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Diputados chapulines con Patente de Corzo

Viernes, Noviembre 13, 2015 - 08:03

Aquí Xicohténcatl

El gran buque pirata en que diputadas y diputados de la LXI legislatura local han convertido al Palacio Legislativo, solo le faltaría agregarle una gran bandera negra con su calavera y tibias cruzadas, porque en verdad está camada de “congresistas” son piratas de la política, por eso  ya esta legislatura es considerada como  la peor de las peores de Tlaxcala.

Cuales piratas, bucaneros o corsarios y corsarias de mirada fiera y altiva, unos tuertos y otros no tanto, todos portan el puñal de la traición a los ciudadanos, a quienes confiaron en ellos y hasta los apoyaron para llegar a donde están.

Las definiciones enciclopédicas nos dicen que la Patente de Corso (del latín: cursus, «carrera») era un documento entregado por los monarcas de las naciones o los alcaldes de las ciudades.

Hoy constancia de mayoría.

Documento por el cual el propietario de un navío tenía permiso de la autoridad para atacar barcos y poblaciones de naciones enemigas.

Caso Panotla, por citar el más reciente.

De esta forma el propietario se convertía en parte de la marina del país o la ciudad expendedora, o sea en Tlaxcala representan el brazo ejecutor de ya saben quién o mejor conocido como el ya por poco tiempo, 413 días, coordinador de los esfuerzos de todititos los tlaxcaltecas.

Las patentes de corso fueron muy utilizadas en la Edad Media y la Edad Moderna cuando las naciones no podían costearse marinas propias o no lo suficientemente grandes.

Cualquier similitud con Tlaxcala es mera coincidencia, como en el caso de sus policías secuestradores, pasando por los municipales que compran constancias de estudios en Tetla y ahora con la apantallante presencia de la Gendarmería, que ya llegó para quedarse y no ha metido ni un gol, ni atrapado siquiera a un roba bolsas.

También fueron usadas por las naciones americanas durante las guerras de independencia.

Se abolieron en 1856 en el Tratado de París, que dio fin a la guerra de Crimea. La Constitución Nacional de Argentina mantuvo hasta 1994 una cláusula que atribuía al Congreso Nacional conceder patentes de corso y de represalias, y establecer reglamentos para las presas.

Por lo tanto los piratas, corsarios y bucaneros que portaban esta Patente de Corzo podían hacer y deshacer, tomar botines, apoderarse de tierras y de lo que quisieran, igual que pasa ahora en Tlaxcala con sus 32 legisladores.

Si bien es cierto que el gran pleito fue por la reducción del número de estos parásitos sociales y políticos, a final de cuentas van a ser 25, pero eso sí, han cuidado de no hablar de bajar los porcentajes del presupuesto.

Tienen bien guardado que en lugar de quitarles les va a tocar de a más, si ahora se llevan algo así como 150 mil pesos libres de polvo y paja, esa cantidad se casi se les va a duplicar, lo que no augura nada bueno para Tlaxcala.

Ya mostraron el cobre y como que ya no se hallan en sus curules, son inquietos e inquietas, van por otro cargo de elección popular “el pueblo nos pide que seamos alcaldes, nos alientan, nos ruegan… quienes somos nosotros para negarnos”, a cada noche se preguntan.

Y así cada día están en más y más reuniones, que ni se diga que en campaña, son reuniones que les pide la gente, para impulsarlos, por eso les vale madre las sesiones.

Muertos de la risa esperan que se cumpla la amenaza del descuento por su irresponsabilidad al paralizar la actividad legislativa por sus faltas y abandono de la sala de sesiones.

Total, si llega el descuento, solamente lo reponen de esos más de 50 mil pesos que les dan cada mes puntualmente para “gastos de gestión social”, por eso les causa risa la amenaza de que “les vamos a descontar el día”.

Es penoso que amparados en la ley siempre se salgan con la suya, hasta en tanto no se legisle para controlar su comportamiento y lo sano sería que en caso de incumplimiento se llame al suplente que si quiera trabajar.

Total que el circo va a seguir, no hay poder humano que los controle, ya que ellos son los ejecutores de los presupuestos y tienen con la bota en el pescuezo a los demás integrantes de los poderes, por eso aplican su Patente de Corso.

Unos para gobernador, pero la mayoría para alcaldes, las y los diputados se aprestan a la aventura electoral, ya afilaron sus machetes, los puñales listos, los paliacates listos, y hasta los pericos listos para el abordaje.

Encabezados por el bucanero mayor se enlistan  Marco Antonio Mena Rodríguez, Ángel Xochitiotzin Hernández, Florentino Domínguez Ordóñez, Albino Mendieta Lira, Juan Ascención Calyecac Cortero, Refugio Rivas Corona, Tomás Federico Orea Albarrán, Cecilia Sampedro Minor y María Angélica Zárate Flores.

Así también, los diputados José Javier Vázquez Sánchez, Julio César Álvarez García, Julio César Hernández Mejía, Sinahí del Rocío Parra Fernández, Humberto Agustín Macías Romero, José Heriberto López Briones, Ángelo Gutiérrez Hernández, Jose Gilberto Temoltzin Martínez y María de Lourdes Huerta Bretón.

Además de Santiago Sesín Maldonado, Lázaro Salvador Méndez Acametitla, Silvano Garay Ulloa, Jaime Piñón Valdivia, Baldemar Alejandro Cortés Meneses, Armando Ramos Flores, Serafín Ortiz Ortiz y Evangelina Paredes Zamora.

De todos estos bucaneros-diputados, hay que ir tachando a los que se decidan, pero es evidente que la mayoría quieren buscar nuevos horizontes, se salva uno que otro fuereño, pero la lista se integra así, para que sientan bonito.

Mientras ellos hacen cuentas alegres y ya mandaron a comprar los totoles (pavos) y arcones ara fin de año, allá en los pueblos y las comunidades ya los esperan los presidentes de comunidad, son algo así como 400.

Ya les gritaron su precio, de traidores no los bajan, pero ya el golpe está dado, ya ni se acuerdan de ese y otros pequeños detalles, viven otra realidad al fin y al cabo que por eso se van a la campaña.

Van a escuchar a los ciudadanos, a darles más atole con el dedo, a ganarse su confianza, a invitarlos a sumarse al proyecto de gobiernos municipales, a mirarlos a los ojos, abrazar a los viejitos, besar a los chamacos y otra vez se repetirá la historia, hasta que el pueblo quiera y se canse de tanta… PINCHE TRANZA.