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Plaga de ratas en la Feria / Aquí Xicohténcatl

Viernes, Noviembre 18, 2016 - 13:10

Nuestro pueblo de Tlaxcala es como los elefantes, grande, noble y majestuoso, nada rencoroso, pero no olvida las afrentas y la nula rendición de cuentas en el caso de quienes por seis años lucraron al frente de la ahora “Feria de las Traiciones”.

Expositores, restauranteros, artesanos y público en general que el recinto ferial ha sido invadido por una plaga de ratas de cuello blanco sexenal, que no quieren abandonar sus nidos de dinero.

Ora vez se habla de las interminables obras, de multimillonarias inversiones a fondo perdido desde hace seis años en que tomó las riendas el ex candidato a la mano, quien con más pena que gloria salió del patronato, pero siguen los mismos “operadores”, esa acción es algo así como dejar la iglesia en manos del sacristán.

En tanto hay que ver si sigue más de lo mismo, nunca se ha transparentado la contratación de publicidad  impresa de pendones y espectaculares, que al parecer realiza una empresa familiar que se beneficia con muchos millones.

Porque quienes manejan los presupuestos lo hacen por debajo de la mesa, por eso nunca se transparentan facturas, ni testigos, el gasto es discrecional, sobre todo si van a las michas, no dejan que nadie se dé cuenta.

Es la hora que los funcionarios de la feria que manejaron los dineros un señor con apellido de detergente y el otro un piloto aviador, no rinden cuentas y ellos han sido los ganones, en las ferias.

Uno metió a toda la parentela, que es abundante, si no es que hasta el perico trabaja con los pajaritos que adivinan la suerte, al fin que ni les piden cuentas, menos copia de las nóminas.

El otro, sin duda habrá subido ya no de capitán, sino a lo que le sigue,  con sus edecarnes y nuevas asistentes quienes seguramente al igual que otras les encanta desvelarse en los gallos entre tequila y tequila

El patronato de la feria pasó a manos de la Setyde, y es la hora en que no obligan a estos sujetos a entregar cuentas claras.

Sobre todo de los ingresos, egresos y de lo que costaron las obras innecesarias, tienen buena escuela, ya que desde antes no se rindieron cuentas claras, menos de las entradas.

En verdad que el posible daño al patrimonio de Tlaxcala puede convertirse en una danza multimillonaria, si tomamos en cuenta que los “colaboradores y voluntarios” del patronato se repartieron el pastel.

Para nadie es un secreto que hasta los segundones del patronato autorizan concesiones dentro del recinto ferial, lo que llama la atención es que solo cada año se ocupan algunos espacios, como los de las cervecerías o las cantinas, ni que decir de los antros.

Es tan brutal la ganancia que en un mes se ganan lo suficiente para sobrevivir un año, volvió el tema a la mesa de los diputados, pero al igual que los del patronato solo piensan en el “cochinito del retiro”.

Es la hora que no pasa nada, por el contrario hasta se justifica el desvío descarado de recursos, estamos en la total impunidad, Tlaxcala es tierra de oportunidades, pero para unos cuantos vivillos.

En su momento el Órgano Superior de Fiscalización les pidió cuentas, salieron observaciones, pero la verdad es que la tranza esta fuerte en las instalaciones de la feria.

Solo basta que le rasquen un poco los diputados, para que descubran un mundo maravilloso de cuotas y cuentas sin entregar, por ejemplo en las corridas de toros, eventos de gallos.

Sin olvidar  las paellas, algunos otros eventos que se cobran y se dice que son eventos altruistas y para benefició.

 ¡Si de beneficio pero para sus familias!

 Porque nunca nadie dice a dónde se va el dinero y menos las cantidades.

Es un negocio de todos, por eso las complicidades, vaya hasta en el caso de los juegos mecánicos hay importante movimiento de dinero, para la exclusividad, dinero que no se sabe cuánto es, pero el espacio se vende y caro.

De las entradas no se tiene cuantas claras, de lo que les cobran a los expendedores de antojitos mexicanos.

Se debe justificar con creces la entrega de concesiones, cuánto ingresa al restaurante de la feria, que es el más caro y a dónde va a parar el ingreso, si se pagan impuestos.

Prueba de los excesos que ahí se cometen los puede comentar la senadora del PT, Martha Palafox, quien vivió en carne propia los abusos de quienes están al frente de la feria.

Lo mismo que Eloy Sánchez Arellano, quien luego de realizar multimillonaria inversión para acondicionar la pulquería de la feria, fue despojado vilmente de su inversión, pese a que es uno de los mejores productores de Tlaxcala.

La verdad es que la administración que viene, debe sacar a las ratas, víboras y tepocatas que ya se anidaron en la feria, porque es una feria de Tlaxcala para el mundo, ha bajado de calidad debe ser un escaparate para lo nuestro.

El recinto ferial “Adolfo López Mateos” siempre ha sido controversial, desde que quitaron el lago del niño, cuando Sánchez Anaya se llevó a los leones y changuitos, ya no volvió a ser el mismo polo de atracción.

Luego Joaquín Cisneros transformó el lugar, quedó muy hermoso, aunque tampoco hay cuentas claras sobre las obras, ni licitaciones, ni facturas, pero lo bueno es que el lugar fue transformado y lo quitaron del cargo por razones que se llevarán a la tumba.

Pero es una lástima que se ocupe muy poco, no se sabe dónde quedaron los planes para atraer a los turistas, las instalaciones están convertidas en elefante blanco todo un año.

Cuando deberían ser aprovechadas para atraer a los visitantes, a ver cómo sale esta edición, aunque  dejamos el beneficio de la duda, mientras ya autorizaron que en la calle se cobre 30 y 60 pesos el estacionamiento por particulares, sin seguridad, ni responsabilidad.

Los abusos son los mismos de cada año, la esperanza que viene es que ya llegó el relevo, estas ratas ya se van, a ver si no vienen otras peores y tienen todo diciembre para demostrar que Tlaxcala además de ser ”el Estado más seguro”, lo es también en transparencia y rendición de cuentas… PUROS SUEÑOS GUAJIROS.