nombramiento. Pero la decisión está tomada y ya sólo toca saber quien es Anabel Alvarado, cuáles sus estudios y qué experiencia e información posee de los temas sociales, políticos y de seguridad que atenderá en esa suerte de ministerio del interior que hoy tiene a su cargo. La flamante funcionaria tiene 37 años de edad y en su hoja curricular acredita una licenciatura en Derecho por el Centro de Estudios Superiores de Tlaxcala (1996-2001), así como una maestría (2011-2013) en Políticas Públicas y Política Social por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, España, amén de haber cursado en distintas épocas dos diplomados en Marketing Político.

Su trayectoria política

  En su vida profesional, Anabel Alvarado enlista algunas actividades que llaman la atención y marcan su trayectoria. Menciona por ejemplo que fungió como asesora del gobernador del estado de México del 2010 al 2011. Recordemos: el mandatario de esa entidad era Enrique Peña Nieto; ese año cumplía el último de su encomienda y ya se dedicaba a la preparación de su campaña como inevitable candidato priísta a la presidencia de la República. ¿Asesora de Peña Nieto?... Sería interesante saber en qué disciplina asesoró la muy joven abogada Alvarado a un político al que le sobraban recursos para rodearse -como de hecho lo hizo- de una cauda de expertos del más alto nivel. Pero si en efecto la consultaba el mexiquense … ¿porqué no lo siguió hasta Los Pinos donde podía haber proyectado su carrera de manera espectacular? ¿porqué dejó ese destino tan prometedor y prefirió retornar a Tlaxcala a desempeñarse como efímera secretaria particular de Mariano González Zarur, cargo que retuvo escasos cinco meses antes de marchar sin mayores explicaciones a Barcelona?     

La gran duda

  Pero no le demos vueltas al asunto. Más allá de las reservas que los observadores justificadamente albergan acerca de su futuro desempeño como secretaría de Gobierno, mucho más allá de esas dudas, repito, están las que genera el presunto compromiso político que Anabel Alvarado sigue teniendo con el ex gobernador González Zarur. Y es que su lealtad no podrá partirla en dos; o va a estar con quien la designó como segunda en la línea del mando del actual gobierno, o con quien la impulsó al Palacio Legislativo de San Lázaro. No hay dualidad posible.

ANTENA ESTATAL -1-

Solemne tontería

  Me resisto a llamar de otra forma la convocatoria publicada en El Sol de Tlaxcala el viernes 17 de marzo pasado por la Junta de Coordinación y Concertación Política que preside el joven diputado Mariano González Aguirre, a fin de llevar al cabo una serie de Foros de Consulta Ciudadana en los que -según se desprende del desplegado de referencia- se discutirán las leyes que habrán de dar vida constitucional en nuestra entidad al Sistema Anticorrupción, eufemísticamente llamado por los legisladores locales Sistema de Ética e Integridad Pública del Estado de Tlaxcala.

El Sistema Nacional Anticorrupción

  Para quienes pudieran ignorarlo convendría que tomarán nota que el conjunto de disposiciones legales integradas al Sistema Nacional Anticorrupción es el resultado de cientos de horas de análisis de los más reconocidos especialistas en la materia, y de extensos y escrupulosos estudios comparados con legislaciones vanguardistas de otros países. A ello siguió una ardua y complicada negociación con legisladores de todas las corrientes partidistas integradas en las dos cámaras legisladoras federales. El proceso al que aludo tiene su origen en el Pacto por México y de, entonces a la fecha, fue objeto de múltiples ajustes y revisiones. Hoy puede afirmarse con propiedad que el producto final de las deliberaciones satisface ampliamente las demandas de una ciudadanía que exige combatir frontal y eficazmente la impunidad que ha permitido el crecimiento exponencial de esa corrupción que tanto daña, indigna y avergüenza a México.

¿Descubrirán el hilo negro?

 Me pregunto cuantos de los diputados que estuvieron de acuerdo en formular la convocatoria de marras tienen un genuino interés en que el Sistema Nacional Anticorrupción cobre plena y pronta vigencia aquí en Tlaxcala. La suspicacia no puede evitarse: ¿no tendrán los tales foros el disfrazado propósito de introducir elementos en la legislación que entorpezcan o imposibiliten su aplicación? ¿no estarán pensando imponer candados para poner a salvo a sus más conocidos infractores?  ¿o -quien quite- de verdad pretendan perfeccionar sus contenidos para hacerla más eficiente? Démosles el beneficio de la duda a los señores diputados y aguardemos esperanzados a que de sus luces broten ideas que hagan mejorable los acuerdos logrados a nivel federal. Veremos y diremos.

ANTENA ESTATAL -2-

El campo tlaxcalteca

  La víspera de la visita de José Calzada, titular de la Sagarpa, conversé con José Luis Ramírez Conde, secretario de Fomento Agropecuario de Tlaxcala acerca de los temas del campo en la entidad. Del intercambio de ideas derivó un catálogo simplificado que sucintamente reseño: 1.- Las lluvias. El inescrutable cielo tlaxcalteca siempre hará inciertas las expectativas de la producción agrícola. Sólo la gradual ampliación de áreas artificialmente regadas podrá garantizar cosechas seguras y abundantes. 2.- Las remesas. El hoy amenazado envío de dólares de los migrantes ha contribuido a mejorar la tradicionalmente raquítica economía de las familias campesinas. De que no mermen su cuantía dependerá en buena medida la estabilidad social en el agro. 3.- Educación y financiamiento. Sólo con la elevación de los niveles educativos podrán superarse las reticencias de nuestros campesinos a rotar cultivos y a modernizar sus ancestrales rutinas de producción. 4.- Difusión Intensiva de los Programas de Apoyo Federal. Su conocimiento oportuno y directo eliminará el coyotaje y dará confianza y respaldo financiero al labrador y al ganadero.

 

 

Para la Primera Plana:

 

La lealtad política de Anabel Alvarado no puede partirse en dos; o está con quien la designó segunda en la línea de mando del actual gobierno, o con quien la impulsó al Palacio Legislativo de San Lázaro. No hay dualidad posible.


El PAN y el PRD en Tlaxcala parece que están interesados en iniciar una disputa por una de las dos candidaturas al Senado, como si el hecho de conseguir la primera posición fuera una garantía para llegar a la Cámara Alta, pues para lograr esa proeza necesitan que por lo menos 200 mil tlaxcaltecas voten en el 2018 por el Frente Ciudadano por México.

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