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Domingo, 26 de Marzo de 2017     |     Tlaxcala.
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Opinión



De las tres diferentes etapas que distingue este opinador en el gobierno de Marco Mena

Domingo, Marzo 5, 2017 - 17:53
 
 
   

Primera, la de gobernador electo; segunda, la de la transición real del poder y tercera, la su ejercicio pleno

Tlaxcala será una antes de la elección del 2018, y otra muy distinta luego de esos trascendentales comicios

Garantía de imparcialidad es que Marco Mena haya sido parte del arbitraje de una elección presidencial

  Va a ser del mayor interés darle seguimiento a la postura que asumirá el Ejecutivo Estatal tlaxcalteca de cara a esos comicios del 2018 que no tardan en venírsenos encima. De acuerdo a la tradicional práctica priísta, lo “ortodoxo” sería que el mandatario fuera consecuente con el “sistema”, lo que en palabras llanas significa que tendría que comprometerse a atender las “exigencias” electorales del partido que lo proyectó a la gubernatura. Empero, estoy cierto de no errar si anticipo que Marco Mena adoptará una conducta irreprochablemente neutral ante esa cita ciudadana en las urnas. Por lo demás, coincidirá usted conmigo, amigo lector, que el signo de la elección por la Primera Magistratura del país va a ser el de una gran incertidumbre que sólo terminará -esperemos- hasta el momento en que se contabilicen los votos y se de a conocer el nombre del triunfador. Téngase en cuenta, además, que en concurrencia con el presidencial, habrá ese mismo día más de una treintena de procesos comiciales que redibujarán el mapa político de la República. 

Mena, fiel a su vocación democrática

 Pero la condición que determinará la actuación de Marco Mena no sólo será la dificultad para identificar con antelación al político que podría alzarse con la victoria. Influirá también -y de manera muy importante- su vocación democrática, incompatible por definición con cualquier procedimiento que pretenda desviarse de la senda de la más estricta legalidad. En la biografía profesional del hoy gobernador de Tlaxcala ocupa un capítulo relevante su experiencia como coordinador de asesores del presidente del IFE en la conducción de la que fue sin duda la más compleja y reñida elección de los tiempos modernos. Me refiero a aquella en la que, en el año 2006, triunfó al panista Felipe Calderón por un margen estrechísimo sobre el -en aquella época- perredista Andrés Manuel López Obrador.  

El trato con dos presidentes

  Hay otra circunstancia que conviene tener en cuenta  con la que también tuvieron que lidiar anteriores ejecutivos de la entidad. Sígame por favor, amable lector: de los cincuenta y seis meses que como gobernador de Tlaxcala permanecerá en el cargo Marco Mena, sólo en los primeros veinticuatro coincidirá con quien actualmente es el inquilino de Los Pinos; los siguientes treinta y dos tendrá que tratar con otro político que podría tener una filiación partidista distinta a la suya. Así las cosas, y aunque aún hay por delante un buen trecho por recorrer hasta la elección presidencial, a buen seguro que Marco Mena ha considerado la eventualidad de que el escenario político nacional se modifique radicalmente. Lo anterior aconseja la adopción de una clara e inatacable posición de verificable y escrupulosa imparcialidad.

 El PRI tlaxcalteca

  Mas lo que si está al alcance de Marco Mena es hacerse del control político de su partido, paso de importancia para poder llevar a la práctica sus programas de gobierno sin interferencias ni subyugaciones molestas. Mi hipótesis se explica con mayor claridad si vuelvo a citar las tres partes en que dividí para efectos de análisis la gestión de Mena en un pasado artículo. Las enumero: la primera etapa se inició el día que los tribunales electorales ratificaron su triunfo y concluyó con su toma de posesión; la segunda cubre el lapso comprendido entre aquel 1º de enero de su protesta hasta ese crucial primer domingo de junio del 2018, fecha en la que el votante tlaxcalteca elegirá a los integrantes de una nueva legislatura local que sustituirá a la actualmente en funciones. La tercera y última correrá desde ese día -clave en muchos sentidos para la República y para Tlaxcala- hasta que transmita el poder a su sucesor al inicio del año 2021.

La incómoda cohabitación con su antecesor

  Precisados los periodos de inicio y terminación de esas tres fases intentemos ahora visualizar lo que en cada una de ellas, o ya ocurrió,  o está ocurriendo, o podría ocurrir. La primera, la de gobernador electo que quedó atrás, se extendió por varios improductivos meses, dedicados por entero a una campaña de autolisonjas protagonizada por el mandatario saliente. La libertad de acción de Marco Mena se vio entonces constreñida por la incómoda convivencia política con su antecesor, conocido por ser una gente con severas dificultades para manejar la explosividad de su carácter. Marco Mena leyó bien esa circunstancia y optó por extremar la cautela, limitándose a jugar un rol discreto y restringiendo al máximo sus apariciones públicas, incluyendo hasta sus encuentros privados que hubo de operarlos tras un velo de prudente discreción.

