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Los mapaches llegaron ya

Viernes, Abril 15, 2016 - 13:38

Aquí Xicohténcatl/…

La verdad ya no se sabe si son mapaches o canguros, lo cierto es que ahora les llaman “liderazgos nacionales”, pero lo cierto es que en lo que resta de las campañas vamos a ser testigos de muchos acontecimientos en esta que ya es llamada “La Madre de Todas las Elecciones en Tlaxcala”.

Y no es para menos, algo así como 17 mil tlaxcaltecas ya recorren valles, montañas, calles, caminos y tocan puertas, les organizan reuniones –bastante austeras-, solo con refrescos y galletitas.

Lejos han quedado esos tiempos, cuando se hacían toneles de barbacoa, mucho arroz u guardaban sus puerquitos para sacrificarlos a nombre de la causa, el fin era hacerle su recepción al o ahora la candidata.

No sea la de malas, hay que quedar bien con todos.

Eran los dorados tiempos de los cincuenta, cuando las fuerzas vivas eran los ferrocarrileros, los obreros, los campesinos cuya presencia sindical ha sido medrada y succionada por esos líderes eternos, que defienden y “convencían” a los compañeros.

Ahora es diferente, ha surgido una nueva fauna y flora política, ahora se llaman “lideres naturales”, pero igual siguen siendo mapaches, antes eran comidas y borracheras, ahora son los permios en las administraciones.

Así. Se recuerda que hay una leyenda veracruzana, dice que el gobernador Rafael Hernández Ochoa hizo tanto equipo con los jóvenes políticos, que éstos ayudaban a los priístas en otros estados como en Tlaxcala, en donde el tricolor tenía problemas.   Pocos saben que el término “mapache” nace en Veracruz.   Estos jóvenes priístas eran tan buenos, que era suficiente mandar a los estados de la república un contingente de jóvenes veracruzanos para cambiar las tendencias electorales.

 Claro, que los “mapaches” tenían un jefe y a ése le decían “la mapacha”, la madre de los “mapaches”.   Conste que eso paso en Veracruz, y no tiene nada que ver con los más de nueve súper operadores con que cuenta el tricolor en tierra de Xocohténcatl, ya que en dependencias tanto estatales como federales donde los enlaces u operadores, por supuesto también tienen a su “mapacha”.   El cuatro de diciembre del año pasado, marca la fecha en que se da cuerda al reloj electoral, aunque todo parece indicar que de entrada tanto el Instituto Nacional Electoral, como los representantes de los partidos así como también los candidatos y candidatas, deberán estar muy atentos para evitar que esta sea una elección de estado en Tlaxcala.   Son tiempos en que a los huérfanos políticos les aflora el instinto familiar, y como la mejor defensa es el ataque, ahora resulta que los representantes de los medios de comunicación son unos “chismosos”, tal y como lo comentara recientemente el adoptado que se dijo huérfano de madre y padre políticos.   “No reconocen los logros, los aciertos”, reclama, pero pierde de vista que ellos, la clase política se dicen servidores públicos, por lo tanto esos logros no son más que su obligación.   Su trabajo no es gratis, ellos cobran miles de pesos cada quincena, y lo menos que pueden hacer es dar resultados, sin aplausos, sin porras, simple y llanamente es su obligación y por eso el pueblo les paga, no es gratis.   Por eso se marcan los errores, los abusos, las tranzas que hay por todos lados, que bueno que en Tlaxcala aún exista esa prensa, que no obedece a prebendas, o a oscuros convenios y que se ocupa porque los administradores de nuestro dinero nos den explicaciones, están obligado a eso.   Siguen esas interminables giras, donde avientan besos y sus corazones, donde se inauguran las obras, para que votemos por ellos, “no se equivoquen de nuevo”, dicen en sus mensajes, escupiendo al cielo.   Es lamentable que a estas alturas de la democracia, se piense que en Tlaxcala a los perros se les puede amarrar con longaniza, pero afortunadamente los tiempos han cambiado y ahora se tiene que buscar el voto puerta por puerta.   Lejos quedaron los tiempos en que la entrega de despensas, de programas sociales, de ver que tan buenos funcionarios son, mejores gobernantes ya quedaron atrás, lo mismo que obtener una curul federal solo por el apellido de rancio, muy rancio abolengo.   Deben someter sus actos al escrutinio del pueblo, pero más de justificar sus marranadas que son ventiladas en los medios de comunicación, es un reto para los periodistas tlaxcaltecas hacer públicas todas y cada una de las anomalías que cometan los gobernantes y sus operadores, barberos y corifeos.   Sobre todo en el caso que nos ocupa de prepotencia y de querer que todo el mundo vea bajo una misma óptica que los tlaxcaltecas vivimos en otro mundo, donde no hay violencia, solo unos cuantos muertos, otros descuartizados, crímenes sin aclarar, pero eso es normal y nada de gravedad.   Robos a cada rato, secuestros, y la trata de personas que dicen que quienes abordan el tema “solo quieren el mal para Tlaxcala”, les escupen en la cara, eso sí presumen de resultados y no ven la viga que representa que en una treintena de municipios se tenga la presencia de padrotes.   No ven que son tantos y tantos cierres de antros, que tal pareciera que Tlaxcala es un gran congal, aunque se ha detectado que eso de las suspensiones de giros negros es puro negocio, con eso de los entres y el arreglo de los documentos.   Por supuesto que desde la óptica comodina de los de arriba, en Tlaxcala no hay pobres, no se dan cuenta que hay miseria, no hay trabajo, los apoyos sociales federales y estatales son para los cuates, es la misma gata pero revolcada.   A estas alturas es una ofensa que nos digan que nos miran de frente, a los ojos, que son los mejores, que todo va a cambiar que va a haber empleo, progreso, avance y el pueblo sigue igual o peor que hace cuatro años.

Cuando son una bola de chapulines, senadoras que quieren ser gobernadoras, diputados que quieren ser alcaldes, alcaldes que quieren ser diputados y es cuento de nunca acabar.   Viene el negocio para los “comunicadores”, que vía pasquines improvisados cobrarán las perlas de la virgen por publicidad a los candidatos, sin importar que sus medios no se vendan o que apenas si entregan un par de ejemplares para que la gente los vea en los puestos, no hay penetración.   Se llenan los bolsillos los que elaboran las mantas, los pasacalles, la publicidad impresa y electrónica, viene una derrama que tanta falta hace al pueblo y que se ha negado por las vías oficiales.  . Nos quejábamos de tener elecciones caras y ahora cuestan mucho más.   Nos quejábamos de la deslegitimación del INE y se contribuye a su desprestigio.   Nos quejábamos de la abundancia de litigios electorales y se sientan las condiciones para multiplicarlos.

Ahora nos vamos a lamentar por un ITE que es un monstruo ahora llamado árbitro electoral.   Así las cosas, Tlaxcala va a una elección histórica,  donde hay que agarrar de todo, al fin y al cabo que es dinero que nos regresan, sin embargo queda de todo este cochinero que lo rescatable es saber elegir a tiempo, en la soledad de la urna…  ES DONDE SE CASTIGA O PREMIA.