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Cinco años, dos meses, once días y no aprendieron la tonada

Viernes, Marzo 11, 2016 - 12:40

Aquí Xicohténcatl

De forma irresponsable las autoridades educativas en Tlaxcala, demostraron su incapacidad, para responder de manera adecuada ante situaciones de emergencia como la que vivimos en el territorio estatal a causa de los frentes fríos y la tormenta invernal.

Tomás Munive Osorno y sus secuaces reaccionaron muy tarde para ordenar suspender las clases ante la emergencia climática, que puso en riesgo la vida de alumnos, padres de familia y maestros que fueron obligados a acudir a los salones de clases.

Su actitud prepotente y abusiva para reprimir a los maestros del MMT-CNTE-SNTE, que no se evaluaron, los llevó a demostrar su ineptitud y arrogancia, ya que reaccionaron muy tarde.

Solo la suerte evitó una desgracia mayor.

Pero eso sí, las autoridades educativas no ponen peros para aceptar que se suspendan clases cada viernes del ultimo mes, para supuestas reuniones de “vinculación”, pero eso no es todo, ya que con gusto celebran viajes a los centros turísticos para acudir a cursos de “actualización”.

Sin contar las celebraciones de onomásticos, de los moles en los pueblos, de los días de la madre, del padre, del maestro, del educador, sin contar los desfiles, se inventan puentes y hasta conservan las tradiciones como las mañanadas y el día del amor y la amistad o de todos santos, entre otras ocurrencias.

LO QUE EL VIENTO NOS TRAJO

En verdad se extrañan pasadas administraciones, sobre todo en momentos de emergencia como los que se han vivido en Tlaxcala durante las últimas horas, simplemente la emergencia demostró graves, muy graves deficiencias en materia de prevención.

Antes se establecían prácticas de mando ante contingencias, donde participaban los tres niveles de gobierno, incluidos medios de comunicación para poder responder adecuadamente ante una contingencia mayor.

El aprendizaje fue caro, primero con la influenza y luego cuando manos criminales hicieron explotar un gasoducto en tierra de Cuapiaxtla, se organizaba de inmediato un puesto de comando que distribuía las estrategias de ayuda y protección para los ciudadanos.

Pero eso queda en la historia y el recuerdo, ahora es muy claro que la autoridad fue rebasada, simplemente es la hora que Protección Civil del Estado no tiene un recuento exacto de lo que pasó.

Al igual que las autoridades educativas, no se aplicó ningún plan de contingencia, al perecer porque no existe, ni ha existido en lo que va del sexenio, lo más grave es que en Tlaxcala se vive en la simulación y la pachanga.

¿Y DÓNDE ESTUVO EL GOBER?

El destino nos alcanza, tarde que temprano y lo malo es que nos muestra las debilidades, es el caso en la seguridad, donde no hay voluntad para resolver y prevenir la criminalidad que va en aumento.

Solamente se aplica la ley de garrote y por ejemplo en las horas críticas el que se dice “coordinador de los esfuerzos de todos los tlaxcaltecas” y su equipo de acasillados se volvieron “ojo de hormiga”.

Senadoras, diputados federales y locales no tuvieron la capacidad para tender la mano a quienes lo necesitaron en los pueblos, no recorrieron las comunidades aunque sea para llevar consuelo.

Sin embargo en pocos días los vamos a ver peregrinas por esos pueblos y ciudades en costosas campañas que paga el pueblo, eso si para abrazar a los viejitos, tomarse las fotos con los niños que ni votan.

Todo con tal de lograr el voto y “la confianza ciudadana, para “sumarse al proyecto”, que como vemos al paso del tiempo los cargos para la clase política solo sirven para cortar listones y salir en la foto,

Podrán decir misma pero en estos cinco años dos meses y once días, es evidente que a los políticos lo que menos les importa es la gente, les interesa el voto para comprarse sus camionetotas o sus residencias.

Por eso calaron profundo las palabras de un padre de familia en Teolocholco, donde se inauguró obra realizada con el dinero de los padres de familia, ante la queja del adorno con sombrero ajeno le respondieron que “cada chango a su mecate”.

La respuesta fue clara, contundente y lacerante para quienes se encuentran en el poder “hay que fiarse por quien votamos”, en clara alusión a la andanada de promesas que no se van a cumplir… NI SE CUMPLIRÁN.

 

 

 

 

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