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Opinión



Silva Herzog, apellido ilustre que ha enriquecido a México con su talento y honestidad ciudadana

Domingo, Marzo 12, 2017 - 20:24
 
 
   

Don Jesús Silva Herzog, abuelo fundador de una familia mexicana de hondas convicciones republicanas

 

Jesús Silva Herzog-Flores, economista al que le tocó conducir las finanzas nacionales en tiempos difíciles

Jesús Silva Herzog-Márquez, intelectual, académico y articulista, digno heredero de una estirpe de notables   

 La colaboración periodística que desde hace años se publica con mi firma los lunes en este sitio privilegiado de la página de Opinión de El Sol de Tlaxcala, debo y quiero en esta ocasión dedicarla a expresar mis condolencias al intelectual, académico y excepcional articulista Jesús Silva Herzog Márquez por la muerte de su padre, acaecida la pasada semana en la capital de la República. Su fallecimiento, amén del natural pesar que en mi círculo familiar generó la noticia, me invita a divulgar en esta tierra tlaxcalteca de mi adopción el papel relevante que han jugado tres generaciones de la familia Silva Herzog en el devenir del México contemporáneo. El historiador que lo desconozca no podrá profundizar en las circunstancias que concurrieron en la gestación, florecimiento y posterior desdibujamiento del sistema político bajo el que ha vivido la nación por casi cien años. Voy a ello.

El patriarca don Jesús

  Aclaro de inicio que, de entre los miembros de esa dinastía republicana de buenos y honestos mexicanos voy a referirme sólo a tres, los tres curiosamente registrados con el mismo nombre de Jesús. Empiezo con una semblanza de la vida de don Jesús Silva Herzog, tronco principal de un árbol al que, con el correr de los años, le fueron naciendo brotes de generosa renovación. Nacido en San Luis Potosí en 1892, a don Jesús le tocó ser testigo de los violentos prolegómenos de la Revolución, razón por la que su familia lo envió a Nueva York a estudiar Economía. A su vuelta ejerció el periodismo en El Demócrata y, según sus biógrafos, “…estuvo cerca de ser fusilado por sus divergencias con el ideario constitucionalista de Venustiano Carranza…”. En 1922 se graduó como economista en la Universidad Nacional y desde entonces “…su influencia en la vida pública del país fue constante…”.

Visionario en épocas revueltas

  Y sí que lo fue: su amplia cultura y su acerado concepto de Patria hizo que su voz se escuchara en los más diversos espacios de la política y la academia. Su obra escrita abarcó los principales temas fundacionales de la nación en su época postrevolucionaria, y su opinión en asuntos como la nacionalización del petróleo y la organización del campo fue determinante en la toma de decisiones trascendentales del estado mexicano. Enumerar las responsabilidades que tuvo don Jesús tomaría bastante más que este solo artículo; por ello he preferido rescatar -de entre muchas- una de sus citas que, a mi juicio, mejor lo describen como el gran visionario que fue. La pronunció al tomar posesión como director de la Escuela de Economía:

 

“…México tiene numerosos problemas por resolver que se han ido acumulando a través de varias décadas, a los cuales no ha sido posible hallarles la adecuada solución. El problema fundamental de México -lo he dicho no una sino muchas veces y no es malo repetirlo- EL PROBLEMA FUNDAMENTAL DE MÉXICO ES HACERLO…”.

Los valores esenciales

  Así veía Silva Herzog la situación por la que, allá por los años treinta, atravesaba un país que empezaba a entenderse a sí mismo. Y daba los lineamientos para lograrlo:

 

“…los problemas de México se pueden conocer no sólo leyendo libros, sino a través del trabajo paciente en laboriosas investigaciones directas…”.

 

  Y luego mencionó las cualidades exigibles a todo aquel que asume la tarea de dar sentido y rumbo a la nación:

 

¿Y quien puede hacerlo? Lo puede hacer quien tiene preparación cultural para ello y QUIEN TIENE EL ANHELO SUPERIOR DE SERVIR AL PAÍS…”.

 

  Eran tiempos en los que emergía un México con perfil propio, inspirado en principios de igualdad social, solidario con los derechos de sus trabajadores, merecedor del respeto de las naciones del mundo, e identificado fraternalmente con causas justas, como la de la República Española, acorralada por el fascismo internacional y abandonada a su suerte por las democracias de Occidente.

