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Pollitos silenciosos en fuga

Jueves, Marzo 5, 2015 - 09:14

Aquí Xicohténcatl

Este miércoles,  antes de que el INAH firmara un convenio de buenas intenciones, pero sin recursos, o al menos estos no se mencionaron, para que el gobierno y 18 municipios se involucren con las tareas propias del instituto, se jugaron apuestas entre reporteros y reporteras.

Los escépticos apostaban porque no habría declaraciones del titular del Ejecutivo, dijeron que ya estaba dicho y cantado que  YA NO habrá declaraciones para los reporteros estridentistas, mientras que los optimistas decían que ya habría recapacitado y que si daría la entrevista.

Ganaron los escépticos, en primer lugar se puso un corralito, con guaruras, para que nadie osara tocar, ni meterse en el territorio sagrado de los funcionarios, la barrera les funcionó, porque nadie logró interceptar al gobernador que salió de prisa, acompañado de una azorada directora del INAH.

Ni modo, la prensa se quedó con las ganas de preguntarle a la funcionaria federal si por fin ya van a atender la decoloración, cada día más evidente, del Mural de la Batalla de Cacaxtla.

Porque al paso que van, en poco tiempo se va a perder, también la directora del INAH habría informado sobre los resultados de los trabajos de exploración que se realizan en Altzayanca.

Porque resulta que por donde van a colocar las torres de la planta AUDI, en Puebla, pasan por en medio de una zona arqueológica con resultados que no se han dado a conocer hasta el momento y no se sabe el daño que se va a causar a las ruinas.

La prensa de Tlaxcala se quedó con las ganas por saber si el INAH va a recuperar la nueva zona arqueológica que se descubrió en Terrenate, durante los trabajos de ampliación a cuatro carriles de la carretera que conecta a las ciudades industriales de Tetla y Huamantla.

Ahora el reto que viene, es evitar que los funcionarios o personajes que nos visitan tengan la libertad de dar declaraciones sobre los apoyos que traen a Tlaxcala, si los otros no quieren informar, pues allá ellos.

Seguramente guardan sus experiencias y resultados para hacer un libro de sus memorias y no quieren que nadie les robe sus ideas, sus logros y sus avances que nadie ve, pero que ahí están en su nueva  “Isla de la Fantasía”.

Como nos recuerdan los tiempos de Beatriz Paredes, cuando se decía que todo estaba bien, que había muchas obras, pero que no se podían ver porque estaban bajo tierra.

Lo malo que eso de no declarar, se ve que es altamente contagioso, tal y como la hepatitis de Teolocholco, donde dicen que todo está bien, pero la verdad es que es iluso hacer creer a la gente que con un cerco sanitario, como el corralito para la prensa, se va a detener la enfermedad.

No quieren reconocer que ese “brote” va a brincar a otros municipios, solo es cuestión de tiempo y lo mejor es que informen con veracidad a la gente de la montaña, porque en otras entidades ya llevan varios años, sin que se pueda erradicar la Hepatitis.

Allá ellos si creen que corriendo, o empujando a los representantes de los medios de comunicación es como se van a solucionar los problemas que cada día aumentan y como una epidemia alcanzan a diversos sectores sociales.

Ya vemos que en el sector educativo los problemas se multiplican, ya cayó la directora de los Cobats, Josefina Espinosa y ya se fue Jonathan Bretón Galeazzi, pero desde la óptica de los integrantes del CAP, salió peor el remedio que la enfermedad.

Los hombres del campo no olvidan que en noviembre del año pasado, el flamante titular de Sefoa, Ricardo Lepe García, entonces director de Agricultura de la Sefoa, los insultó, retó a golpes y corrió de las instalaciones de esa dependencia, de ahí que demandaron la destitución del funcionario.

Pero al parecer lo peor está por venir, dado el comportamiento de los altos funcionarios que cerraron filas para no hablar desde que policías acreditables y guarda espaldas del “coordinador de los esfuerzos de los tlaxcaltecas”, ultimaron a un cristiano.

La cosa se agravó con la banda de ex acreditables que eran secuestradores y que ya no se habla, ni se comenta nada, piensan que con esconder la cabeza y cerrar la boca el pueblo olvida.

Lo cierto es que los problemas se multiplican, lo mismo que la inseguridad y la violencia y al paso que vamos Tlaxcala se va a convertir en un pueblo sin ley, ni autoridades que le marquen el alto, aunque sea con declaraciones en contra de los malos.

Es una lástima que el control se salga de las manos, porque todos perdemos, aunque queda la esperanza de que si no hay capacidad, el presidente peña Nieto está obligado a garantizar la seguridad de los tlaxcaltecas, porque Tlaxcala también es México.

Es de pena ajena el comportamiento de nuestros altos funcionarios, la atropellada huida del secretario de gobierno, Ernesto Ordoñez Carrera y “otros”, hizo recordar a los chicos de la prensa que parecían dos pollitos en fuga.

Mientras siguen las apuestas, para ver quien rompe el silencio y pide perdón, en tanto van  en aumento las marchas, los problemas en los municipios, el tema de la inseguridad que para no variar en Apizaco ya hasta se tiene a un sicópata que agrede salvajemente a las mujeres y que es como el coco… AHÍ ESTÁ, PERO NADIE LO PUEDE VER  Y MENOS ATRAPAR.