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Opinión



Cunde mal ejemplo del Sr. Zarur, ahora impunidad de diputados

Martes, Mayo 26, 2015 - 07:19
 
 
   

La habitación del pánico

Tlaxcala es el paraíso de las inconstitucionalidades, las ilegalidades y las conductas delictivas, cometidas  o toleradas por el gobernador Mariano González Zarur. Era de esperarse: su mal ejemplo está reproduciéndose a pasos agigantados, en diversos niveles de gobierno. El turno es ahora de la Comisión Permanente del Congreso del Estado.

Para empezar, en Tlaxcala el Estado de Derecho no existe, porque las violaciones a la Constitución de la República, a la local y a las leyes que de ellas emanan, se cometen de manera continua por parte del gobierno en turno e incluso publican sus violaciones en los diarios locales para que todo mundo se entere y nadie es capaz de fincar la responsabilidad que corresponde; con esa actitud, los gobernantes del Estado, le dan a entender a todo el pueblo que nadie puede con ellos, que ellos son más que cualquier ley incluida la Constitución del país, porque se dan el lujo de violar las leyes frente a toda la sociedad de manera impune, porque nadie puede castigarlos por ese prepotente, arbitrario y delictivo comportamiento.

En artículos anteriores, he comentado esas ilegalidades e ilicitudes cometidas directamente por el Señor Zarur o por sus subordinados: ha perseguido periodistas vio lando la libertad de prensa  prevista en el artículo 7º. de la Constitución de la República;  ha promovido su imagen personal con recursos públicos contraviniendo el artículo 134 de la Constitución Federal; ha vulnerado el artículo 3º. de la Constitución de país, firmando convenios con la diócesis católica de Tlaxcala, vía la Directora del Instituto Tlaxcalteca de Educación para los Adultos, que es un organismo descentralizado del titular del Poder Ejecutivo, para que dicho Instituto cumpla sus fines educativos, que deben ser laicos y ajenos a toda doctrina religiosa, mediante la impartición de clases dentro de las parroquias de esa diócesis ; se han distraído de su objeto de bienes del ITC que es otro organismo descentralizado dependiente también del Gobernador, cometiéndose el delito de peculado.

Han permitido que los sacerdotes católicos pisoteen el artículo 40 de la Constitución Federal y las normas de la de la  Ley de A so ciaciones Religiosas y Culto Público,  al autorizarles o permitirles que encabecen marchas públicas para protestar contra actos del gobierno, o bien inmiscuirse en el proceso electoral induciendo al voto a sus seguidores, lo cual está terminantemente prohibido desde hace más de 150 años.

Pero como el Señor Zarur públicamente viola la ley sin que se le castigue, su mal ejemplo cunde, y vaya usted a saber si no está atrás de lo siguiente: ahora resulta que los diputados del Congreso de Tlaxcala, específicamente los integrantes de la Comisión Permanente (Roberto Zamora Gracia-PAN, Javier Vázquez Sánchez-PRI y Luis Xavier Sánchez Vázquez-PRD) han dado a conocer  a través de la primera plana del Sol de Tlaxcala, del día sábado 23 de mayo de este año,  que APROBARON UN ACUERDO PARA AUTORIZAR AL TITULAR DEL ÓRGANO DE FISCALIZACIÓN SUPERIOR DEL CONGRESO, PARA QUE VIOLE LA LEY, específicamente el artíc ulo 25 de la Ley de Fiscalización Superior del Estado de Tlaxcala y sus Municipios, el cual ordena que los resultados de las cuentas públicas del ejercicio del 2014 de los entes públicos tlaxcaltecas, deben entregarse a más tardar el día 31 de mayo de este año, con el “argumento” de que dicha información puede ser “mal usada” con fines electorales en los próximos comicios federales del 7 de junio.

Este acto de los diputados es además de aberrante, es INCONSTITUCIONAL (violatorio del principio de legalidad establecido en el artículo 16 de la Constitución Federal), CAUSA DE DESAFUERO Y DE RESPONSABILIDAD ADMINISTRATIVA en términos de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos de ese Estado y, UN DELITO QUE SE LLAMA INCUMPLIMIENTO DEL SERVICIO PÚBLICO POR IMPEDIR QUE UNA LEY SE CUMPLA, previsto en el artículo 151 fracción II del Código Penal vigente en Tlaxcala.

Es ya intolerable que todo esto esté pasando en la vida de los pobres tlaxcaltecas, que tienen que aguantar a esas autoridades, que no sólo violan la ley, sino que repito, hasta  publican que la violan a través de los medios masivos de información, sin que les castigue por su indebida, ilegal e ilícita conducta; “pues que estamos pagando Señor Mío, que nos castigas con estos gobernantes”.

Por otra parte, contrario a lo que piensan estos diputados, que entre otras cosas, son verdaderamente ignorantes de las leyes (imagínense que además son los que  revisan dichas leyes y las modifican -por eso estamos como estamos-), la gente del pueblo necesita saber de los resultados de las cuentas públicas de todos sus gobernantes y de todos quienes manejan recursos públicos, precisamente para saber quiénes y de que partidos políticos se han comportado corruptamente o de manera ineficiente, para así poder normar criterios y decidir a favor de quien  votar y por quién no.

Lo único que aquí se observa, es que con esas ilegales y delictivas actitudes de los “legisladores”, solo pretenden tapar las pillerías de más de uno de los que no les conviene que se sepan, protegiendo sus intereses u obedeciendo la indicación de alguna otra persona.

Ya es imposible seguir aguantando a estos personajes, que se hacen llamar “servidores públicos” y que en lugar de hacer su trabajo, sólo se dedican a beneficiarse y a proteger sus intereses.

Las cuentas públicas en Tlaxcala, deben entregarse al pleno del Congreso y publicarse para conocimiento de la ciudadanía, como lo ordena la ley a más tardar el 31 de mayo próximo.

El cumplimiento de cualquier LEY no está sujeto al capricho, al acuerdo o a la conveniencia de alguno o algunos; pero el colmo es, como también en este caso,  “Acuerdan” los diputados que se viole la Ley y publican su “Acuerdo” en medios de comunicación masiva, confesando públicamente su responsabilidad administrativa y la comisión de delitos, sin que nada ni nadie se los impida o los castigue.

La corrupción, la ilegalidad, la ilicitud y sobre todo la  IMPUNIDAD es la moneda de uso corriente en Tlaxcala. Pero ¿las autoridades federales sabrán de todo ello?, empezando por el Presidente Enrique Peña Nieto, más ocupado en supervisar a sus “mapaches” del PRI, dist ribuyendo televisores, despensas, boilers, cooptando funcionarios de casilla, condicionando por votos los programas sociales, comprando credenciales de elector en efectivo y alentando a sus jilgueros a callar lo que empieza a resultar catastrófico para su régimen; al fin que el pueblo de México, aguanta todo.


Más allá de quién resulte ganador del proceso interno del PAN para encabezar la dirigencia del partido en Tlaxcala, la división será la constante y la peor enemiga del futuro representante de ese instituto político, ya que las descalificaciones y la guerra sucia que ha prevalecido durante el proceso de campaña impedirán que haya reconciliación y unidad entre los grupos que al parecer su intención es destruirse para nunca convertirse en una oposición fuerte y organizada.

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