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Campañas a la baja, es la hora del mapache

Jueves, Abril 28, 2016 - 12:06

Aquí Xicohténcatl…

Tlaxcala, Tlax; Jueves /28/Abril de 2016.- Las luces de alarma amanecieron encendidas esta mañana de jueves, en los cuartos de guerra descubrieron que las campañas no prenden, que no se suman los miles y delirantes tlaxcaltecas a las campañas.

Es más, en todos los frentes son más los que llegan de brigada, aunque no los inviten, pero de esta forma se nota en cada reunión que la presencia de ciudadanos y ciudadanas es tumultuaria.

Pero la realidad y a unas horas de que se cumpla en mes de campaña, los electores ya se cansaron del bombardeo de propuestas, buenos deseos y pocos presentes de buena voluntad para quienes van a las reuniones con las y olos candidatos.

Ya no es como antes, que el organizador o coordinador ofertaba a los presentes refresco y galletitas, ahora ni eso, a la mitad del camino ya se acabaron los recursos y nadie le quiere meter de su bolsa.

Pero en todos los partidos y entre todos los candidatos y candidatas tienen sus planes de emergencia, no en balde han llegado los operadores y coordinadores” con su costal de mañas políticas bajo el brazo.      Le llaman estrategias que ya se enfilan rumbo al 5 de junio, la instrucción es clara “hay que hacer ganar a la candidata o el candidato a como dé lugar”, es la orden tajante para que los brigadistas dejen de simular.

La advertencia es clara, no hay mañana y si pierden, pues pierden las brigadas, porque las y los candidatos, como ya se hizo público por algunos, lo que menos les preocupa es su situación económica.

EL PLAN B

Hurgando en el baúl de anotaciones reviviremos la simpática historia de los mapaches electorales, que ya es tiempo que se vayan apersonando en Tlaxcala, para que marquen su territorio. Hay una leyenda veracruzana, dice que el gobernador Rafael Hernández Ochoa hizo tanto equipo con los jóvenes políticos, que éstos ayudaban a los priístas en otros estados como en Tlaxcala, en donde el tricolor tenía problemas.

Pocos saben que el término “mapache” nace en Veracruz.

Era un grupo de jóvenes militantes del tricolor, eran tan buenos, que era suficiente mandar a los estados de la república un contingente de jóvenes veracruzanos para cambiar las tendencias electorales. Claro, que los “mapaches” tenían un jefe y a ése le decían “la mapacha”, la madre de los “mapaches”.

Conste que eso paso en Veracruz, y no tiene nada que ver con los más de nueve súper operadores con que cuenta el tricolor en tierra de Xicohténcatl, ya que en dependencias tanto estatales como federales donde los enlaces u operadores, por supuesto también tienen a su “mapacha”.

Es notorio que ya llegaron los mapaches a Tlaxcala y ahora si van a saber en la última semana lo que es “operar”, para ganar las elecciones, la cosa ya no es como antes que la gente votaba por la persona o por el partido.

Ahora lo hace por conveniencia y más por dinero, no tardamos en darnos cuenta de la nueva democracia a la tlaxcalteca que ya asomó su rostro en la pasada contienda electoral.

Por eso es mejor que ya ni se cansen, ya tocaron todas las puertas que tenían que tocar, ya nos imaginamos a los ciudadanos abriendo puertas y entregando sus votos, como si en instantes convencieran a los ciudadanos.

No le hagan al cuento, todos salieron abrazando a los niños, solo que ellos no votan y se ven ridículos, lo mismo que a las viejitas y a los chavos, pero la verdad es que ni a los de su cuadra han logrado convencer.

Ellos si los conocen.

Así, el mapachismo electoral comienza a tejer sus redes de cara a la elección, estos personajes han comenzado a conformar las células que reclutarán a la gente que se movilizará el día de la elección.

Los operadores de a pie de esta larga tradición en la “democracia mexicana” no son encumbrados políticos, sino en su mayoría lideresas de colonia, quienes realizan con más eficacia esta labor, pues ellas conocen de primera mano su comunidad y quienes tienen más redes de amigos y conocidos.

Son ellas, las mamás mapachas, quienes comienzan a conformar las células que tienen como primer objetivo reclutar a un grupo de incondicionales.

La labor de las mamás mapachas es la de asegurarse que el primer círculo de allegados lograra conformar por su cuenta una subcélula que multiplicara el número de gente en posibilidades de movilizarse el día de la elección.

Los métodos de convencimiento van desde la compra directa del voto, hasta la promesa de un puesto de trabajo o la inclusión en la lista de beneficiarios en algún programa social ya sea del orden municipal, estatal o federal, dependiendo del tipo de elección de que se trate.

Y ahora sí, una vez organizado el bizne, vienen la repartición de despensas, gorras y camisetas sólo son un incentivo para posicionar al candidato entre la gente, porque por sí sola, esta táctica no garantiza que la gente salga a votar por “el candidato o cabdidata”.

Y aunque está prohibido el uso electoral de los programas sociales, la estrategia también incluye la difusión intensiva de los supuestos logros del gobierno afín al candidato en turno, para hacerle ver a la población los beneficios que le esperan en caso de que dé su voto a favor de determinado partido.

Pese a que se trata de una actividad de gran desgaste físico, el sueldo al que aspira el mapache líder de una subcélula no pasa de los 6 mil pesos al mes, más lo que puedan agarrar para ellos y sus mapachitos.

Aunque sigue el negocio al ser contratados para las protestas a las afueras del partido en turno que le tocó apoyar cuando al término de la elección y como casi siempre pasa, el o la candidata entra en la “depre” por la derrota y se olvidan de sus huestes.

Para la elección en puerta los han vuelto a buscar, buscar, no les ha dicho sí o no, simplemente esperarán a recibir la mejor oferta, para decidir entonces si vuelven a las calles para convertirse al cierre de las campañas en flamantes “promotores del voto”… LO MEJOR ESTÄ POR VENIR