Hacia una verdadera transición del poder -1-

  La situación, empero, comenzó a cambiar al arranque de la segunda etapa de su gestión. Ya como gobernador en funciones, Mena despidió al mandatario saliente con un discurso generoso…, y empezó a gobernar en un entorno atestado de elementos afines a Mariano González. Es el caso por ejemplo de su hija, a la que le consiguió la delegación federal de Sedesol, o de su hijo, al que hizo diputado local y al que encaminó a la presidencia de la Junta de Concertación Política del Congreso con el apoyo de una bancada parlamentaria dócil a sus intereses. Pero las sombras heredadas no paran ahí: a uno de sus sobrinos lo dejó recomendado para integrarse al nuevo equipo de gobierno. Ese compromiso lo resolvió Marco Mena enviándolo al Centro de las Artes, el elefante blanco levantado en San Luis Apizaquito. Allá, alejado de Palacio de Gobierno transcurrirá el destierro de Juan Antonio González, un apizaquense inteligente, sagaz y calculador que hizo carrera en el panismo de la mano de Adriana Dávila. Resentido con la senadora por haberle negado la candidatura a la alcaldía dela ciudad rielera, mudó su querencia partidista y buscó cobijo al lado de su pariente el gobernador. Llevaba bajo el brazo un útil bagaje informativo de su experiencia como blanquiazul.

Hacia una verdadera transición del poder -2-

  Algo análogo aconteció con Jorge Luis Vázquez, al que a instancias del diputado González Aguirre, el gobernador Mena consintió en confiarle el cargo de Secretario de Comercio. No importo al joven e influyente legislador que su amigo careciera de experiencia para el desempeño de un cargo en que las relaciones nacionales e internacionales tienen un papel principal. Jorge Luis llegó a la alcaldía de Apizaco con los colores del PAN y, gracias al apoyo de figuras nacionales de ese partido, pudo reivindicar un triunfo electoral que le había sido robado por priístas, curiosamente son los mismos con los que luego se alió. Pero esos personajes no son los únicos encajados por la dinastía de “los marianos” en el equipo de Marco Mena; hay mucha más gente de menor relieve en los segundos planos de la estructura gubernamental que están a la expectativa de ser ratificados… o de ser sustituidos por nuevas designaciones que le den un matiz más definidamente menista a la administración.

El ejercicio pleno del poder

  Así, entre ajustes de un lado y resistencias de otro, está transcurriendo esta etapa intermedia que bien podría llamarse de transición. De cómo termine este juego de vencidas dependerá que el gobierno de Marco Mena cobre su propio e independiente perfil. Por lo pronto, ya se advierte que la firme y persuasiva convicción que exhibe al exponer sus ideas le gana adeptos todos los días. Similar fenómeno aconteció en la campaña, cuando fue recortando la ventaja que le llevaban sus competidoras. Si mantiene el paso, si gana el Congreso local y si consigue hacerse en el ínter de todos los hilos que mueven la administración pública del estado podrá, en la tercera etapa de su gestión, mostrarse ante sus gobernados como lo que es: un político de primer nivel. Al tiempo.    

 

ANTENA ESTATAL

La utilidad de los Foros

  No hay preludio más efectivo para un plan de desarrollo que una convincente exposición de motivos en la que se concluye qué se quiere y hacia dónde se puede caminar. Creo en la utilidad de la palabra como anticipo de las acciones eficaces, máxime cuando se fundamenta en una auscultación cuidadosa del sentir de la gente. Y es que la praxis sin un sustento que sea fiel espejo de la realidad induce diagnósticos equivocados y políticas públicas fallidas. Mas no sólo para eso sirven los foros; son también sumamente útiles para valorar las capacidades de quienes aspiran a cumplir funciones de gobierno.

 

 

Para la Primera Plana:

 

A buen seguro que Marco Mena ya ha debido considerar la nada remota eventualidad de que el escenario político nacional se modifique radicalmente tras la elección presidencial del 2018. Tal eventualidad aconseja la adopción de una inatacable posición de escrupulosa imparcialidad frente al histórico proceso.

 


En 18 días es probable que el gobernador de Tlaxcala, Marco Antonio Mena Rodríguez, realice la primera evalaución de su equipo de trabajo. En lo personal no descarto que lleve a cabo ajustes y enroques en su gabinete. Una área en la que debería poner especial atención es la de seguridad porque las cifras confirman que en ese rubro hay fallas.

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