Ejemplo y enseñanza

  Hallar esas virtudes en los actuales conductores de la nación es difícil. Algunos las tienen, pero no las ponen en práctica porque el propio sistema se los impide. En los tecnócratas de nuestro tiempo, hay que decirlo, no se advierte ese “…anhelo superior de servir al país…” a que aludía Silva Herzog. En fin, ahí está su pensamiento y su obra para quien desee nutrirse de su sabiduría y fuerza de voluntad, reflejada en muchos pasajes de su vida. No todos saben, por ejemplo, que el viejo patriarca padeció de joven una afección en la vista que con la edad se agudizó al punto de la ceguera total. Alumnos del Colegio Madrid -en cuya creación participó y al que apoyó siempre, sobre todo en sus primeros años de existencia- le leían por turnos los libros y periódicos que demandaba su inagotable sed de conocimientos. Don Jesús Silva Herzog vivió fructíferos noventa y dos años. Sus restos reposan desde 1988 en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

Segunda generación

  Jesús Silva Herzog Flores fue el mayor de sus hijos varones, y el primero en seguir la huella de su esclarecido progenitor. Nacido en 1935, ingresó joven a la UNAM, institución que lo licenció en 1958 con mención honorífica en Economía. Luego se tituló como maestro en la misma disciplina en la Universidad de Yale y se doctoró en Derecho en Claremont, California. El presidente Echeverría, en su afán de rodearse de jóvenes brillantes, le encargó crear el Infonavit, y lo designó su primer director. Valiéndome de mi cercanía con sus hermanos Claudio -también ya fallecido- y Mario, invité a Jesús a que, ante mis compañeros de la Facultad de Ingeniería, nos hablara acerca de la novedosa institución crediticia que dirigía. La claridad de sus conceptos y su simpatía personal nos convenció de que estábamos ante un político destinado a más altas responsabilidades.

Trayectoria de Jesús hijo

  Jesús escaló con rapidez por la empinada pendiente de la administración pública federal, ocupando cargos relevantes dentro del Banco de México antes de ser Director de Crédito y Subsecretario de Hacienda con López Portillo. Y fue el mismo presidente quien lo ascendió a Secretario en la tormentosa última parte de su mandato, lapso durante el cual decretó la expropiación de la banca e implantó el control de cambios. De la Madrid lo mantuvo piloteando la nave hacendaria a través de las procelosas aguas de la hiperinflación hasta 1986, año en que fue relevado por Gustavo Petriccioli. Entre ese año y 1988, De la Madrid -valiéndose para el efecto de los servicios del recién designado De la Vega Domínguez al frente del PRI- le dio de mala forma la espalda a Silva Herzog Flores. Cerraba así el presidente la era de la economía proteccionista dirigida por el estado, y se definía por el neoliberalismo en boga. La jugada llevaba implícita la futura nominación de Salinas de Gortari como candidato a la Presidencia de la República, lo que ahondó las diferencias al interior del partido tricolor, condujo al fraude electoral de 1988 y puso al país al borde de la guerra civil.

El parteaguas que no fue…

  Salinas de Gortari, su adversario en materia de doctrina económica y política, designó a Silva Herzog Flores embajador de México en España, cargo en el que permaneció de 1991 a 1993, año este último en el que Muñoz Ledo -a la sazón líder nacional del PRD- me pidió ver personalmente a Silva Herzog en Madrid para hacerle saber que en el sol azteca había una corriente favorable para postularlo como su abanderado a la Presidencia de la República. Jesús había sido alejado de México por Salinas con el fin de anularlo como aspirante del PRI en la elección de 1994; esa circunstancia justificaba su tránsito a una institución partidista de ideas afines a las suyas. Pero Silva Herzog no dio el paso y permaneció en el PRI.

Sus últimos años

  En compensación a su lealtad, Salinas lo designó titular de la Secretaría de Turismo, y luego Zedillo, al iniciar su mandato, lo nombró embajador en Estados Unidos, cargo que ocupó hasta 1997. Los siguientes años, Jesús se refugió en la cátedra, actividad para la que poseía aptitudes notables. Fue maestro en la UNAM y en El Colegio de México, y presidente del Patronato del Colegio Madrid que tanto quiso su padre. Se desempeñó también como consultor de organismos económicos internacionales y como Director del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos. En 2000 aspiró por el PRI a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal y fue derrotado por el candidato perredista Andrés Manuel López Obrador. Retirado de la política se dedicó a la docencia y el magisterio. Murió el 6 de marzo a los 81 años de edad.

 

P.D. Estimado Chucho: Los méritos de tus mayores son tantos que no alcanzó el espacio para reseñar los tuyos. Tiempo habrá para hacerlo. Un abrazo.

 

 

 

Para la Primera Plana

 

La colaboración periodística que desde hace años se publica con mi firma los lunes en la página de Opinión de El Sol de Tlaxcala, en esta ocasión debo y quiero dedicarla a expresar mis condolencias al intelectual, académico y excepcional articulista Jesús Silva Herzog Márquez por la muerte de su padre, acaecida la pasada semana en la capital de la República.


De Noé Rodríguez Roldán se esperaba más por ser quizá uno de los funcionarios del actual gabinete con más experiencia y cartera, pero los meses han pasado y se ha comprobado que lo suyo es nadar de muertito y dejar que los problemas se acumulen, porque a lo largo de este año ha cobrado puntualmente su sueldo sin hacer nada relevante.

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