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Entre corrupción y clausuras avanza lentamente la verificación vehicular en Tlaxcala / Aquí Xicohténcatl

Lunes, Noviembre 14, 2016 - 11:39

Un viacrucis viven los propietarios de vehículos en Tlaxcala que intentan cumplir con su obligación ciudadana de llevar a verificar las emisiones de sus automóviles, para tratar de abatir la contaminación atmosférica en la Megalópolis.

Hasta seis o más horas deben esperar los automovilistas para cumplir con el trámite de la verificación en Tlaxcala, donde solo 15 de las 32 Unidades Ciudadanas de Calidad Ambiental (UCCA’s) cumplen los criterios de la Megalópolis.

En tanto se “afinan” los equipos o llegan los nuevos que son de importación,  la enorme afluencia de autos en los verificentros que se ha convertido en el negocio de unos cuantos ciudadanos.

Se aprovechan del número reducido de UCCA’s en funcionamiento y la creciente demanda por el servicio, los “aparta lugares” hacen su agosto a la luz de las autoridades que simplemente se hacen de la vista gorda.

El calvario que viven cientos de automovilista en los últimos meses se puede explicar al menos por cuatro razones:

Primero son los efectos de las nuevas medidas de verificación impuestas en la Megalópolis.

En segundo lugar es el crecimiento del parque vehicular en el estado de Tlaxcala circulan  más de 200 mil vehículos, es decir, un auto por cada cuatro habitantes.

Es el resultado de los emplacadores “golondrinos”, que vienen de Puebla para emplacar sus autos y eludir el pago por las multas que se levantan en la Angelópolis, pero que no tienen efecto en Tlaxcala.

En tercer lugar es la incapacidad de generar un mecanismo de control y registro para la atención al usuario, que facilite el trámite y evite las grandes filas.

En cuarto lugar, la incorporación de nuevas tecnologías en los procesos de verificación, obligan a los propietarios de los verificentros a cambiar sus equipos, para poder verificar los autos de última generación.

No se ha podido adelantar o prevenir a las tendencias vinculadas a la emisión de contaminantes.

De tal manera que las UCCA’s  no estén esperando a qué se decida en la Ciudad de México, para actuar en la actualización de los equipos, tal como ocurre ahora mismo.

Las cuatro razones inciden directamente en la saturación de las UCCA’s en los últimos meses, de hecho, a pesar de las medidas emitidas por el gobierno estatal estas han sido insuficientes.

Los meses avanzan con prerrogativas, ampliación de plazos y no funcionan, ni las prórrogas, ni la ampliación de horario para detener la afluencia de automovilistas que encuentran largas filas, que implican horas perdidas, sólo por cumplir con la verificación.

En Apizaco, Huamantla, San Pablo del Monte, Tlaxcala o Calpulalpan, los automovilistas dan cuenta que han pasado más de 24 horas en las UCCA’s para obtener su holograma correspondiente, de hecho ahí surge el negocio privado.

Ante la afluencia en grandes cantidades y la limitada capacidad de respuesta de las UCCA’s, las filas se hacen enormes, misma que se pueden evadir si se compra el lugar que ha sido apartado previamente.

Son vivales y oportunistas que encontraron su mina de oro al ofrecer sus servicios, las cuotas varían según la ubicación de la unidad y la afluencia del día anterior que permite establecer el número de horas posibles que llevará hacer el trámite.

Los precios pueden ir desde los 150 a 500 pesos, dependiendo el número que se le sea asignado, la demanda es tan fuerte que los “gestores de lugares” se han reproducido como hormigas.

Así, el apartado puede -por ejemplo-, llegar a tener de forma permanente los primeros lugares de las filas, lo que implica que si se pretende salir pronto del viacrucis, se debe pagar la cantidad acordada con el gestor que algunos llaman “coyotes”.

Muchos automovilistas han sido partícipes al comprar el lugar, en vez de denunciar, con tal de evitar la pérdida de tiempo, asumen el costo, perjudicando a los otros automovilistas que han decidido esperar.

Un problema es que con tal de no perder su lugar ganado con largas horas de espera, no se quieren arriesgar a que su auto se quede en la noche en la calle de los centros de verificación las UCCA’s

En ese sentido, muchos automovilistas están molestos y con justa razón, cumplir con una obligación debería ser un trámite sencillo, eficaz y eficiente, pero por desgracia este ejemplo representa sólo un caso.

Hay cientos de trámites que la ciudadanía debe hacer para cumplir con sus obligaciones, mismos que deben pasar por un gestor, que supone un aumento en el costo del servicio por el pago de coyotes.

También por gestores u otro tipo de ciudadanos que aprovechan las deficiencias institucionales, para sacar ventajas económicas.

La verificación vehicular, es una obligación en la Megalópolis que está mucho más allá del pago y la obtención del holograma, supone un compromiso con el medio ambiente.

Sin embargo, lejos estamos de ver la verificación como una acción de cuidado ambiental, muy pocos alcanzan a comprender que mantener un aire limpio nos favorece a todos.

Debe haber conciencia de que la verificación se  hace para generar una mayor conciencia sobre la pertinencia de mantener cielo despejado pese a los aires contaminados de gran parte de la Megalópolis, para eso sirve la verificación y no exclusivamente para circular.

Mientras  hay una nueva prórroga en Tlaxcala, ya que la capacidad instalada no da para más, cada fría mañana de este otoño, aparecen largas filas de ciudadanos mal humorados que esperan un turno en las UCCA’s, que parece nunca llegar.